
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció la creación de la Tasa de Intereses Moratorios (TIM). Se trata de una herramienta que apunta a unificar el criterio de los tribunales para calcular intereses moratorios sobre deudas en pesos.
La iniciativa entró en vigor este jueves y ya está disponible en la página web del BCRA. La herramienta se actualiza diariamente con nuevos datos, a los que se suman series históricas y documentación técnica.
Según pormenorizó el BCRA, la TIM se calcula con base en el promedio entre una tasa de interés pasiva (correspondiente a depósitos a plazo fijo en pesos a 30 días) y una tasa de interés activa (resultante del promedio ponderado de las tasas de los préstamos en pesos otorgados mediante documentos a sola firma y de los préstamos personales).
Sin embargo, la tasa de interés promedio diaria utilizada como base para el cálculo de la TIM flotará dentro de dos bandas. Estas buscan evitar que, por un lado, el acreedor no pierda contra la inflación y que, por el otro, el deudor no pague intereses desmedidos.
En este sentido, la tasa efectiva diaria no puede superar ni ser inferior a la variación diaria del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER, que sigue la inflación) en más -ni menos- que un 3% efectivo anual.
A partir de su implementación los usuarios podrán acceder a la calculadora de TIM, que permite estimar los intereses y el monto total resultantes de su aplicación a partir de un monto inicial y un período determinado.

“Con esta decisión, el BCRA reafirma su compromiso con la transparencia normativa, la participación ciudadana y la simplificación administrativa, ofreciendo una nueva herramienta que contribuye a fortalecer la seguridad jurídica y a promover la previsibilidad, la razonabilidad y la equidad en las relaciones económicas”, señaló la entidad en un comunicado.
Antecedentes
Hasta el momento, la determinación de los intereses moratorios en causas judiciales había quedado sujeta a criterios dispares según el tribunal interviniente y la jurisdicción.
Es que si bien el Código Civil y Comercial establece que ante la mora en el cumplimiento de una obligación dineraria corresponde la aplicación de intereses, no fijaba una tasa específica.
Por esa razón, en muchos casos los jueces recurrían a tasas bancarias activas, pasivas o combinaciones de ambas, lo que generaba resultados distintos para situaciones similares. Esa falta de uniformidad se traducía en mayores niveles de litigiosidad y en mayor incertidumbre tanto para acreedores como para deudores.
En este marco, la TIM se presentó como una referencia técnica elaborada por el Banco Central que busca aportar previsibilidad y criterios homogéneos en el cálculo de los intereses judiciales.
En qué causas se podrá aplicar la TIM
En la práctica, la herramienta podrá ser utilizada en causas comerciales, civiles y laborales en las que se deban calcular intereses por pagos atrasados en pesos. Se aplicará, sobre todo, donde no exista una tasa de interés moratorio claramente pactada o donde el tribunal deba definir un criterio de actualización.
En ese marco, la TIM puede funcionar como referencia para calcular intereses en contratos entre particulares, relaciones comerciales, facturas impagas o incumplimientos contractuales judicializados.
En cambio, no aplica de manera directa a deudas que ya cuentan con tasas reguladas, como las financiaciones con tarjetas de crédito, los préstamos bancarios vigentes, entre otras, salvo que esas deudas lleguen a instancia judicial y requieran intervención para determinar los intereses correspondientes.
Si bien su aplicación no es obligatoria, la difusión de una tasa oficial y de acceso público podría consolidarse como referencia predominante. La TIM cobra especial relevancia en un país con un historial de inflación volátil, donde los desfasajes entre el valor original de una deuda y su actualización pueden ser significativos.