
Atlético de Madrid sufrió, pero avanzó a la final de la Copa del Rey. El equipo dirigido por Diego Simeone perdió 3-0 ante el Barcelona y padeció el asedio de su rival hasta el sexto minuto de descuento. No obstante, el arquero argentino Juan Musso fue figura e hizo valer el 4-0 logrado como local en la ida y el Cholo disputará su undécima final desde que regresó al Colchonero, pero con el buzo de entrenador.
Marc Bernal (por duplicado) y el brasileño Raphinha anotaron los goles para los catalanes, que tuvieron la iniciativa a lo largo de todo el encuentro, como había sucedido con el Atleti en la ida. Sin embargo, la diferencia de gol favoreció al elenco de la capital, que buscará el título ante la Real Sociedad el sábado 18 de abril en el estadio La Cartuja de Sevilla.
Una vez concluidas las acciones, los jugadores y el cuerpo técnico del Atlético exhibieron su alivio por la clasificación y se desató el festejo. La contrapartida fueron los futbolistas del Barcelona, que exhibieron su decepción. Pedri y Raphinha, quien cayó derrumbado en el césped luego de aplaudir al público para agradecer el apoyo, fueron dos de los más golpeados.
Fue allí que surgió el gesto de Simeone. El orientador argentino, de 55 años, se abrazó con su cuerpo técnico, saludó a algunos de sus jugadores y fue directo a la posición de Raphinha para darle ánimos. Lo tomó de sus brazos, le dedicó algunas palabras de aliento, y lo instó a que se levantara, antes de seguir su camino. La escena quedó captada por las cámaras de TV y los fotógrafos, que hicieron foco en la imagen de los dos gladiadores en el campo de juego.
“Estamos decepcionados porque queríamos llegar a la final. Creo que la actuación que hicimos merecía una final. Pero también hay que respetar lo que hizo el Atlético de Madrid. Al final, es un gran equipo y defendió su ventaja. Remontar tras ir perdiendo 0-4 no es nada fácil. Quizá podríamos haber hecho una mejor actuación en la ida”, aceptó el atacante, de 29 años, con pasado en el Leeds, donde fue dirigido por Marcelo Bielsa.

En 2025, Simeone supo declararse admirador de Raphinha. “Me encanta. Juega de todas las posiciones. De extremo, de lateral, en la punta, de mediapunta… Hace goles y presiona al marcador. No sé cómo no ganó el Balón de Oro el año pasado. El fútbol es así, cada uno tiene derecho a elegir lo que quiere, pero yo elegiría a Raphinha. Me deja encantado”, opinó entonces.
“Sabíamos que veníamos a un campo difícil. Nos enfrentamos a un equipo que juega muy bien. No pudimos y no nos dejaron progresar en ataque. Nos sacaron el tiempo que necesitábamos para jugar. En casa ese tiempo lo tuvimos. Jugamos con una intensidad más alta entonces. Por eso hicimos cuatro goles. Hoy nos costó más. Pero me voy con la alegría y el gran esfuerzo de saber sufrir”, analizó el Cholo, ya con el pasaje en la mano.
“Le dije a (Hansi) Flick que jugaron bárbaro. Ojalá nos encontremos en cuartos de final en la Champions. Hoy, con este 3-0, dije: ‘Esto es el Atleti’”, concluyó Simeone, que padeció en el banco de suplentes, pero se subió al micro con la certeza de que jugará una nueva final.