La tierna nota que le dejó Lilian Clark a su hijo, Gustavo Cerati, que recordó Laura, la hermana del músico

Laura Cerati reveló en sus redes sociales dos notas manuscritas que su madre, Lilian Clark, solía dejarle a Gustavo Cerati durante su adolescencia. Este gesto íntimo, expuesto en una fecha cargada de simbolismo para la historia de Soda Stereo, ofrece una perspectiva inédita sobre la vida cotidiana y familiar del músico argentino.

Las notas, difundidas por Laura, están escritas en hojas de una libreta anillada, envejecidas y en tinta azul. En una de ellas, con mayúsculas, se lee: “Gus: no te olvides de cerrar con las 2 llaves abajo”. En la otra, su madre advierte: “No te olvides de cerrar abajo, apaga equipo musical (anoche quedó prendido) Chuic”.

Estos breves recordatorios ilustran el cuidado materno y la relación estrecha entre madre e hijo en el hogar de Villa Ortúzar, Buenos Aires, donde Cerati vivió desde los 14 años. El contenido cotidiano de las notas, referidas a tareas simples del hogar, deja ver el ambiente protector en el que creció, más allá de su imagen pública.

La segunda nota que publicó Laura Cerati

En esa casa, y a partir de la adolescencia, Gustavo Cerati comenzó a explorar su pasión por la música. Su formación musical estuvo moldeada por figuras argentinas como Luis Alberto Spinetta y bandas internacionales como los Beatles, referentes fundamentales en sus primeros pasos creativos.

El año 1982 representó un punto de inflexión en la vida de Cerati, entonces estudiante de publicidad. En ese momento, profundizó su relación con Héctor “Zeta” Bosio y Charly Alberti, vínculo decisivo para el destino de los tres.

Cerati y Bosio, que ya se conocían de la Universidad del Salvador, afianzaron su amistad en unas vacaciones en Punta del Este. Allí decidieron regresar a Buenos Aires y formar una banda. La integración de Charly Alberti, como baterista, completó la alineación definitiva de Soda Stereo.

El papel de Laura Cerati fue clave en la configuración del grupo. Charly Alberti conoció a Laura a principios de los ochenta en las piscinas del Club River Plate y, tras intentar contactarla en varias ocasiones para invitarla a salir, terminó conversando con Gustavo sobre música. Ese encuentro derivó en una reunión para probar al baterista, quien finalmente se sumó al trío, consolidando la identidad de la banda.

Gustavo y Laura Cerati con su mamá, Lilian Clark

La fecha de la publicación de las notas por Laura Cerati dista de ser lejana a la historia musical de Gustavo: el 12 de febrero también remite a uno de los hitos más importantes de Soda Stereo y del rock en español. Hace 39 años, el grupo subió al escenario del Festival de Viña del Mar, en Chile, ofreciendo dos presentaciones, el 11 y 12 de febrero de 1987, que significaron el comienzo de la Sodamanía en América Latina.

El público del festival, conocido por su exigencia, fue conquistado por la energía del trío y el repertorio del disco Signos. La visibilidad lograda en Viña, respaldada por el trabajo de su manager Alberto Ohanian difundiendo la música de la banda por países de habla hispana, marcó el salto definitivo a la internacionalización.

Tras su paso por Viña del Mar, Soda Stereo fue recibida en el aeropuerto por una multitud de seguidores y apenas pudo salir del hotel para los conciertos siguientes. Aquellas jornadas sellaron el inicio de una nueva etapa: el reconocimiento internacional y la expansión continental de su música.

A través de gestos cotidianos, como las notas compartidas por Laura Cerati, se revela el origen humano de una figura cuya influencia supera el tiempo. Familia y música se entrelazan, mostrando la trascendencia de Gustavo Cerati tanto en el escenario como en el corazón de la cultura latinoamericana.

El eco de aquellas noches en Viña y la publicación de recuerdos familiares como estas notas manuscritas muestran cómo la Sodamanía transformó para siempre el panorama del rock en la región, consagrando a Gustavo Cerati y a Soda Stereo como referentes indiscutibles más allá de cualquiera frontera.