El dictador Nicolás Maduro

El 2026 inicia con una expectativa menos intensa que la que muchos venezolanos cargaron durante el 2025. No pocos creyeron que Nicolás Maduro abandonaría el poder bajo la presión internacional encabezada por el presidente de EEUU, Donald Trump, especialmente después de las operaciones en el Caribe que neutralizaron embarcaciones con droga y la incautación de buques petroleros; golpes que afectaron las finanzas del régimen. Sin embargo, Maduro aún resiste como lo ha hecho por más de una década.

La estrategia estadounidense aún no se alinea con el deseo inmediato de buena parte de la población venezolana: la salida ya de Maduro, la instauración de un Gobierno de transición y el regreso del presidente electo Edmundo González Urrutia junto a la líder y Premio Nobel de la Paz 2025, María Corina Machado. Analistas, diplomáticos y periodistas coinciden en que el tablero es complejo, lleno de intereses contradictorios y visiones distintas sobre cuál debería ser el movimiento decisivo.

Entre esas visiones destaca la de Jimmy Story, exembajador de los Estados Unidos en Venezuela (2018-2023). En un artículo publicado en el Diario The New York Times en diciembre de 2025, Story propuso que la Casa Blanca impulse un grupo de trabajo interinstitucional con participación de la comunidad de inteligencia y los departamentos del Tesoro y Justicia. Su objetivo: coordinar con la oposición democrática e identificar figuras dentro de las Fuerzas Armadas venezolanas capaces de garantizar seguridad durante una eventual transición, siempre bajo la condición de que Maduro acepte dejar el poder. Su planteamiento queda como advertencia y como guía: si la administración Trump no tiene un plan, allí hay un esbozo.

Otra lectura viene de Anne Applebaum, periodista y voz influyente en asuntos internacionales. En una entrevista para el Diario El Mundo de España (28 de diciembre), Applebaum señaló que, si bien reconoce a Edmundo González como presidente legítimo y apoya cualquier esfuerzo para llevarlo al poder, la estrategia estadounidense luce aún difusa. “¿Bombardear alguna base militar? ¿Alentar una rebelión? ¿Presionar hasta que Maduro ceda? ¿Traer de vuelta a María Corina Machado? ¿O abrir la puerta a las petroleras?”. La lista de preguntas revela más incertidumbre que claridad, recordándonos además que cualquier acción militar requiere aprobación del Congreso estadounidense.

A esta discusión se suma David Smilde, quien advirtió que recientes investigaciones periodísticas sugieren motivaciones menos nobles detrás de la Operación Southern Spear. Una lectura que preocupa tanto como evidencia que Venezuela es, para algunos, una variable electoral y no necesariamente una prioridad humanitaria.

Cualesquiera que sea la estrategia de Trump para salir de Maduro, los plazos se acortan ya que en junio se inicia el Mundial de Fútbol 2026 a realizarse en Estados Unidos, México y Canadá con 48 países, siendo el evento humano mas visto con cerca de cinco mil millones de espectadores, lo cual probablemente anule un plan militar hacia Venezuela, aunque muchos analistas coinciden en que lo “único predecible con Trump es que es impredecible “.