El Ministerio de Economía renovó más del 100% de los vencimientos de deuda en pesos. REUTERS/Agustin Marcarian

Fue un buen día para la Argentina, a pesar del agravamiento de la crisis mundial. La licitación de bonos del Tesoro, que define la confianza de los inversores, pasó el examen: en particular en lo que hace al AO27, el nuevo bono en dólares que busca hacerse de divisas para pagar los vencimientos de julio.

Incluso, la tasa que obtuvo el equipo económico es bastante favorable de 5,6% anual cuando en el mercado secundario se ubicó en 5,5% anual. De esta manera colocó los USD 150 millones y hoy licitará a la misma tasa USD 100 millones más. Cabe aclarar que la demanda fue de 440 millones de dólares. Estos bonos ofrecen pagos de intereses mensuales hasta su vencimiento, previsto para el 27 de octubre de 2027. En esa fecha, se reembolsará la totalidad del capital, equivalente a USD 2.000 millones, que el Gobierno proyecta reunir a través de las distintas licitaciones.

En un clima internacional de alta volatilidad, el bono resultó un sedante para la economía. El otro dato relevante es que los inversores se volcaron masivamente a los bonos que ajustan por CER. El hecho de que la inflación de febrero haya sido 2,9%, más alto que la esperada, fue un estímulo.

En esta licitación de deuda pública se adjudicaron $10,42 billones de los $12,9 billones ofertados. La totalidad del monto rechazado se canalizaba hacia los BONCER. La cifra adjudicada equivale a una renovación del 108% de los vencimientos, lo que implica que el Ministerio de Economía obtuvo más fondos que el total que debía refinanciar.

Según Salvador Vitelli, jefe de Research de Romano Group, “de las licitaciones en que se ofrecieron bonos a tasa fija y BONCER ésta fue la de mayor participación de los bonos que ajustan por CER desde comienzos de 2024 lo que me parece un dato llamativo. En lo que hace a tasa fija hubo un poco de premio sobre la LECAP más corta (la que vence el 15 de mayo que cortó a 2,60% efectivo mensual) y la LECAP de setiembre (cortó a 2,53% mensual) tuvo una cotización acorde con la del mercado”.

“Un instrumento que va a quedar con una tasa nominal anual alta va a ser la LECER corta (vence el 15 de mayo) porque con el dato de 2,9% de la inflación de febrero, la LECER también va a ajustar con la inflación de marzo y la de abril. Para el Tesoro será un financiamiento costoso. Es una licitación que salió bien sin grandes novedades, fue optimista. Hubo una buena señal para la curva de pesos que había quedado invertida y ahora permite hacer carry. Algunos de los inversores con los que estuve hablando que venían con bonos cortos, estaban pensando en alargar algo más los plazos en la medida que se vaya aflojando el dato de inflación”, sumó Vitelli.

Cabe destacar que los títulos que actualizan por inflación se llevaron 65% del monto adjudicado; las LECAP, 26% y el resto se repartió entre bonos con tasa TAMAR y dollar linked.

Todo esto ocurrió después del cierre de los mercados, donde el S&P Merval de acciones líderes retrocedió 2,7% en pesos y 2,8% en dólares. El sector bancario registró las mayores pérdidas, con caídas superiores al 4 por ciento. En Brasil, la inflación resultó mayor a la prevista y el índice bursátil de San Pablo descendió 2,55 por ciento.

Según el informe de la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “la divisa local se topa con una sorpresa negativa en cuanto al nivel de precios internos puesto que el IPC de febrero informado por INDEC arrojó una variación del 2,9% para el nivel general cuando el mercado esperaba una desaceleración al 2,7% (mediana REM)”.

“Lo peor fue que el núcleo se situó en 3,1%, la más alta desde abril de 2025 y todo esto con el tipo de cambio variando muy por debajo de precios en noviembre y diciembre, y retrocediendo en enero y febrero. Los servicios subieron un 4% y regulados no sufrió una mejora significativa en relación con el nivel general que haga pensar que el reacomodo de precios relativos está cerca de finalizar”, agregó el reporte.

Para Auxtin Maquieyra gerente comercial de Sailing Inversiones “el dato de inflación de febrero, que se ubicó en 2,9% mensual, igual que en enero, muestra una dinámica de corto plazo algo más estable luego del fuerte proceso de desinflación observado durante gran parte de 2025. En términos interanuales, sin embargo, la tasa volvió a subir levemente producto de efectos de base de comparación, lo que no necesariamente implica un cambio en la tendencia de fondo. Parte de esta resistencia también responde a componentes más inerciales del índice, especialmente en servicios y algunos precios regulados, que tienden a ajustar con mayor rezago respecto del resto de la economía.

“De todos modos, creemos que en los próximos meses la inflación debería retomar una trayectoria de desaceleración más clara apoyada en fundamentos macroeconómicos más sólidos. El mantenimiento del superávit fiscal, junto con una dinámica de agregados monetarios todavía contenida ,con M2 creciendo en torno al 20%, sugiere que la expansión nominal de la economía continúa relativamente controlada. En ese contexto, y siempre que no haya shocks externos relevantes o correcciones abruptas de precios relativos, el escenario base sigue siendo el de un proceso desinflacionario que se irá consolidando gradualmente a lo largo del año”, planteó Maquieyra.

En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 527 millones y volumen más alto desde el 13 de febrero. El dólar mayorista bajó $1,50 a 1.394,50 pesos. El Banco Central compró USD 47 millones y las reservas se mantuvieron estables en 45.768 millones de dólares.

En la plaza financiera los dólares tuvieron leves bajas. El MEP cerró en $1.416 y el contado con liquidación (CCL) en 1.458 pesos, mientras que el blue aumentó $5 a 1.420 pesos.

Por su parte, los bonos soberanos no pudieron eludir el temblor internacional y bajaron hasta 0,6%. El riesgo país se elevó 15 unidades (+2,7%) a 567 puntos básicos.

En Estados Unidos, después de las caídas de las Bolsas de ayer, se mantenían en cautela. El Dow Jones y el S&P 500 registraban leves y poco consistentes alzas y el Nasdaq estaba negativo, pero sin definir tendencia. El oro estaba otra vez en retroceso, ante la fortaleza del dólar frente a las principales monedas del mundo. El crudo mostraba una leve caída y cotizaba a USD 100,75 por barril, pero no es un indicador firme porque es el commodity más amenazado por la guerra en Irán.

Para hoy se espera el dato de inflación de Estados Unidos, donde no impactó a pleno el aumento de los combustibles. Marzo será otra historia. De hecho, el presidente Donald Trump le pidió a Jerome Powell, el titular de la Reserva Federal que baje las tasas ya sin esperar a la próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto que se reunirá la semana que viene.

La última rueda de la semana no será de alivio. El conflicto no da muestras de ceder.