El destructor HMS Dragon, uno de los buques más avanzados de la Marina Real británica, arribó este lunes al Mediterráneo oriental para integrarse a las operaciones de defensa en torno a Chipre, según anunció el secretario de Defensa británico, John Healey.
La llegada del navío, equipado con el sistema antimisiles Sea Viper, se produce tres semanas después de que un dron de fabricación iraní impactara la base aérea de RAF Akrotiri, un incidente que llevó al gobierno del Reino Unido a reforzar su presencia militar en la zona.
Healey explicó ante el Parlamento que el HMS Dragon comenzará de forma inmediata su integración en las tareas de protección del espacio aéreo y la infraestructura militar en Chipre, trabajando en coordinación con las fuerzas locales y con el apoyo de aliados como Estados Unidos, Francia y Grecia.
El despliegue responde a la preocupación expresada tanto por las autoridades chipriotas como por la oposición británica respecto al tiempo que demoró Londres en reaccionar ante la agresión sufrida por la base en territorio chipriota.
La nave, que había estado en proceso de modernización en Portsmouth, fue acondicionada en seis días gracias al trabajo ininterrumpido de su tripulación y técnicos.
El secretario de Defensa defendió la celeridad del operativo y aseguró que “la seguridad en la región es prioritaria para el Reino Unido”. Healey también confirmó que la base de Akrotiri está siendo reforzada con 500 efectivos adicionales de defensa aérea y que los vuelos de patrulla y protección ya suman cerca de 900 horas en los cielos de Chipre, Jordania, Baréin, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
El gobierno británico ha dado luz verde al uso de sus bases en Diego García y Fairford para que Estados Unidos pueda lanzar misiones dirigidas contra sitios de misiles iraníes y capacidades que amenacen la navegación en el estrecho de Ormuz.
Healey subrayó que la protección de esta ruta estratégica —por donde transita una parte esencial del comercio mundial de petróleo y gas— es una prioridad y que el Reino Unido está decidido a “jugar un papel líder” para garantizar la libertad de navegación y la seguridad de los buques comerciales.

En el contexto de la tensión regional, Healey mencionó que Irán intentó lanzar dos misiles contra la base conjunta británico-estadounidense de Diego García, pero ninguno logró alcanzar su objetivo y las operaciones continúan con normalidad.
“Condeno totalmente los ataques irresponsables de Irán. Debe cesar y desescalar. Queremos que la guerra termine ahora”, declaró el ministro, aunque recalcó que no existen indicios de que el Reino Unido sea un objetivo directo en su territorio.
Sistemas de defensa aérea
En paralelo al despliegue del destructor, el primer ministro Keir Starmer anunció el envío urgente de sistemas de defensa aérea de corto alcance a Baréin, Kuwait y Arabia Saudita, con el propósito de ayudar a estos países a enfrentar la ola de ataques con misiles y drones lanzada por Irán en represalia por las operaciones militares de Estados Unidos e Israel.
El Reino Unido, según Starmer, trabaja con la industria de defensa para distribuir misiles antiaéreos adicionales a sus socios del Golfo y ha desplegado también especialistas en control aéreo en la región.
Como parte de estas medidas, el sistema británico Rapid Sentry, especializado en neutralizar drones, será instalado en Kuwait, reforzando la protección de intereses y aliados occidentales.
La situación en el estrecho de Ormuz sigue siendo un foco de preocupación para el Reino Unido y sus aliados, dado el riesgo de que el cierre prolongado de la vía eleve aún más la volatilidad en los mercados energéticos y agrave la crisis global.
El Reino Unido ha desplegado planificadores militares en el mando central estadounidense para diseñar estrategias que permitan reabrir el paso y restablecer la libre circulación en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo.
(Con información de AFP)