La Unión Cristianodemócrata del canciller Friedrich Merz ganó este domingo las elecciones en Renania-Palatinado, estado federado del suroeste alemán que el Partido Socialdemócrata gobernó sin interrupción durante 35 años, mientras la ultraderechista Alternativa para Alemania duplicó su resultado de 2021 y se afianzó como tercera fuerza, según los sondeos a pie de urna.
De acuerdo con las primeras proyecciones de las cadenas públicas ZDF y ARD, los conservadores obtuvieron alrededor del 30,5% de los votos, seguidos de los socialdemócratas con entre 26,5% y 27%, la Alternativa para Alemania con el 20% y Los Verdes con entre 7,5% y 8,5%. Si se confirman estas cifras, la formación ultranacionalista habría pasado del 8,3% que logró hace cinco años a rozar el 20%, un salto histórico para una región occidental que nunca había registrado resultados tan elevados de la extrema derecha.
La victoria conservadora representa un alivio para Merz en un momento de presión acumulada. Dos semanas antes, su partido perdió la disputa por el primer puesto en Baden-Wurtemberg frente a Los Verdes, que obtuvieron el 30,2% ante el 29,7% de los democristianos. En ese estado, los socialdemócratas se desplomaron al 5,5%, su peor resultado histórico en unas elecciones regionales desde 1945. Según el barómetro ARD-DeutschlandTrend, apenas el 18% de los alemanes valora positivamente la gestión del gobierno Merz, mientras que el 79% la rechaza.
En Renania-Palatinado, la elección enfrentó al ministro-presidente en funciones, el socialdemócrata Alexander Schweitzer, y al candidato conservador Gordon Schnieder, de 50 años. Los sondeos le daban a Schweitzer una ventaja considerable en imagen: 41% de apoyo frente al 23% de Schnieder, según el Politbarometer de ZDF. Schweitzer asumió el cargo en julio de 2024 tras la renuncia por motivos de salud de Malu Dreyer, e intentó capitalizar esa popularidad personal frente a un rival de menor reconocimiento público. Sin embargo, los conservadores retuvieron una ventaja estructural al ser percibidos como más competentes en economía y seguridad, los dos temas prioritarios para el electorado regional.
La región es conocida por su tradición vinícola —concentra el 63% de los viñedos de Alemania— y es sede de importantes empresas como el gigante químico BASF, con la industria representando alrededor del 25% del valor añadido. Durante la campaña, los ejes centrales del debate fueron la política educativa, la infraestructura y la inmigración. Ambos partidos descartaron cualquier forma de cooperación con la Alternativa para Alemania, lo que en la práctica convierte la formación de gobierno en un asunto bilateral entre conservadores y socialdemócratas, con independencia de quién encabece la coalición.
Algunos expertos atribuyen el auge ultraderechista a que el partido logró canalizar el descontento de un electorado que se siente en situación de precariedad económica. En los comicios de 2021 la Alternativa para Alemania obtuvo el 8,3% en este estado; su instalación en torno al 20% en las encuestas de 2026 refleja un proceso de normalización del voto extremo también en los estados occidentales, históricamente más resistentes a ese fenómeno que los del este del país.
El resultado de Renania-Palatinado tiene implicaciones que van más allá de sus fronteras. El Partido Socialdemócrata, socio menor del gobierno Merz en Berlín bajo la figura del vicecanciller Lars Klingbeil, acumula una cadena de golpes electorales regionales que debilitan su posición dentro de la coalición. A nivel federal, el partido recibió apenas el 16% en las elecciones legislativas de febrero de 2025. En las regionales previstas para septiembre en Mecklemburgo-Pomerania Occidental y otras regiones del este, la Alternativa para Alemania parte como favorita o segunda fuerza, lo que podría agudizar la fragmentación del sistema político alemán y estrechar aún más el margen de los partidos establecidos para construir mayorías viables.