
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) compró dólares ayer por segundo día consecutivo. Fueron USD 83 millones y ya van poco más de USD 100 millones en dos días. De esta manera, dio por inaugurada la denominada “fase 4” del programa financiero, que consiste en remonetizar la economía a través de la adquisición de divisas.
El inicio de la nueva fase del plan a partir de enero tiene dos aspectos principales: por un lado, ajustar las bandas cambiarias al ritmo de la inflación mensual y ya no al 1% como ocurría hasta diciembre.
Al mismo tiempo, el BCRA sale a comprar dólares para fortalecer sus reservas netas, pero, en simultáneo, inyecta pesos en la economía para hacer frente a una mayor demanda de dinero.
Con lo ocurrido en los primeros días del año, la señal que envía la entidad presidida por Santiago Bausili es que no esperará la liquidación de la cosecha gruesa para empezar a comprar divisas. El mayor excedente de dólares se da en el segundo trimestre del año por el ingreso del sector agroexportador, pero la decisión fue empezar a comprar desde el arranque de 2026.
Por otra parte, la intervención del Banco Central también le pone un piso al tipo de cambio oficial, que se mantiene en la zona de $1.490. Cuando se anunció el inicio de la “fase 4”, la lectura del mercado fue que el Gobierno buscaba evitar un nuevo episodio de atraso cambiario y lo sucedido en estos primeros días parece darle la razón.
La continuidad de las compras del Central dependerá de cómo siga la demanda de pesos. Hay varios indicios que juegan a favor. La demanda de dólares del mercado en noviembre y diciembre cayó sustancialmente. A su vez, el tipo de cambio se mantuvo muy estable alrededor de los $1.500, tanto el oficial como los financieros.
En diciembre también hubo una fuerte recuperación de los depósitos en pesos, tras la incertidumbre preelectoral. “Los depósitos en pesos tuvieron un fuerte incremento en diciembre del 5,6%, seguramente en parte por el pago del medio aguinaldo y otros motivos de la típica estacionalidad del mes”, explicaron en la consultora LCG.
“En el corto plazo -indicaron- dada la menor incertidumbre económica y las menores expectativas de devaluación se espera que continúe el aumento de los depósitos en pesos y se modere el aumento de los depósitos en dólares”.

La recuperación de los depósitos en moneda local y un posible repunte del crédito también será un indicador clave de un incremento de la demanda de pesos por parte del público y las empresas. Esto le daría mayor espacio al BCRA para seguir adelante con su plan de remonetización.
Según explicaron en el equipo económico, la idea es comprar no menos de USD 10.000 millones a lo largo de 2026 y eventualmente llegar hasta los USD 17.000 millones.
El proceso de acumulación de reservas es clave para recuperar la confianza de los inversores. Y, en alguna medida, es lo que impide, al menos en el corto plazo, que el riesgo país siga en baja y perfore los 500 puntos básicos.
Ahora todas las miradas del mercado están puestas en el pago de deuda que debe afrontar el Gobierno el viernes por un monto de USD 4.200 millones. Se espera que en las próximas horas el ministro de Economía, Luis Caputo, especifique de dónde saldrán los recursos para hacer frente a estos vencimientos. Se estima que al menos unos USD 2.000 millones procederán de una línea de financiamiento de bancos internacionales, con lo cual se evitaría echar mano a las reservas. Pero todos estos interrogantes se dilucidarán en breve.