
En una rueda con operaciones por USD 373,5 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista finalizó sin variantes a $1.444,50, para interrumpir una serie de cuatro sesiones en alza. El tipo de cambio oficial llegó a pactarse a $1.446,50 al promediar los negocios.
En el transcurso de enero el dólar mayorista conserva una baja de 10,5 pesos o 0,7 por ciento. “Con solo una rueda por delante para terminar esta semana el tipo de cambio mayorista acumula una suba de $11,50, lejos del aumento de 3 pesos registrado en la semana anterior”, precisó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
El Banco Central fijó para este jueves una banda superior de su régimen cambiario en los $1.562,27, lo que dejó al tipo de cambio oficial a 117,77 pesos o un 8,2% de ese límite para la libre flotación.
El dólar al público finalizó también sin variantes, a $1.465 para la venta en el Banco Nación, luego de operarse a $1.470 al mediodía, un máximo desde el 14 de enero. A lo largo del mes, el dólar minorista conserva un descenso de 15 pesos o 1%, desde los $1.480 del cierre de diciembre.
A diferencia del dólar en el circuito oficial, el blue volvió a negociarse con una baja de diez pesos o 0,7%, a $1.475 para la venta, piso desde el 12 de diciembre. En el primer mes del año, el informal descontó 55 pesos o 3,6%, prácticamente para extinguir la brecha con el dólar minorista.
Un reporte de Sailing Inversiones puntualizó que “bajo este esquema de acumulación de reservas financiada con emisión no luce, en principio, como una mala noticia para el dólar. Aún cuando el stock de pesos aumente, si esos pesos son demandados más que en el pasado, la presión sobre el tipo de cambio debería ser limitada”.
“En estos niveles no vemos riesgos inflacionarios de la actual política de acumulación de reservas. El ritmo de compras de dólares del Central en lo que va de enero está en línea con el rango objetivo para 2026 anunciado en diciembre, cuando se lanzó el nuevo esquema. En un escenario conservador de crecimiento de la demanda de dinero, este ritmo de inyección de pesos no debería generar presiones inflacionarias, dado que otras fuentes de expansión monetaria ya no están presentes -financiamiento monetario del Tesoro, intereses de pasivos remunerados del BCRA-”, precisó Mariano Ortíz Villafañe, economista de Aldazábal y Compañía.
Federico Filippini, Head of Research & Strategy en Adcap Grupo Financiero, expresó que “en las últimas ruedas el Central moderó la compra de reservas, en un contexto donde la liquidez aumentó sensiblemente, algo que se ve en la baja de las tasas de corto plazo. Esa mayor liquidez se explica, en buena medida, por las compras del BCRA sin esterilizar. Dicho esto, el ritmo todavía se mantiene por encima del 5% inicialmente estipulado. En este contexto, el Tesoro, a través las licitaciones, puede ayudar a regular la liquidez; esto obviamente requiere mucha coordinación Tesoro-Central”.
Por otra parte, tuvo impacto favorable en el mercado financiero la colocación de bonos en pesos de muy corto plazo que efectuó el viernes el Tesoro, con una renovación del 124,2%, lo que significó una absorción neta de unos 2 billones de pesos por encima de los vencimientos, en una acción de esterilización que neutraliza la reciente inyección de pesos por las compras del BCRA.
Max Capital indicó que “el Tesoro aprovechó la abundante liquidez para lograr un rollover superior al 120%, absorbiendo liquidez que eventualmente será utilizada para comprar dólares, cerrando el círculo de las compras del BCRA. Las intervenciones cambiarias venían conduciendo a una reducción de las tasas de corto plazo, y ayer el Tesoro modificó esa postura al absorber liquidez y convalidar tasas más altas en sus instrumentos más cortos, complementando la política del BCRA. La licitación mostró cómo se ajustará la liquidez proveniente de las compras de divisas del BCRA”.