
El portaaviones USS Abraham Lincoln y su grupo de ataque ingresaron este lunes a aguas de Medio Oriente para reforzar la presencia militar de Estados Unidos en la región, en un contexto marcado por la represión de las protestas en Irán y por las advertencias emitidas por Washington al régimen de Teherán.
La llegada del grupo de ataque fue confirmada por el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), que informó que el despliegue tiene como objetivo “promover la seguridad y la estabilidad regionales”.
“El Grupo de Ataque del Portaaviones Abraham Lincoln está actualmente desplegado en el Medio Oriente para promover la seguridad y la estabilidad regionales”, indicó el Centcom en sus redes sociales.
Este movimiento se produce tras semanas de manifestaciones masivas en Irán, reprimidas con violencia por el régimen, y en un contexto donde el presidente Donald Trump ha advertido que “todas las opciones siguen sobre la mesa” ante cualquier escalada iraní.
“Tenemos una gran armada cerca de Irán. Más grande que la de Venezuela”, ha afirmado Trump en una entrevista con el portal de noticias Axios.
El USS Abraham Lincoln, acompañado de destructores y cruceros con capacidad para lanzar misiles Tomahawk, se suma al dispositivo militar estadounidense en una zona clave. Además de los buques, la Marina estadounidense desplegó aviones de combate F-35C y F/A-18, junto a aeronaves de guerra electrónica EA-18G Growler, mientras que cazas F-15E y sistemas antimisiles Patriot y Thaad han sido posicionados en bases aliadas de la región.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por medios internacionales, el grupo se encuentra en el océano Índico, dentro del radio operativo de Centcom, lo que le permite responder con rapidez ante eventuales decisiones políticas o militares. No obstante, las mismas fuentes subrayan que el portaaviones no necesariamente se halla en su posición final para una operación específica y que no existe una orden de ataque confirmada.
Las protestas en Irán comenzaron a finales de diciembre por el aumento del costo de vida y evolucionaron hacia un cuestionamiento abierto al sistema político instaurado tras la Revolución Islámica de 1979.

Organizaciones de derechos humanos han reportado más de 5.000 muertos por la represión. Trump advirtió al régimen iraní que Estados Unidos intervendría militarmente si continuaban los asesinatos de manifestantes. “La ayuda está en camino”, expresó días atrás, aunque también subrayó que preferiría evitar un conflicto y destacó que la presión de Washington permitió frenar cientos de ejecuciones.
Por su parte, el portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baqai, aseguró que la presencia del portaaviones “no afecta la determinación y seriedad de Irán para defender a la nación”, y enfatizó la confianza de las fuerzas armadas iraníes para responder a cualquier agresión. El comandante del Estado Mayor, Ali Abdollahi, advirtió que “cualquier ataque convertirá de inmediato todos los intereses, bases y centros de influencia de Estados Unidos en objetivos definidos y accesibles”.
Irán ha reforzado su arsenal de misiles balísticos y drones, y tras el reciente conflicto con Israel —en el que murieron altos mandos y científicos nucleares iraníes—, el régimen lanzó ataques de represalia con misiles y drones contra objetivos israelíes. Estados Unidos también participó en la última fase del conflicto, atacando instalaciones nucleares iraníes clave.

La tensión militar ha generado inquietud entre los aliados árabes de Washington en el Golfo Pérsico, que han pedido evitar una guerra regional. Grupos proiraníes en Irak, como Kataeb Hezbollah, instaron a sus seguidores a prepararse para un posible conflicto total en defensa de Irán.
El Comando Central estadounidense subrayó que la misión es “garantizar la seguridad y la estabilidad”, aunque la situación permanece volátil y bajo observación internacional.
En las calles de Teherán, el régimen organizó manifestaciones y exhibiciones de fuerza militar, incluyendo murales y discursos de líderes religiosos que advirtieron sobre la capacidad de Irán para golpear cualquier objetivo estadounidense. Mientras tanto, la población civil continúa enfrentando la represión, con miles de detenidos y un saldo de muertos que sigue creciendo.
(Con información de AFP)