Pareció solo un gesto de desahogo en medio de la celebración. Pero con el correr de las horas y los días, surgieron las dudas. Y las certezas. Jutta Leerdam, patinadora neerlandesa de velocidad, se convirtió en el centro de atención de los Juegos Olímpicos de Invierno tras ganar una medalla de oro y una de plata en Milán-Cortina 2026. Pero fue el festejo por la presea dorada en los 1.000 metros el que abrió el debate. Sobre todo, un gesto particular que involucra a su sostén.
Visiblemente emocionada, al punto que sus lágrimas corrieron el maquillaje, la atleta de 27 años, pareja del influencer y boxeador Jake Paul, abrió su traje de competición tras cruzar la meta y dejó a la vista un sostén deportivo blanco de una reconocida marca, generando una ola de reacciones y viralización instantánea en redes sociales, según informó The Sun.
Expertos en marketing creen que dicha imagen podría traducirse en un ingreso millonario para Leerdam, respaldada por el alcance de los siete millones de seguidores que la patinadora posee en sus diferentes redes sociales, y que le ofrecen una caja de resonancia a cada uno de sus logros y retazos de intimidad con su novio que comparte.
El gesto de exhibir el sostén tras la victoria fue capturado por las cámaras y rápidamente amplificado en plataformas digitales, lo que situó a la neerlandesa en el centro de la conversación pública y mediática. Se trata de una actitud que ya había mostrado en otras competencias, por lo que la repetición solidifica la postura de que se trata de una acción de marketing.
Respecto al impacto económico, especialistas coinciden en que la atleta podría asegurar una bonificación millonaria tras este episodio.

Frederique de Laat, fundadora de la agencia Branthlete, afirmó al diario neerlandés AD que un acuerdo publicitario con la marca del sostén podría superar el millón de dólares (más de 900.000 euros).
Por su parte, Meindert Schut, editor jefe de la revista Quote, añadió que, con sus siete millones de seguidores en redes sociales, Leerdam podría generar aproximadamente un céntimo de euro por cada seguidor en publicaciones promocionales, lo que equivale a ingresos de hasta 87.000 dólares por cada publicación en la que aparezca la marca. The Sun destaca que este nivel de bonificación es poco frecuente en el ámbito de patrocinio para atletas olímpicos. Pero la neerlandesa no es una atleta olímpica más.
Jake Paul, pareja de Leerdam, celebró la victoria desde las gradas y luego compartió la emoción en sus redes sociales con mensajes y videos. El boxeador, que en diciembre cayó por KO ante Anthony Joshua, expresó: “Amigo, no hay palabras para describirlo. Es la mejor sensación que he presenciado”.
La llegada ostentosa de Leerdam a Italia, documentada en Instagram a bordo de un jet privado, generó polémica. El exfutbolista y comentarista Johan Derksen manifestó su desagrado por el estilo de vida de la atleta, calificándola de “diva”, mientras en Países Bajos se abrió un debate porque no desembarcó con el resto de sus compañeros de equipo, tal como indica el protocolo habitual.
El camino hacia el oro no estuvo exento de dificultades para la neerlandesa. Leerdam había sido eliminada en una ronda clasificatoria de los 1.000 metros en diciembre anterior, pero recibió una segunda oportunidad del Comité Olímpico Neerlandés. Esta decisión le permitió recuperarse y finalmente alcanzar la cima en Milán-Cortina.
Siete veces campeona mundial, ya ostentaba una medalla olímpica, y en la presente edición de los Juegos de Invierno en Italia sumó dos más. En pareja con Jake Paul, otro experto en maximizar sus ingresos con las redes, Leerdam se destaca en la pista y también en el área de marketing.
