
Este viernes 2 de enero, Cruzeiro festejó sus 105 años de vida dentro de una historia que lo ha llevado a ser campeón de cuatro trofeos en la Primera División del fútbol brasileño, como así también levantar dos Copas Libertadores (1976 y 1997) y, aunque todavía tiene la asignatura pendiente de la Copa Intercontinental, la Raposa es una entidad con un gran presente, hasta el punto de ser tercero en el último Brasileirão ganado por Flamengo.
En medio de los homenajes por un nuevo aniversario, el posteo del ex defensor del club Anderson Vital da Silva, conocido popularmente como Dedé, sobresalió. El ex zaguero se había ido del club en medio de un conflicto judicial que generó enorme polémica porque en la presentación que su abogado había hecho mencionaba su labor como “trabajo esclavo”.
“Una aclaración necesaria. Hoy aprovecho este momento de celebración para hablar de algo que nunca he hablado francamente pero que pesa en mi corazón. Me refiero a la controvertida mención de ‘condición análoga a la esclavitud’ hecha en un juicio pasado”, escribió en su posteo de Instagram el ex futbolista de 37 años.
A continuación, aseguró que esa definición que desató la controversia fue a causa de una estrategia errada del letrado: “Quiero decirles que esto generó un desgaste enorme y doloroso, tanto para mí como para mi esposa. Fue una situación causada por mi ex abogado, quien actuó por su cuenta. Nunca antes me había defendido públicamente porque esperaba una defensa leal, hecha de la manera que yo lo había pedido, pero desafortunadamente se fue por un camino que injustamente me exponía contra una nación por la que no tengo más que gratitud”.
“Pido perdón si esto causó dolor o indignación; nunca fue mi intención ni mi sentimiento. Mi respeto por esta camiseta y por esta gente es mayor que cualquier error legal”, concluyó el hombre de 1.92 de altura.

Anderson Vital da Silva, de 37 años, desembarcó en el Cruzeiro en 2013 proveniente del Vasco da Gama y en 2019 sufrió una lesión en la rodilla al final de la campaña que condenó a su equipo al descenso a Segunda División. A diferencia de muchos compañeros, él decidió quedarse para continuar con su recuperación y en enero de 2021 inició una demanda ante la Justicia para pedir la rescisión del contrato tras 10 meses de salarios impagos.
Frente al rechazo de esta solicitud, el abogado utilizó el término de la discordia. “(La negativa) benefició a quienes no cumplen con las obligaciones que contratan; a quienes contradicen el texto legal y, como consecuencia, condenó al demandante (Dedé) a permanecer como un ‘esclavo’, manteniendo el vínculo entre el demandante y el club demandado (Cruzeiro), incluso sin estar trabajando para el Club y sin recibir salario”, reconstruyó el medio local Globo Esporte sobre la presentación que desató la controversia.
El juez encargado de dirimir el caso criticó la definición al compararla con otros extractos de la sociedad: “Resulta lamentable la afirmación inicial de que el demandante, cuya remuneración dice ser de R$750.000,00 (USD 138.000), esté siendo obligado a permanecer como un ‘esclavo’. Es una comparación desafortunada, especialmente considerando el crítico momento socioeconómico de la gran mayoría de la población brasileña como consecuencia de la pandemia con muchos apenas aspirando a obtener un empleo en el que reciban el salario mínimo”. En ese momento, la remuneración básica escalaba a 1.100 reales (202 dólares), informaron.
Finalmente, Dedé acordó la rescisión del vínculo con La Bestia Negra en julio de 2021, a cambio de recibir 16 millones de reales (USD 2.950.560).

“Viví muchas alegrías, pero también angustias en este club, y en todos los momentos, mi respeto por la institución fue inquebrantable. Amo al Cruzeiro y no me importa si alguien discrepa o desconoce la pureza de ese sentimiento”, escribió el futbolista que jugó en Ponte Preta y Athletico Paranaense antes de colgar los botines.
Fue campeón de 2 Brasileirão, 2 Copas de Brasil y 3 Campeonatos Estaduales. Al final de su segunda temporada con Cruzeiro, sufrió la primera de las dos lesiones importantes de rodilla en su periplo por la Raposa, pero regresó en buena condición y completó 180 partidos con 15 goles y 5 asistencias hasta su salida.
En contraposición, estuvo un largo tiempo fuera en la consideración de la selección de Brasil. Se estrenó con el Scratch en 2011 y registró cuatro presencias en 2012 y tres en 2013. Su vuelta se produjo cinco años más tarde para dos amistosos: sumó 10 minutos frente a Estados Unidos (2-0) y disputó los 45′ iniciales ante El Salvador (5-0). No volvió a ser citado.