La población de osos pardos en la Cordillera Cantábrica superó los 400 ejemplares en 2025 tras dos décadas de conservación (Europa Press)

El crecimiento de la población de osos pardos en España ha transformado el paisaje natural de la Cordillera Cantábrica y los Pirineos en la última década. Según datos de la Fundación Oso Pardo recopilados por National Geographic, a principios del siglo XXI, la población no llegaba a cien ejemplares en la Cordillera Cantábrica, pero en 2025 se anunció que había más de 400.

Este avance responde a una estrategia nacional de conservación que incluyó la plantación de 150.000 árboles y arbustos productores de fruta y 25.000 castaños injertados, así como la protección y gestión del hábitat.

Actualmente, se estima que los osos pardos ocupan un área de 8.600 km² en el norte peninsular, y que dos subpoblaciones antes aisladas —la occidental y la oriental— han comenzado a mezclarse. En los Pirineos, la situación es diferente: la última osa autóctona murió en 2004 y los ejemplares actuales proceden de sueltas de osos eslovenos, con 13 hembras paridas y 22 oseznos contabilizados en 2024, llegando a cerca de 100 individuos.

El aumento de la presencia de oso pardo ibérico en la península vuelve importante saber cómo actuar al encontrarse con uno en el entorno natural. Los incidentes siguen siendo poco frecuentes, pero los expertos han establecido un protocolo claro para reducir riesgos y mejorar las posibilidades de supervivencia en caso de un encuentro cercano.

En los Pirineos, la reintroducción de osos eslovenos permitió censar cerca de 100 ejemplares en 2024, incluyendo 13 hembras paridas y 22 oseznos

La primera recomendación es mantener la calma y evitar cualquier acción brusca. Si una persona ve a un oso a corta distancia y el animal no la ha detectado, debe retirarse lentamente sin realizar movimientos que llamen la atención.

En caso de que el oso avance en dirección al observador, los expertos aconsejan hacerse notar: ampliar el volumen del cuerpo con gestos y hablar en voz firme, lo que suele bastar para que el animal identifique la presencia humana y se retire. Es fundamental no correr ni atacar al oso, ya que esto puede provocar una reacción defensiva.

Protocolo ante un encuentro y comportamientos del oso pardo

En algunas situaciones, puede ocurrir una carga disuasoria: el oso se incorpora sobre sus patas traseras y emite gruñidos para intimidar. Habitualmente, tras este gesto, el animal se aleja. Solo en circunstancias excepcionales, como cuando una hembra está con crías, el oso está herido, ha sido sorprendido en su refugio o se alimenta de carroña, puede generarse un ataque real.

Si se produce un ataque, la posición recomendada para sobrevivir es adoptar la postura fetal en el suelo, cubriendo la cabeza y la cara con los brazos para minimizar el riesgo de lesiones. La supervivencia frente a un oso pardo depende de mantener la serenidad, no efectuar movimientos bruscos, no correr y proteger las zonas vitales del cuerpo en caso de agresión.

El comportamiento defensivo del oso pardo puede incluir una carga disuasoria y gruñidos, especialmente si protege crías o comida (Wikimedia)

Consejos específicos para excursionistas en zonas de osos pardos

Quienes visitan áreas habitadas por osos pardos deben adoptar precauciones adicionales para evitar encuentros inesperados. Los expertos insisten en la importancia de “no dejar basura” en ningún momento, ya que los restos de comida o envases pueden atraer a estos animales desde largas distancias debido a su agudo sentido del olfato. Incluso cantidades mínimas de residuos pueden motivar que un oso se acerque a zonas frecuentadas por personas.

Otra recomendación clave es “alejarse de los animales muertos”, ya que los restos de carroña suelen ser una fuente de alimento para los osos pardos. Aproximarse a un animal fallecido aumenta notablemente la probabilidad de sorprender a un oso mientras se alimenta, lo que puede provocar una reacción defensiva y poner en riesgo la integridad del excursionista.

Además, se aconseja no desplazarse por senderos alternativos donde pueda haber oseras, especialmente fuera de las rutas principales y en épocas de cría. Las oseras suelen estar en lugares poco transitados y, si una persona las invade accidentalmente, el riesgo de un encuentro cercano y peligroso se multiplica, sobre todo si la osa está acompañada de sus crías. Estas acciones, basadas en la prevención y el respeto al entorno, facilitan la convivencia segura entre humanos y fauna silvestre.

Diferencias con protocolos frente a osos en Estados Unidos

Los protocolos ante osos en Estados Unidos difieren: ante osos negros el Servicio Nacional de Parques recomienda resistir físicamente la agresión

En España, la única especie presente es el oso pardo, pero en regiones como Estados Unidos, distinguir entre especies resulta crucial para la supervivencia. En el caso del oso negro, el protocolo es muy diferente: el Servicio Nacional de Parques de Estados Unidos indica que debe enfrentarse físicamente al animal, utilizando cualquier herramienta disponible, incluso golpes de puño o patadas.

Este contraste pone de relieve la importancia de identificar correctamente a la especie antes de actuar, ya que la estrategia que es eficaz ante un oso pardo puede resultar peligrosa frente a un oso negro. Cada especie tiene reacciones distintas ante la presencia humana y el conocimiento de estas diferencias es vital para quienes visitan zonas de osos en América del Norte.

Testimonio de una experiencia personal en Estados Unidos

El testimonio de Jordi Mèlich, un lector catalán de la revista científica National Geographic España, ilustra la importancia de conocer el protocolo adecuado ante encuentros con osos. Durante una estancia en Mammoth Lakes, California, Jordi y su hermano, científico medioambiental, se toparon con un oso husmeando sus pertenencias cerca de un lago.

“Mi primera reacción fue intentar salir corriendo, pero mi hermano, gracias a su experiencia, me indicó que debíamos hacernos ver más grandes. Así que extendí la toalla para aumentar mi tamaño visual, mientras él levantaba los brazos y ambos hacíamos ruido. El oso comenzó a alejarse lentamente. Permaneció en las cercanías durante un rato más, pero no volvió a acercarse”, contó.