El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Mariano Grossi.
REUTERS/Aris Martinez

El director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, confirmó que participó directamente en la segunda ronda de negociaciones indirectas entre Irán y Estados Unidos celebrada el martes 17 de febrero en Ginebra, por Omán.

La presencia del organismo nuclear de la ONU en las conversaciones, según Grossi, representa un cambio significativo que apunta hacia “mayor concreción” en un proceso diplomático interrumpido durante ocho meses tras los bombardeos israelíes y estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes en junio de 2025.

Esto indica que hay un sentido de finalidad, o más concreción, en estas conversaciones mediadas por el ministro de Exteriores de Omán”, declaró Grossi en una entrevista con Christiane Amanpour en su programa de CNN. El director del organismo explicó que su participación permitió “hablar de cosas muy concretas, no de intercambios generales sobre lo que debería o no hacerse”.

Grossi detalló los elementos centrales que se discuten en la mesa de negociación: el destino del material nuclear en territorio iraní, particularmente el uranio altamente enriquecido; el futuro de las instalaciones atacadas en junio; las actividades nucleares futuras de Irán; y los mecanismos de verificación estrecha por parte de la OIEA.

En esta imagen publicada por el Ministerio iraní de Exteriores, el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, a la derecha, y el director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica, OIEA, Rafael Grossi, a la izquierda, celebran una reunión en Ginebra, Suiza, el lunes 16 de febrero de 2026 (Ministerio iraní de Exteriores via AP)

Paralelamente, Estados Unidos e Irán abordan cuestiones políticas que incluyen levantamiento de sanciones, cooperación económica e incentivos, áreas en las que el organismo nuclear no interviene directamente.

La cuestión más apremiante sigue siendo el paradero de aproximadamente 400 kilogramos de uranio enriquecido al 60%, una cantidad que, según expertos, podría producir hasta diez armas nucleares si se enriquece al 90%, nivel considerado armamentístico.

Hay un consenso general de que el material está, en gran medida, donde estaba”, afirmó Grossi, refiriéndose principalmente a las instalaciones de Isfahan y Fordow, algunas en Natanz. Sin embargo, el director reconoció que la OIEA no ha podido verificar físicamente estos materiales desde que se registraron por última vez el 10 de junio de 2025, tres días antes de los ataques israelíes.

Imágenes satelitales recientes muestran fortificaciones y recubrimientos de tierra que bloquean accesos a túneles en Isfahan, donde se estima que está almacenada la mayor parte del uranio enriquecido. “Es imperativo que volvamos”, insistió Grossi, aunque admitió que el acceso a estas instalaciones depende del avance de las negociaciones.

ARCHIVO - Esta imagen difundida el 5 de noviembre de 2019 por la Organización de Energía Atómica de Irán muestra centrifugadoras en las instalaciones Natanz de enriquecimiento de uranio en el centro de Irán
(Organización de Energía Atómica de Irán vía AP, archivo)

La existencia de un acuerdo abriría todas estas actividades que necesitamos hacer. De otro modo, sería imposible hacer algo con ese material o verificar si está ahí o no”, señaló.

El punto más conflictivo en las conversaciones es la demanda estadounidense de cese total del enriquecimiento de uranio. El vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio han manifestado públicamente que Irán “no está listo aún para reconocer las líneas rojas del presidente Trump”, que exige un fin permanente al enriquecimiento, no limitado a meses o años.

Grossi, cauteloso por la naturaleza sensible de las negociaciones en curso, confirmó que existe “una brecha obvia” entre la posición estadounidense de cero enriquecimiento y las actividades que Irán desea continuar. “Como ocurre típicamente en negociaciones diplomáticas constructivas, tenemos que ver si podemos encontrar un equilibrio entre lo que puede ser legítimo y sin riesgo de proliferación, y lo que Estados Unidos podría aceptar”.

Las conversaciones en Ginebra se desarrollan mientras Washington mantiene un despliegue militar significativo en el Golfo Pérsico, con dos grupos de portaviones y refuerzos adicionales que incluyen aviones de combate y destructores lanzamisiles.

No creo que quieran las consecuencias de no hacer un acuerdo”, dijo Trump desde el Air Force One antes de las negociaciones, recordando los bombardeos de junio: “Podríamos haber tenido un acuerdo en lugar de enviar los B-2 a destruir su potencial nuclear. Y tuvimos que enviar los B-2”.

En esta imagen satelital, proporcionada por Planet Labs PBC, se muestran los escombros de la Planta Piloto de Enriquecimiento de Combustible en el sitio de enriquecimiento de uranio de Natanz, Irán, el 3 de diciembre de 2025 (Planet Labs PBC vía AP)

Consultado sobre si el despliegue militar busca concesiones o cambio de régimen, Grossi fue pragmático. “Lo que veo alrededor de la mesa, lo que veo cuando hablo con el enviado especial Steve Witkoff y con el doctor Kushner, es que están comprometidos seriamente en una conversación dirigida a obtener resultados”.

El director de la OIEA también destacó un cambio en la percepción iraní: “Tengo la impresión de que aquí estamos ante algo que tiene que ser integral o no existir”, en contraste con anteriores procesos de concesiones mutuas graduales donde cada concesión se negociaba por separado.

Las partes acordaron que Irán presentará propuestas concretas en las próximas dos semanas, según fuentes estadounidenses. El ministro de Exteriores de Omán, Badr al-Busaidi, indicó que aunque “queda mucho trabajo por hacer”, las delegaciones dejaron Ginebra con “pasos claros siguientes”.

La reanudación diplomática ocurre en un contexto radicalmente distinto al del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) de 2015, del cual Trump retiró a Estados Unidos en 2018 durante su primer mandato. Tras esa decisión y la reimposición de sanciones, Irán comenzó a enriquecer uranio muy por encima del límite del 3,67% establecido en el acuerdo original, alcanzando el 60% en 2021 y acumulando el material que ahora permanece bajo escombros en instalaciones bombardeadas.