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¿El perezoso perdió la corona? Cuál es el verdadero campeón del sueño en el reino animal

El mito sobre el sueño del perezoso queda desmontado por estudios científicos en ambientes naturales y datos de National Geographic (Imagen Ilustrativa Infobae)

La figura del perezoso ha sido tradicionalmente asociada al letargo y la inactividad, alimentando la creencia de que se trata del animal que más duerme en el reino mamífero. Esta idea ha influido en la percepción pública durante siglos, reforzada por su nombre y la observación superficial de su comportamiento. Sin embargo, el verdadero campeón es el koala.

Investigaciones recientes difundidas por la revista especializada National Geographic desmienten categóricamente este mito. Aunque el perezoso es, en efecto, uno de los animales más lentos del planeta, su ritmo pausado responde a necesidades fisiológicas y su patrón de sueño es mucho menos prolongado de lo que suele suponerse.

La explicación se encuentra en las razones metabólicas que subyacen a la lentitud del perezoso, miembro del suborden de mamíferos placentarios conocidos como pilosos. Ha evolucionado para optimizar el ahorro energético en todos los aspectos de su vida y posee una de las tasas metabólicas más bajas entre los mamíferos.

Los perezosos presentan una de las tasas metabólicas más bajas entre mamíferos, lo que influye en su ritmo lento y comportamiento diario (Europa Press/ Loro Parque)

Esto condiciona tanto su capacidad de movimiento como su comportamiento diario, haciendo que ajuste todos sus actos vitales, desde la alimentación hasta el desplazamiento arbóreo.

Razones metabólicas detrás de la lentitud del perezoso

Un rasgo notable es la fluctuación de su temperatura corporal, que puede variar hasta 10 °C durante el mismo día, resultado de carecer de la capacidad de termorregulación activa presente en la mayoría de los mamíferos endotérmicos. En vez de mantener una temperatura constante de aproximadamente 36 °C, el perezoso prioriza la conservación de energía, incluso si esto supone quedar expuesto a cambios ambientales.

Las exigencias de este metabolismo lento obligan al perezoso a vivir al límite de sus reservas energéticas. Cada desplazamiento, incluso los más pequeños, representa un coste relevante para el animal. Por eso, su ritmo parsimonioso resulta esencial para su supervivencia y no es el resultado de una disposición perezosa o de una inclinación natural hacia la inactividad prolongada.

Investigaciones recientes muestran que el perezoso duerme entre 8 y 10 horas al día, menos de lo que históricamente se pensaba (Europa Press)

Comportamiento y patrones de sueño reales del perezoso

El estudio de los hábitos de sueño en perezosos salvajes ha resultado complejo, pues la mayor parte de los estudios iniciales se realizaron con ejemplares en cautiverio. En esos ambientes artificiales pueden presentar largos periodos de inactividad que no reflejan su comportamiento auténtico en la naturaleza.

Los datos recogidos en el bosque muestran que estos animales seleccionan lugares específicos para dormir y vuelven a ellos repetidamente durante el día y la noche. La preferencia fue interpretada por los primeros naturalistas como una señal de que dormían durante días enteros, pero esta suposición se ha revelado incorrecta con investigaciones posteriores.

El entorno natural obliga al perezoso a alternar entre periodos de reposo y actividad, adaptándose a la búsqueda de alimento, la vigilancia ante depredadores y las condiciones climáticas. Estas dinámicas demuestran que el perezoso equilibra cuidadosamente sus ciclos de reposo y vigilia, sin permanecer inactivo ni dormido la mayor parte del tiempo.

Estudios con sensores en el hábitat natural del perezoso demostraron que sus largos periodos de inactividad no equivalen a sueño continuo (© Harry Collins/Nikon Comedy Wildlife Awards)

Resultados de estudios científicos sobre el sueño del perezoso

Un avance clave en la comprensión del sueño de los perezosos fue aportado por la organización científica Sloth Conservation Foundation. Este equipo diseñó el proyecto Sloth Backpack Project, que consistió en colocar sensores diminutos y no invasivos en mochilas especiales para estos animales.

Los dispositivos incluían un electroencefalograma para registrar la actividad cerebral y un electromiograma para captar los impulsos eléctricos musculares. Esta metodología permitió, por primera vez, monitorizar con precisión tanto el movimiento como los estados de sueño en perezosos viviendo en libertad.

El comportamiento del perezoso está condicionado por la búsqueda de alimento, la vigilancia ante depredadores y los cambios ambientales del bosque (crédito iStock)

Resultados de estudios científicos sobre el sueño del perezoso

Los resultados sorprendieron a la comunidad científica: los perezosos duermen, en promedio, entre 8 y 10 horas diarias. Esta cifra, aunque superior a la de muchos mamíferos, desmiente categóricamente la imagen de un animal que pasa la mayor parte del tiempo dormido.

El estudio subraya la importancia de distinguir entre los periodos de inactividad y el verdadero sueño, ya que muchas de las horas en las que el perezoso permanece quieto no se corresponden con estados de sueño profundo. Así, el mito del perezoso como el “rey del sueño” queda relegado ante la evidencia empírica recogida en ambientes naturales.

La dieta exclusiva de hojas de eucalipto en los koalas obliga a este marsupial a dormir largas horas para soportar el gasto energético de la digestión (REUTERS/Piroschka van de Wouw)

El koala: quién ostenta el récord de sueño entre los mamíferos

El koala, un marsupial australiano, es conocido por su metabolismo aún más lento y sus hábitos alimenticios especializados. La dieta del koala se basa casi exclusivamente en hojas de eucalipto, una planta tóxica para la mayoría de las especies y que aporta muy poca energía. Por ello, han desarrollado un sistema digestivo capaz de procesar toxinas y extraer el máximo de nutrientes posibles; sin embargo, el esfuerzo digestivo es considerablemente alto.

Para compensar el bajo aporte energético de su dieta, los koalas pasan la mayor parte del tiempo en reposo. Pueden dormir entre 18 y 22 horas al día, casi el doble que el perezoso.

Durante sus breves periodos de actividad, se dedican principalmente a alimentarse y desplazarse lentamente entre las ramas de los árboles. Este comportamiento de descanso prolongado es una adaptación esencial para sobrevivir en su entorno y con su dieta limitada.