Guillermo Pinarello en su entrevista vía Zoom con Infobae desde su casa en Mar del Plata, donde cumple prisión domiciliaria

Guillermo Pinarello se retuerce un poco en su silla gamer. El 4 de febrero pasado, casi tres meses después de su arresto en el paso Tancredo Neves de la Triple Frontera, la Cámara Federal de Mar del Plata aceptó el pedido de su defensa para que deje la cárcel de Marcos Paz por motivos familiares y de salud y así cumpla su encierro bajo prisión domiciliaria.

Fue todo un cambio. La medida ya había sido denegada por Santiago Inchausti, el juez que lo investigó y procesó a fines de 2025. Así, regresó a su casa en el country Rumencó de la ciudad costera, que en noviembre había sido allanada en la PFA en busca de pruebas. Sin embargo, Pinarello podría dejar esa silla en cualquier momento para volver a prisión. Días atrás, la fiscal Laura Mazzaferri apeló ese arresto domiciliario ante la Cámara de Casación local.

Mientras tanto, Pinarello se sienta frente a su webcam, decidido a hablar con Infobae. Termina un cigarrillo y empieza otro. La tensión se entiende. Es el primer reportaje que concede en su vida. Su situación es, como mínimo, polémica.

Sin antecedentes penales, sin una historia en el crimen, hijo de un reconocido comisario retirado de la Policía Bonaerense, el empresario marplatense es una suerte de genio del póker. En 2025, conformó una empresa junto a su pareja, dedicada en los papeles al negocio informático. Dos años antes, de acuerdo al Boletín Oficial, montó Tecno Best Price.

Vive de jugar al póker, según él mismo, con giras en la región, habitué digital de torneos internacionales, donde un premio de 300 mil dólares, asegura, es perfectamente posible. Algo que explica su estilo de vida.

La casa de Pinarello, allanada por la PFA

El juego, precisamente, es el problema para Pinarello. A comienzos de diciembre, Inchausti lo procesó junto a otros 12 imputados -entre ellos su principal socio, Joaquín Otero Cao, y su hermana Natalia- por los delitos de asociación ilícita en carácter de organizador, lavado de activos agravado, y -primero y principal- por el delito de explotación, administración, operación u organización de juegos de azar sin autorización.

El juez federal lo acusa, básicamente, de ser el rey del juego clandestino en Mar del Plata, con una red de pitufeo de dinero para ocultar en billeteras virtuales ganancias generadas dos casinos online llamados, sin mucha imaginación, Casino 365 Online.

Pinarello, vía Zoom, desafía: “Claro que no tengo nada que ver. La causa fue muy mediática, y los medios llevaron a que se distorsionen un montón de cosas de la realidad. Vi toda la causa y todavía estoy esperando una prueba”.

Preso en la Triple Frontera

Las autoridades difundieron su arresto, anunciando que había sido capturado en plena fuga en la Triple Frontera. Esta narrativa, asevera el empresario, es falsa. “Yo me entregué”, afirma.

Su defensa, de hecho, presentó un documento en el juzgado federal del caso, donde el empresario afirma que “es mi decisión presentarme ante la Justicia y ponerme a disposición”. Su captura ya estaba pedida. Inchausti, asevera, le había denegado la chance de presentar un abogado el 6 de noviembre pasado. El juez federal le exigía a Pinarello que se presente en su despacho, o ante “autoridades competentes”. La situación era un tanto caótica.

“Estoy en Asunción en ese momento. Podría haber cruzado a Formosa, y de hecho, me fui hasta Iguazú, hasta Puerto Iguazú, a donde fui a jugar un millón de veces. En Brasil nunca te paran, en la Triple Frontera nunca te paran. Vos pasás a Ciudad del Este o Iguazú y pasás a Migraciones de Argentina, donde te dan vuelta todo… La idea era: ‘Dejame llegar a Mar del Plata y me entregó’”, continúa Pinarello.

Así, el empresario y as del póker fue capturado por Gendarmería el 10 de noviembre, junto a su socio, Otero Cao, del lado argentino del paso Tancredo Neves. Ambos terminaron incomunicados en una camioneta de traslado.

En paralelo, la PFA había realizado una serie de allanamientos en Mar del Plata, donde se encontraron cajas de seguridad ligadas a su hermana y la madre de Otero Cao, donde había más de 430 mil dólares, así como dos BMW, entre ellos un 440i con un valor en el mercado de usados de poco más de 60 mil dólares. “Se llevaron hasta las moneditas de una alcancía en mi casa”, se queja el acusado.

Pinarello hubiese preferido llegar a Mar del Plata por sus propios medios. El viaje de vuelta a la costa atlántica fue “otra cosa inhumana, 24 horas arriba de un camión, esposado, con el chaleco, que obviamente no me entraba. Terminé un mes y medio sin poder mover el hombro. 24 horas que no nos dieron ni para comer, no nos dieron un sándwich“, asevera.

Así, fue llevado a la alcaidía de la Superintendencia de Drogas Peligrosas de la PFA, donde permaneció por 40 días. “18 personas para un baño. Te duchabas día por medio. 36 grados de calor, engomado en la celda. Ni un encendedor para prender un cigarrillo”, continúa Pinarello: “Le dije a mi abogado: ‘Sacame de acá, aunque sea para ir a un penal’”.

En paralelo, su familia sentía el impacto. Su pareja y su hermana terminaron procesadas como miembro de la supuesta asociación ilícita, tal como la madre y la hermana de Otero Cao. “Mi viejo tiene un negocio legítimo. Le bajó totalmente el laburo. Le congelaron la cuenta sueldo”. Sobre su retiro de la Policía Bonaerense: “Estuvo tres meses sin cobrar y tuvimos que reclamar. Ni siquiera está imputado”.

Qué dice la causa

El expediente a cargo del juez Inchausti comenzó en septiembre de 2023, tras una denuncia anónima que señalaba una supuesta red de contrabando de teléfonos iPhone en Mar del Plata. Una serie de cuentas en el exchange de criptomonedas Binance fue vinculado a la primera tanda de sospechosos del caso, una lista de 11 nombres. Pinarello, aún, no aparecía. Una serie de escuchas apuntaron a “casinos” y cuentas de Binance necesarias para el flujo de dinero del negocio. Se formó un expediente, que se encuentra conexo a la causa de Pinarello, donde se habla de movimientos cripto por más de 8 millones de dólares.

Así, Inchausti estableció como hipótesis “la existencia de distintos grupos de personas, que funcionarían interrelacionados entre sí, que habrían tomado parte de la explotación de casinos online sin la debida autorización legal y luego, habrían canalizado las ganancias obtenidas a través de esa actividad ilícita, a través del montaje de un proceso complejo de movimiento de dinero” con un clásico mecanismo de introducir dinero negro en billeteras virtuales a nombre de mulas financieras.

Santiago Inchausti, juez del caso (Nicolás Stulberg)

El Casino 365 Online, hoy clausurado, con el que Pinarello niega cualquier relación, surge de este esquema. Una empresa de Otero Cao llamada Bitnea y Tecno Best Price, investigada por contrabando en una causa paralela, habrían sido usados “para simular una actividad real y canalizar dichas ganancias”. Natalia, la hermana del empresario y jugador de póker, habría promocionado al casino trucho.

“Todavía no vi una prueba. Son todos supuestos. Me sacaron todo, me dejaron a pata”, finaliza.