El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, formalizó una invitación para que Papa León XIV visite la capital argentina, en lo que sería el primer arribo papal en casi cuatro décadas.

La solicitud fue entregada personalmente en el Vaticano por el secretario general y de Relaciones Internacionales, Fulvio Pompeo, que le acercó una carta del alcalde capitalino al Sumo Pontífice, con el fin de remarcar el valor espiritual y social que tendría su presencia en la ciudad natal del Papa Francisco.

Para los porteños sería una inmensa alegría y un profundo honor poder recibir a Su Santidad en Buenos Aires”, expresa la carta. El texto destaca el carácter del distrito como “un espacio de encuentro y convivencia entre distintas tradiciones religiosas” y “una verdadera cuna del diálogo interreligioso”, donde “comunidades de diversas confesiones conviven y trabajan juntas por el bien común”.

Además, Macri resaltó el vínculo particular que une a la Ciudad de Buenos Aires con la Iglesia Católica, al subrayar que la presencia del Santo Padre “tendría un significado muy especial para quienes habitamos esta ciudad y representaría un momento de encuentro, esperanza y renovación espiritual para miles de fieles”. Y agregó que el lazo con la tradición agustiniana “tan vinculada a la vida y al camino espiritual de Su Santidad”, hace aún más significativa la invitación.

La última visita de un papa a Buenos Aires ocurrió en abril de 1987, cuando Juan Pablo II ofició una misa en la Catedral Metropolitana. Si la invitación es aceptada, el regreso del líder de la Iglesia Católica ocurriría 39 años después de aquella jornada, marcando un acontecimiento muy esperado por los feligreses católicos, que aún son el culto mayoritario en el país.

El papa León XIV dirige la oración del Ángelus en su 70 cumpleaños, desde la ventana del Palacio Apostólico en el Vaticano, 14 de septiembre de 2025. REUTERS/Vincenzo Livieri

Como parte del gesto protocolar, Fulvio Pompeo remarcó que “nuestro país tiene un vínculo profundo con la Iglesia Católica, que forma parte de nuestra historia pero también de nuestra vida cotidiana”. “El pontificado de Francisco ocupó un lugar muy importante para nuestra sociedad, y la visita de Su Santidad tendría un profundo valor para todos los argentinos”, subrayó.

Este año, creció la expectativa de que León XIV visite la Argentina. Hasta el momento, el Vaticano no confirmó la llegada del máximo pastor del culto católico, pero tanto el Gobierno como las autoridades religiosas locales siguen una estrategia diplomática ante una eventual desembarco.

El presidente Javier Milei ya había transmitido una invitación oficial en febrero, mediante una carta entregada al papa por el canciller Pablo Quirno, quien utilizó sus redes sociales para destacar que la relación bilateral atraviesa “un excelente momento”.

El 18 de junio del año pasado, la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) giró la invitación con una misiva llevada a la Santa Sede por el obispo Daniel Fernández, vicepresidente segundo de la entidad. El mensaje destacó “el deseo de recibir al sucesor de Pedro en la tierra de Bergoglio”, en referencia al papa Francisco y a la dimensión espiritual de la visita esperada.

El propio presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, conversó en febrero con el canciller Quirno en el Palacio San Martín, resaltando la “honda significación espiritual y pastoral” de la eventual llegada pontificia en un contexto nacional marcado por cambios profundos.

Lo cierto es que una eventual visita de León XIV se encuentra en etapa de definiciones. La agenda global para 2026 prevé desplazamientos a España -con paradas en Madrid, Barcelona y Canarias- y una gira africana por Argelia, Angola y Guinea Ecuatorial, según los borradores circulados en oficinas vaticanas.

En noviembre del año pasado, a pocos meses de ser designado como Papa, Robert Prevost confirmó su interés en el país. “Yo encantado de viajar. El problema es programar con todos los compromisos, pero sí, a Fátima, a Guadalupe también, México, Uruguay, Argentina pendientes también ir al Perú, por supuesto”, señaló el obispo, que vivió cuatro décadas como misionero y obispo en tierras peruanas.

En el diseño preliminar para Argentina, Buenos Aires aparece como un punto ineludible de un eventual recorrido, además de una posible celebración de una misa en la Catedral Metropolitana y encuentros con jóvenes, sectores vulnerables y referentes sociales. Pero ese paso deberá sortear o incluir a otro competir en busca de la atención papal. El arzobispo Vicente Bokalic recomendó a Santiago del Estero como punto de partida de la gira. La provincia, conocida como “madre de ciudades”, es la sede primada de la Iglesia Católica desde 2024.