Cuando Fernando Sanjiao explora el agotamiento cotidiano en su nuevo espectáculo “Quemado”, lo hace desde una mirada tanto personal como universal. Invitado al ciclo “Infobae a la Tarde”, el humorista y guionista conversó con los conductores Manu Jove, Paula Guardia Gourdin, Tomás Trapé y Maia Jastreblansky sobre el fenómeno de sentirse “quemado”, cómo se manifiesta en la vida diaria, sus referentes y los límites éticos que elige al hacer humor.

“Quemado”, el nuevo espectáculo de Fernando Sanjiao, aborda el tema del cansancio y la saturación en la vida moderna, atravesados por el multitarea, las exigencias de las redes sociales y las vivencias de la paternidad. En la charla, el humorista reflexionó sobre el origen de ese agotamiento y destacó cómo, a través de experiencias propias, intenta mostrar los desafíos de la vida diaria y definir los bordes que considera adecuados para sus chistes.

Apenas comenzó la entrevista, Sanjiao se mostró sincero sobre el origen de su propuesta escénica. “Contento, contento. Quemado también”, confesó de entrada. Luego aclaró: “Es verdad, el nombre del show es así, vengo medio quemado, pero bien, bien”.

Detallando su proceso creativo, el humorista contó: “Yo voy coleccionando cosas que me pasan y me ponen así, y después las subo al escenario. Trato de pensar por qué estamos quemados o por qué todo el mundo te dice: ‘Uh, qué quemado que estoy’. Y creo que son una combinación de un montón de cosas”.

El humor de lo cotidiano y el sentido de estar quemado

La conversación giró rápidamente hacia las causas de ese agotamiento. Sanjiao sostuvo: “Creo que por un lado es el nunca parar que tenemos. Las redes, estar enganchado todo el tiempo. En mi caso hablo de tener dos niños, la paternidad, maternidad, hablo mucho de ese tema también que me quema”.

Fernando Sanjiao en Infobae a la Tarde

Agregó: “En la crianza que tuvimos, por lo menos mi crianza de clase media, que era todo el tiempo: ‘Esto es de vago’. Entonces, a veces ni puedo disfrutar un momento. Me cuesta hasta disfrutar un momento en el que me tiro al sillón y digo: ‘No, debería estar haciendo algo, es temprano todavía’”.

Sanjiao puso en la mira la presión de las redes sociales y la comparación constante con los demás. “También hablo de las redes y la presión todo el tiempo de lo que deberías hacer y no hacés. Eso te va quemando. Vos ves esos fitfluencers de gimnasio que ya a las cinco de la mañana se levantaron a hacer ejercicio y dicen: ‘Es el mejor horario’. Uno a veces lo intenta; te ponés el despertador a las cinco y decís: ‘¿Qué pensé yo, que me iba a levantar a las cinco?’”.

Entre risas, relató: “Yo tengo que despertar a una persona. No me quiero despertar y tengo que despertar a una persona que tampoco se quiere despertar para ir a un lugar al que no quiere ir”.

Paternidad, humor y el arte de negociar con los hijos

El humorista reconoció que la paternidad es fuente tanto de desgaste como de material para sus rutinas. “Lo empecé a llevar de a poco, las cosas que me pasaban con mis hijos. Desde mi especial de Netflix que hablaba de cuando tenía al bebé y ahora que están grandes también. Por suerte me siguen dando y está bien, porque después pueden comprar juguetes”, bromeó Sanjiao, generando risas en el estudio.

Sobre la vida cotidiana, Sanjiao explicó: “Me parece que hablo mucho de que uno está todo el día charlando, ¿no? Con los niños estás todo el día negociando, estás negociando todo el… yo creo que si están tomando rehenes en un banco y dicen: ‘Estamos esperando al negociador’, voy yo”.

Según el guionista, la negociación diaria con los hijos suele implicar caer derrota más que victorioso: “Pierdo mucho más de lo que gano. Sí, sí”.

Influencias, límites y ética en el humor de Sanjiao

En la parte final de la entrevista de Infobae a la Tarde, los conductores invitaron a Sanjiao a hablar de sus referentes y de los límites que él mismo se plantea en el humor. Señaló: “A mí me gustaba mucho de afuera George Carlin. George Carlin hacía humor político también, muy metido y muy fuerte. Y también hacía cosas más costumbristas y pequeñas cosas. Me volvió loco alguien que podía hacer eso. Bueno, sí, Seinfeld, ¿no? Pero de acá también me gustaba mucho Pinti, Gasalla”.

Respecto al uso de groserías en sus rutinas, fue claro: “No me gusta mucho, pero a veces hay cosas que no podés decir de otra manera. He intentado aflojar ciertas malas palabras, pero esto no puedo decirlo de otra manera. En general no me gusta tanto, porque ese chiste lo puede hacer cualquiera. La grosería para hacer reír la puede tirar cualquiera, pero el que elabora el chiste es de otra manera”.

Consultado sobre los límites del humor, Sanjiao enfatizó: “Creo que el límite es el que pone cada comediante con sus morales y sus cuestiones, que puede y no puede hacer chistes. Qué se yo, a mí me encantaría hacer chistes de ciertos temas, pero no puedo. Lo he probado y no me salía”.

El humor político, reconoció, no encaja en su perfil: “Me gustaría hacer más humor político, pero no me sale. Lo he intentado alguna vez y me queda forzado. Tengo algunos chistes que sí han incomodado a algunas personas, qué sé yo, cuando hablo de ciertas cosas de la clase media y me bardeo un poco la clase media de una cierta manera, me han a veces insultado. Creo que ahí hay un poco de ideología, pero después, en general, no me sale”.

Para Fernando Sanjiao, los límites del humor son una construcción personal que evoluciona día a día, guiada por convicciones propias y por la interacción constante con el público.