En Argentina, el mercado laboral atraviesa una etapa de fuertes desafíos. Más de cinco millones de personas, que representan más del 20% de la población económicamente activa, enfrentan insuficiencia laboral. Esta cifra incluye tanto a desocupados como a quienes, contando con un trabajo, buscan mejorar su situación o sumar ingresos.

Los datos oficiales del INDEC y los informes de organismos como la Fundación Mediterránea confirman que, además del aumento del desempleo, crecen los casos de personas con empleo que igualmente buscan nuevos trabajos. Este fenómeno se refleja también en el auge de plataformas digitales: sectores que, con sobreoferta de trabajadores, pasan a ser alternativa para quienes buscan ingresos extra o deciden dedicarse de manera exclusiva.

El economista Federico Pastrana, consultado al respecto por Infobae en Vivo Al Amanecer, sostuvo: “Los números del INDEC reflejaron como un cambio de tendencia” en el empleo registrado desde el inicio de la actual gestión. Planteó que el modelo económico vigente impulsó una recuperación de la actividad, pero no logró traducirse en nuevos empleos formales.

Más de cinco millones de personas en el país enfrentan insuficiencia laboral, lo que equivale al 20% de la población económicamente activa Foto: Andina

El estancamiento del empleo formal y el impacto en los salarios

Pastrana detalló: “La recuperación económica fue muy grande, pero el empleo formal no fue en la misma dirección”. Precisó que, mientras la actividad mostró señales de mejora, el empleo registrado se mantuvo estancado, y en los últimos meses experimentó incluso una caída ininterrumpida. Resaltó que esta baja no se trasladó al tradicional refugio del cuentapropismo ni a la informalidad, sino que alimentó un crecimiento directo del desempleo, una característica recurrente en la coyuntura argentina.

En su análisis del tercer y cuarto trimestre de 2025, el INDEC mostró que la caída del empleo formal se tradujo de manera predominante en despidos y no en migración a empleos informales o trabajos ocasionales. Pastrana explicó que estos desplazamientos de fuerza laboral, frecuentes en otros países de América Latina en los años noventa, ahora encuentran menos canales alternativos: “Lo que vimos en este período es que el aumento del desempleo fue más marcado”.

Respecto a la evolución del salario, Pastrana enfatizó la falta de reacción de los ingresos formales frente al proceso inflacionario. “El programa económico priorizó achicar la inflación”, describió y señaló que las negociaciones salariales quedaron rezagadas mientras el Gobierno aplicaba una “ancla salarial” para evitar subas generalizadas en las paritarias.

El aumento del desempleo y la subocupación incrementa la presión sobre sectores informales y plataformas digitales, ya saturados de oferta laboral Foto: Cuartoscuro

Paritarias, inflación y deterioro del poder adquisitivo

La estrategia oficial para controlar los precios impactó en las discusiones paritarias. “Las paritarias cierran entre uno y uno coma cinco, mientras la inflación va al dos y medio por ciento”, puntualizó Pastrana, quien calculó que esta diferencia se tradujo en una pérdida del uno por ciento mensual en el salario real. Sostuvo que, en términos históricos y comparativos, “la caída es muy grande” y que resulta incompatible con cualquier recuperación sostenida del consumo y la actividad.

El economista hace alusión al período inicial de la gestión, cuando la caída de la inflación fue más pronunciada. Sin embargo, adviertió: “El proceso de baja de inflación se estancó en 2025” y la política oficial mantuvo la presión sobre las paritarias para que no superen el dos por ciento, según el último informe publicado por su consultora.

Durante los meses previos a octubre de 2025, el Gobierno sostuvo ese techo salarial, pero la inflación comenzó a acelerarse nuevamente, lo que incrementó la presión sobre los acuerdos de los trabajadores. Según Pastrana, “las renegociaciones salariales empezaron a acelerarse y hoy las paritarias superan ese techo del 2%” al que intenta volver la política oficial.

El rol del consumo interno y perspectivas a futuro

Las consecuencias de este esquema afectan el consumo y la demanda interna. Pastrana afirmó: “En Argentina, si el empleo cae, los salarios reales caen y el gasto público cae, no hay forma de que la economía levante”. Destacó la importancia del mercado interno, que sigue representando gran parte de la dinamización económica.

Los acuerdos paritarios se mantienen por debajo de la inflación, provocando una pérdida mensual en el salario real de los trabajadores argentinos EFE/ Carlos Ramírez

Entre otras cosas, Pastrana analizó las tensiones en la negociación colectiva: “Ese techo de las paritarias que anuncia el Gobierno es un intento de frenar el proceso, pero las caídas de los salarios fueron muy grandes”. Indicó que ante pérdidas acumuladas del cinco por ciento, resulta complejo alcanzar acuerdos sin mejoras reales.

El fenómeno también repercute en el mundo de las aplicaciones y el autoempleo, con una sobreoferta de trabajadores que buscan alternativas para generar ingresos adicionales. La tendencia contribuye a profundizar la precarización laboral y la dispersión de los ingresos.

El desempleo y los ingresos: variables en tensión

Consultado sobre el umbral que transforma el desempleo en una preocupación social central, Pastrana indicó que no existe una cifra precisa. Explicó que en la Argentina actual lo relevante es la conjunción entre el nivel de ingresos y la cantidad de desocupados. Recordó: “En los noventa, el nivel de ingresos era mucho más alto que el actual”, pero ahora la crisis combina empleo precario, salarios a la baja y mayor desempleo, una dinámica que complica el panorama general del mercado de trabajo.

Sostuvo finalmente que el deterioro de los ingresos y la aceleración inflacionaria generan malestar tanto en la opinión pública como entre las empresas, que enfrentan caídas en las ventas. La combinación de desempleo, estancamiento salarial y pérdida del poder adquisitivo plantea desafíos adicionales para la recuperación.