
El Parlamento de Venezuela autorizó el nombramiento del diputado Mervin Maldonado como nuevo jefe de la Gran Misión Vuelta a la Patria, una de las iniciativas del régimen chavista para la atención de migrantes venezolanos en el exterior.
Maldonado asumirá la coordinación de este programa en reemplazo de Camilla Fabri, quien fue apartada del cargo en medio de una serie de ajustes administrativos impulsados tras la salida del círculo cercano al narcodictador Nicolás Maduro.
Maldonado es contador público egresado de la Universidad de los Andes y ha estado vinculado al chavismo desde sus años universitarios. Durante la última década, ha ocupado diversas posiciones en la administración pública, entre ellas ministro de Juventud y Deporte, diputado suplente en la Asamblea Nacional Constituyente y secretario ejecutivo de misiones sociales, además de su reciente elección como parlamentario por el estado Mérida.

Su paso por el Ministerio de Deporte estuvo marcado por señalamientos de malversación de fondos y mala administración. En 2016, la ciclista venezolana Daniela Larreal denunció que los recursos destinados a los atletas no llegaban a sus beneficiarios y que la institución funcionaba como “caja chica” de funcionarios. Diversos reportes de medios independientes durante ese periodo resaltaron investigaciones abiertas por presunto desvío de fondos y manejos opacos en la gestión deportiva.
El nombre de Maldonado también estuvo vinculado a la polémica que rodeó la participación de Venezuela en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, cuando fue señalado como intermediario del régimen en la coordinación de mensajes y dedicatorias de los atletas a figuras del chavismo.
A lo largo de su carrera política, Maldonado ha ocupado cargos de alto nivel sin que se le conozcan logros concretos en áreas de deporte, juventud o misiones sociales. Analistas atribuyen su permanencia en puestos estratégicos más a la lealtad partidista y la cercanía con figuras del PSUV que a una gestión eficaz.

Su reciente rol como portavoz en favor de la “liberación” de Nicolás Maduro, actualmente detenido en Estados Unidos, lo posiciona dentro del ala más radical del oficialismo.
El relevo de Maldonado se produce en el marco de una reestructuración que también incluyó la salida de Camilla Fabri, esposa de Alex Saab, empresario colombiano acusado de ser el principal testaferro de Maduro en operaciones de corrupción y lavado de dinero.
Fabri, de nacionalidad italiana, había estado a cargo del despacho vinculado a la atención de migrantes y fue cesada tras semanas de especulaciones sobre el paradero y la situación judicial de su esposo, quien permanece fuera de la escena pública desde su destitución en el Ministerio de Industrias.
Alex Saab, cuya carrera se consolidó con Nicolás Maduro en el poder, fue responsable de gestionar millonarias importaciones para programas sociales como CLAP, el cual ha sido señalado por organismos internacionales y medios independientes como foco de corrupción.
La detención de Saab en 2020 y su posterior extradición a Estados Unidos aumentaron la presión sobre su entorno familiar y político, generando una ola de destituciones de funcionarios alineados con su red.

El nombramiento de Maldonado se suma a una serie de movimientos internos que buscan distanciar a la administración actual de los escándalos vinculados al antiguo círculo de Maduro y enviar una señal de renovación en la estructura oficialista, aunque persisten las dudas sobre la capacidad de Maldonado para ofrecer resultados efectivos y transparentes en la nueva etapa.
(Con información de AFP)