El delincuente que quedó filmado el pasado 30 de diciembre en Rosario, cuando ingresó a un local de venta de sillones, intentó abusar de la única empleada presente y posteriormente la atacó a golpes para sacarle su celular, está preso en Córdoba por, casualmente, un asalto. El dato fue obtenido este miércoles por la Justicia santafesina, que avanzaba con medidas para poder allanar su domicilio cordobés. Se trata de Josué Alexis Urquia, de 32 años, cuyo rostro fue exhibido por el fiscal rosarino Ramiro González Raggio, quien había pedido colaboración para poder capturarlo, ya que es considerado un ladrón peligroso.

Después de haber pedido públicamente colaboración y de haber difundido la cara de Urquia debido al violento robo perpetrado en el local de Mendoza al 3300, en el barrio Echesortu, González Raggio envió un exhorto al Poder Judicial de Córdoba para poder allanar el domicilio que tiene registrado el sospechoso en el barrio El Marqués de Sobremonte de la capital de esa provincia.

En la respuesta estuvo la confirmación: el delincuente había sido aprehendido en la ciudad de Córdoba dos días después del filmado atraco, y por el mismo delito, que ya fue imputado por el ayudante fiscal Lucas Carranza Bertarelli.

Desde un primer momento, el funcionario judicial rosarino había destacado que su salida de la ciudad había sido a través de un colectivo de larga distancia en dirección a Córdoba, donde ahora iba a ir a buscarlo.

Es una persona peligrosa. Tiene antecedentes penales en La Pampa. A partir de la publicación de este hecho y la repercusión que tuvo nos llegó información de que tiene causas similares en Santa Teresita, Buenos Aires; en El Calafate; y en otras localidades santafesinas, como nuestra capital provincial. Se mueve bastante por el país. Por eso hacemos un llamado para que cualquier información se aporte a la Fiscalía”, destacó en conferencia de prensa este martes.

Josué Alexis Urquia fue detenido en Córdoba el primer día de este año por otro atraco

Como ya publicó Infobae, Josué Urquia estuvo detenido en múltiples oportunidades por hurto, robo e intento de abuso sexual. En 2011, tras una aprehensión por un asalto, fue internado en el Hospital Paso de los Libres, en Corrientes, con custodia policial, ya que había alegado trastorno de conducta. Sin embargo, logró fugarse de ese centro de salud.

Casualmente, ahora, a través de su defensa, elevó una solicitud ante la Justicia cordobesa de la realización de una pericia interdisciplinaria para establecer si comprende la criminalidad de sus actos. El 2 de enero fue revisado por el equipo de salud mental del Hospital San Roque, donde se determinó que se encuentra en condiciones de quedar alojado en una unidad penitenciaria.

Urquia intentó alegar problemas mentales

Los profesionales de salud del Hospital San Roque agregaron que el sospechoso refiere “alucinaciones auditivas, consumo problemático de sustancias y antecedentes de tratamientos” en hospitales de distintas localidades de Córdoba y de otras provincias.

Ahora, Urquia también enfrentará una acusación penal por la Justicia de Rosario, que a través del fiscal González Raggio solicitará una audiencia por videoconferencia para atribuirle el intento de abuso sexual y robo que cometió el 30 de diciembre en la mueblería de barrio Echesortu, donde la única empleada sufrió lesiones por mordeduras en el dedo meñique de su mano derecha y escoriaciones en distintas partes del cuerpo por trompadas y patadas.

El intento de abuso sexual y el robo en Rosario

El ataque de Urquia a la empleada de la mueblería de Rosario

Pasadas las 15.30 del 30 de diciembre, Urquia entró a la mueblería de Mendoza al 3300, en el barrio Echesortu de Rosario, se sentó y, al cabo de unos segundos, la joven empleada comenzó a pedirle que se retirara. Lejos de salir, se abalanzó sobre la chica y quiso llevarla a la parte trasera del lugar para abusarla.

Ante la imposibilidad de concretar la violación, el ladrón tomó del cabello a la víctima y empezó a darle golpes en distintas partes del cuerpo para sacarle su teléfono. La tiró contra diferentes sillones, la arrojó al piso, le pisoteó el rostro y le dio patadas y trompadas. También le mordió durante varios segundos el dedo meñique de la mano derecha y la mujer terminó soltando su celular.

De acuerdo a la declaración que brindó un familiar de la víctima en contacto con la prensa local, la empleada sufrió una fisura en el dedo meñique producto de la mordida y tuvo que ser asistida en un sanatorio del centro de Rosario.