El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ya superó el 50% de su meta anual de compra de divisas, acumulando USD 5.424 millones desde el inicio de 2026. La entidad encadenó 64 jornadas consecutivas con saldo positivo y, con la adquisición de USD 457 millones del último viernes, alcanzó la segunda mayor compra diaria de la gestión Milei.
El jueves, la autoridad monetaria había sumado USD 281 millones, el mayor monto del año hasta el momento, que solo encuentra antecedentes similares en febrero y en jornadas puntuales de 2025 y 2024. Para hallar una cifra superior es necesario remontarse a diciembre de 2022, cuando, bajo el Programa de Incremento Exportador, conocido como dólar soja, el BCRA adquirió USD 540 millones en un solo día.
Desde el lanzamiento del nuevo esquema monetario en enero, la autoridad monetaria logró superar el 54% de la meta de acumulación de reservas establecida para todo el año. Las compras registradas en la última rueda solo quedaron por debajo de la operación del 4 de abril de 2024, con 468 millones de dólares.
“En este contexto, el BCRA continuó con su compra de dólares. En particular, el jueves compró USD 281 millones y el viernes USD 457 millones, acumulando casi USD 1.000 millones sólo esta semana. Al mismo tiempo, el BCRA relajó algunas de las restricciones cambiarias que aún se mantienen, aunque a su vez extendió el alcance de la restricción cruzada para individuos“, destacó un informe de Puente.
A pesar de este avance, la suba de reservas internacionales no resultó proporcional, ya que una parte significativa de los dólares obtenidos se destinó a cubrir vencimientos de deuda del Tesoro Nacional en moneda extranjera. Como resultado, el incremento en el stock de reservas fue limitado: al cierre del viernes, alcanzaron los USD 45.431 millones, con un aumento diario de 279 millones de dólares y sumaron USD 1.004 millones en la semana.
“Los egresos de divisas neutralizan la acumulación. Los pagos de deuda del Tesoro y del propio BCRA, junto con otros pasivos, compensan gran parte de las compras. En el período analizado, estos compromisos explican el drenaje que limita la mejora del balance», indicó Maximiliano Gutiérrez, economista de Fundación Mediterránea-Ieral.
A su juicio, el desafío del BCRA no pasa sólo por sostener el ritmo de compras en el mercado cambiario, sino “por lograr que esas divisas se traduzcan en una acumulación de reservas. Mientras los vencimientos externos sigan consumiendo lo que ingresa, y el riesgo país impida refinanciar deuda en los mercados internacionales, el margen de maniobra seguirá siendo estrecho”.
A finales de febrero, el stock de los activos en moneda extranjera había llegado a su nivel más alto desde 2018, alcanzando los 46.905 millones de dólares. Los recientes movimientos reflejan el impacto de pagos de deuda y la volatilidad en la valuación de activos, incluida la cotización internacional del oro, influida por la crisis en Medio Oriente.
Entre el 31 de diciembre de 2025 y el 31 de marzo de 2026, el Banco Central sumó USD 4.382 millones en el mercado de cambios, firmó un REPO por USD 3.000 millones y registró ingresos netos por USD 575 millones derivados de variaciones de precios. En el mismo periodo, los pasivos a un año de la entidad aumentaron USD 4.206 millones, debido a la renovación y ampliación de acuerdos de repo con vencimiento en 2027. Además, el Tesoro absorbió USD 3.659 millones para afrontar vencimientos, lo que dejó prácticamente sin cambios la acumulación neta de reservas en el primer trimestre, según el economista Federico Machado.
Las proyecciones oficiales prevén que el saldo neto de compras de dólares podría ubicarse entre USD 10.000 y USD 17.000 millones en 2026, dependiendo de la demanda de pesos y la disponibilidad de divisas en el mercado. El titular del BCRA, Santiago Bausili, advirtió que la evolución de las compras de divisas dependerá de estos factores. Además, el Central está habilitado a comprar a través del Mercado Libre de Cambios (MLC) o mediante la operatoria conocida como bloque por fuera del canal de exportadores e improtadores.
Para sostener el ritmo de adquisiciones, la autoridad monetaria emitió pesos sin aplicar operaciones de esterilización. Paralelamente, el Tesoro colocó deuda en moneda local para absorber liquidez, con el objetivo de contener el crecimiento de la base monetaria y limitar la presión inflacionaria y cambiaria.
El segundo trimestre presenta un panorama más favorable, con menores vencimientos financieros: Tesoro y BCRA deberán afrontar pagos cercanos a USD 3.200 millones, aproximadamente la mitad de lo desembolsado en el primer trimestre. Asimismo, se espera un mayor ingreso de divisas por la liquidación de la cosecha gruesa, lo que podría reforzar la acumulación de reservas en los próximos meses.
Un informe de Epyca Consultores remarcó que el organismo conducido por Bausili alcanzó en cuatro meses “la mitad de la meta anual de USD 10.000 millones acordada con el FMI, siendo que el trimestre dorado de liquidación de exportaciones por cosecha gruesa recién comienza”.
“Hoy las reservas internacionales brutas rondan los USD 45.000 millones, cuando a fines de abril de 2025 estaban en USD 39.000 millones. Más importante aún: las reservas netas mejoraron a USD -1.700 millones (aún negativas), desde los USD -13.000 millones (negativos) de fines de abril de 2025. Si bien no es un nivel a destacar, lo importante es la tendencia”, destaca el reporte.
Bajo la perspectiva de los economistas de Epyca, el ritmo de compras actual indica que la meta con el FMI podría alcanzarse antes de lo previsto. Este proceso ayudaría a que la calificación crediticia de la Argentina mejore con el tiempo, baje el riesgo país y, en consecuencia, se abran más posibilidades para que Argentina vuelva a obtener financiamiento en los mercados internacionales.
“La acumulación de reservas es clave, pero no es por sí sola una garantía de sostenibilidad externa. Especialmente en este contexto internacional marcado por conflictos bélicos y una volatilidad creciente en los mercados de commodities y capitales, que ponen constantemente en jaque los grados de libertad de los gobiernos (argentino y otros) para implementar políticas económicas. En nuestro país, tener una economía que depende estructuralmente de la exportación de commodities y del financiamiento externo aumenta la importancia de ese colchón para absorber shocks sin que la turbulencia global se traduzca de inmediato en una crisis cambiaria interna», concluyeron los analistas.














