Menos de un año después del lanzamiento de Rushmere, el tan esperado quinto álbum de estudio de Mumford & Sons, la banda inglesa de folk rock está de regreso con un sexto trabajo: Prizefighter, un regreso introspectivo pero aún animado a su característico estilo de zapateo y palmadas, ahora reforzado por nuevas voces.
El álbum encuentra a la banda, compuesta por el vocalista principal Marcus Mumford, Ted Dwane y Ben Lovett, junto a numerosos colaboradores. Aaron Dessner, de The National, coproduce las 14 canciones; participaciones de Chris Stapleton, Gigi Perez —famosa por el éxito viral “Sailor Song”—, Hozier y Gracie Abrams puntualizan el disco. Brandi Carlile, Finneas, Kevin Garrett, Jon Bellion y Justin Vernon, de Bon Iver, completan los créditos de composición junto con Dessner y la banda.
Puntualmente, Carlile inspiró el sencillo “Rubber Band Man”, una reflexión acompañada de banjo y guitarra acústica sobre la flexibilidad y la recuperación, con versos de Hozier. (Mumford dijo que la letra de la canción le llegó a Carlile en un sueño). El verso de Hozier, denso en contenido pero abierto en sonido, resume la tesis de la canción: “Pero no te encierres en ti mismo / Con mortero duro y piedra / Sé un hombre elástico / Haz del agua tus huesos”.

Entre esas colaboraciones hay algunas adiciones valiosas al repertorio de la banda: “Begin Again” y “Stay” son canciones rápidas y sinceras, mientras que la poética “Clover”, que cierra el álbum, muestra a Mumford caer en un ritmo de canción de cuna que, cantada sobre una melodía de piano, recuerda al emotivo éxito musical de cine “Falling Slowly” de Glen Hansard y Markéta Irglová. “Conversation With My Son (Gangsters & Angels)” es líricamente repetitiva, pero sigue siendo conmovedora.
Las canciones con colaboraciones funcionan como pilares del proyecto, ofreciendo interpretaciones únicas y memorables del género cuando otras canciones comienzan a asemejarse entre sí. “Here”, con Stapleton, es la más simple, abriendo el álbum con una balada de tintes country, centrada en la guitarra y la batería. Los tonos susurrados de Abrams añaden capas a la voz de Mumford en “Badlands”. La letra expresa un sentimiento que probablemente compartan ambos artistas, un deseo de romper los límites: “Huyendo de una vida domesticada / Huyendo como un niño salvaje / Dame una visión, dame una moneda”.

La rica voz de Perez exige atención en el dúo “Icarus”, de tono elevado. Tras la introducción de Mumford, Perez ofrece una advertencia sobre piano y guitarra. “Eres un tonto, eres un escalador / Deberías haberte detenido esa noche”. Perez y la banda cantan juntos en el clímax de la canción —también el clímax del álbum—, sonajas, maracas y bajo sintetizado completan el tema. “Estaba cegado, estaba enamorado”, cantan juntos. “Pero de repente / Volví al principio / Me quemó la mañana / Me acerqué demasiado al sol”.
Este enfoque colaborativo refleja el espíritu de la singular gira que Mumford & Sons realizó el año pasado, en la que el grupo viajó en tren desde Luisiana hasta Vermont con decenas de músicos y técnicos, continuando un trayecto iniciado durante la edición de 2011 del Railroad Revival Tour. Las paradas a lo largo del camino reunieron a artistas como Nathaniel Rateliff, Trombone Shorty, Lucius, Chris Thile, Maggie Rogers, Noah Kahan y Lainey Wilson, entre otros. Juntos en el escenario, interpretaron una mezcla de canciones propias, temas de los invitados y algunos covers.
Como canta la banda (al unísono) en la optimista “Run Together”: “Pero cuando corremos, corremos juntos / Cuando estamos separados, nos desmoronamos”. La colaboración es lo más importante.
Fuente: AP