Jamieson Greer, Representante Comercial de Estados Unidos, y el Canciller Pablo Quirno de Argentina, exhiben el acuerdo comercial bilateral. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Tras la firma del acuerdo comercial, el Gobierno destaca que Argentina será el país al que Estados Unidos menos le cobra en todo el mundo para exportar por los beneficios arancelarios pactados.

Fuentes oficiales resaltaron la ventaja comparativa que tendrán los exportadores argentinos para insertarse en el mercado estadounidense. Sucede que no solo se eliminó el arancel recíproco del 10% para 1.675 productos, sino que EE.UU. aplicará ese mínimo como tope para todo el resto del nomenclador.

Como referencia dentro de la región, el gobierno de Donald Trump fijó aranceles recíprocos para Brasil de entre 40 y 50%, lo cual, aseguran en el Ejecutivo, generará que muchas empresas del país vecino busquen instalarse en Argentina para aprovechar ese menor costo.

(Presidencia)

En este contexto, se espera que el aumento en las exportaciones derivado del acuerdo sume más de USD 1.000 millones extra a la balanza comercial. De por sí, en 2025, Argentina logró revertir el déficit histórico con EEUU, al marcar un saldo positivo de 1.232 millones de dólares.

Según el Ejecutivo, el incremento de las ventas externas va a aumentar el nivel y la calidad del empleo, subrayando que las firmas con perfil exportador suelen pagar salarios sensiblemente más altos —hasta triplicarlos— que aquellas enfocadas exclusivamente en el mercado interno.

De todas maneras, el impacto completo no va a ser inmediato: aún queda un largo camino por recorrer en términos normativos para que el tratado se despliegue en su totalidad.

Como primer paso, el acuerdo deberá ser aprobado en el Congreso. El posterior tratamiento legislativo para su aplicación demandará tiempo, aunque el Ejecutivo tiene competencias para dictar inmediatamente resoluciones y decretos en aspectos tales como las rebajas arancelarias. Las mayores demoras serán en materia de calidad regulatoria y la eliminación de la tasa estadística, cuya implementación tiene un plazo estipulado de 3 años por el costo fiscal que implica.

Maximiliano Luna

La visión general del Gobierno es que el acuerdo otorga un marco institucional muy fuerte orientado a aumentar la competitividad, con efectos positivos sobre toda la cadena de valor. En ese sentido, esperan que contribuya a destrabar inversiones postergadas.

También, anticipan beneficios para los consumidores, a partir de una mayor diversidad de oferta. Según el Ejecutivo, entre los sectores con mejores perspectivas figuran el farmacéutico, autopartista, forestal y la metalmecánica. Asimismo, resaltan el acceso a bienes de capital más económicos para la industria.

Un punto que generó cuestionamientos es que el documento firmado no incorpora formalmente las 100.000 toneladas de la cuota de acceso preferencial para la carne bovina argentina —80.000 adicionales a las 20.000 ya vigentes—, sino que el compromiso de EEUU es otorgarlas mediante una orden ejecutiva.

En los despachos oficiales relativizan el tema y lo atribuyen a una cuestión meramente burocrática: explican que, por los procedimientos legales norteamericanos, incluir ese cupo dentro del acuerdo conllevaría el inicio de un proceso administrativo para su habilitación que podría demorar más de seis meses. Señalan, en cambio, que los mecanismos en Argentina operan de manera distinta en este tipo de casos.

El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, señaló en conferencia de prensa: “Argentina podría quintuplicar sus exportaciones de carne”, con impacto en provincias ganaderas como Buenos Aires.

Más globalmente, el canciller Pablo Quirno dijo: “Nos da entrada a un mercado de 340 millones de habitantes, donde nuestros productos van a ser muy bien recibidos”.

Por otro lado, EEUU impulsará, mediante organismos como el Banco de Exportaciones e Importaciones (EXIM Bank) y la Corporación Financiera de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (DFC), el financiamiento de inversiones en sectores estratégicos en coordinación con empresas estadounidenses. “Hasta ahora Argentina no era elegible”, destacan en el Gobierno.

Al respecto, Quirno destacó que se trata del primer tratado en América Latina que combina comercio e inversiones.

En el tramo final del acuerdo, se establece que la Argentina dará prioridad a EEUU como inversor en cobre, litio y otros minerales críticos, promoviendo la participación de compañías norteamericanas frente a otros actores. En el Gobierno comentan que esto se vincula con priorizar las negociaciones y acelerar la aprobación de proyectos, considerando la inminente finalización del RIGI.