Martín Murano.

A poco más de un mes para que se cumplan 12 años de la muerte de María Bernardina de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, más conocida como “Yiya” Murano o la envenenadora de Monserrat, todavía continúan latentes las sospechas sobre la posibilidad de que haya más víctimas de la mujer condenada por estafas reiteradas, hurto y triple homicidio.

En ese sentido, Martín, su hijo, asegura que él tiene pruebas de que al menos otras dos mujeres -que no tenían relación con las tres por las cuales condenaron a Yiya- y un hombre fueron envenenados y asesinados por su madre.

“Estas mujeres estaban relacionadas indirectamente con otro asesino, Burgos, el descuartizador de Barracas (NdeR: un hombre que mató y descuartizó a su mujer en 1955, y cuya historia, según contó, Yiya le contaba cada vez que lo acompañaba a dormir). Ellas vivían en el mismo edificio que él y eran inversionistas de mi madre”, explicó este miércoles Martín, en diálogo con Infobae.

Según explicó, estos homicidios habrían sido previos a los asesinatos de Carmen “Mema” Zulema del Giorgio de Venturini (prima segunda de Yiya), Nilda Adelina Gamba, su vecina, y la amiga de esta última, Lelia Elida “Chicha” Formisano de Ayala.

Asimismo, el hijo único de Yiya dijo haber descubierto que su madre no solo asesinó a mujeres, sino que además habría matado a un hombre. “Él estaba relacionado con la familia. Y de todo esto tengo pruebas”, sostuvo sin brindar más detalles que, según adelantó, se conocerán durante en el documental que se estrenará a principios de abril en la plataforma Netflix.

Otro dato relevante que arrojó la investigación que el propio Martín encabezó por sus propios medios es el acuerdo que sellaron Yiya, su hermana y un abogado luego de que falleciera Antonio Murano, el primer marido de la asesina.

“Entre Yiya, ella ya estando detenida, su hermana y un ave negra, mal llamado abogado, hicieron una cesión de derechos hereditarios cuando muere mi viejo, en favor del abogado que había sido socio de mi vieja“, confirmó durante la entrevista para este medio.

Y ese acuerdo, a la larga, tuvo graves consecuencias para Martín: “Me robaron 96 lotes en Mar del Plata y casi 100 en el partido de Esteban Echeverría, donde se construyó la Villa Transradio”.

Martín, por último, se refirió a otro de los grandes interrogantes que la Justicia nunca pudo determinar en la investigación a Yiya: quién le proveía o de dónde sacaba el veneno con el que ultimaba a sus víctimas.

Descubrí quién le dio el veneno. Él me contactó a mi. Y ahora tiene más de 70 años”, puntualizó.

El caso

Yiya envenenó con té y masas finas a sus amigas Nilda y Lelia, alias “Chicha” y su prima Carmen. Los crímenes ocurrieron entre el 11 de febrero y el 24 de marzo de 1979.

Yiya las mató para no saldar una deuda que tenía con ellas, pero un pagaré encontrado a su nombre en la casa de una de las víctimas alertó a sus familiares. Y las sospechas apuntaron a Murano, que hasta sus últimos años negó haber sido la culpable.

Los investigadores cerraron el círculo cuando confirmaron que la usurera Yiya les debía plata a sus víctimas por un negocio que les había propuesto, pero que en definitiva era una estafa.

Las envenenó con cianuro, y las cuidaba hasta en su agonía. Incluso, era la que más lloraba en los velorios: aunque lo hacía sin lágrimas.

La detuvieron el 27 de abril de 1979, pero fue liberada el 20 de noviembre 1995 por una reducción de la pena y por el “dos por uno”.