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El ataque de furia de una figura del golf durante el Masters de Augusta: “Debería ser expulsado de por vida”

El Masters de Augusta vivió una de sus jornadas más comentadas tras el incidente protagonizado por Sergio García. El golfista español, campeón del torneo en 2017, protagonizó un arrebato de furia en el hoyo 2 que incluyó la destrucción de su driver y el daño a una nevera portátil en el campo. El episodio, transmitido en directo y reproducido ampliamente en redes sociales, desató una ola de reacciones entre los aficionados, algunos de los cuales demandaron la expulsión permanente del jugador del prestigioso certamen.

El incidente se produjo cuando García envió la bola al búnker de la calle tras un golpe de salida de 320 yardas (292,6 metros). Tras la jugada, el español golpeó repetidamente el césped con su driver, arrancando trozos de hierba, y luego descargó su frustración contra una hielera cercana, causando que la cabeza del palo se desprendiera completamente del eje. El daño dejó al golfista sin la posibilidad de utilizar ese palo, clave para los tiros de mayor distancia, durante el resto de la ronda.

El comportamiento del español generó una reacción inmediata entre los seguidores del golf. En la red social X (antes Twitter), un usuario afirmó: “García debería ser expulsado del curso de por vida”, mientras difundía el video del arrebato. Otro comentario sostenía: “Respeten el campo y a quienes trabajan para mantenerlo impecable. Sergio tiene un historial de faltarle el respeto a los campos destrozándolos de esta manera. Es terrible. Augusta debería prohibirle el acceso”.

El golfista protagonizó un ataque de furia (AP)

El propio Sergio García reconoció el hecho tras finalizar la jornada con una tarjeta de 75 golpes (+3), para un total de 296 (+8), ubicándose en el puesto 52° entre quienes superaron el corte. “Obviamente no estoy muy orgulloso de ello, pero a veces pasa”, declaró el español en zona mixta. Consultado sobre la advertencia formal que le impuso la organización por incumplimiento del código de conducta, evitó ahondar en explicaciones y respondió: “No te lo voy a decir. Siguiente pregunta, por favor”.

El presidente del Comité de Competición de Augusta National, Geoff Yang, se reunió con García en el cuarto hoyo para notificarle la advertencia. Yang le explicó que una segunda infracción acarrearía una penalización de dos golpes y una tercera implicaría la descalificación automática.

Además del episodio en el hoyo 2, la jornada dejó una escena anecdótica cuando García tomó por unos instantes la bolsa de palos de su compatriota Jon Rahm mientras el caddie de este se ocupaba del búnker. El público presente aplaudió la situación, que aportó un matiz distinto a una ronda marcada por la tensión.

García prefirió no hacer declaraciones tras su reacción (Reuters)

El historial de incidentes disciplinarios de Sergio García suma varios antecedentes. En el Saudi International de 2019 fue descalificado tras dañar deliberadamente varios greens en un ataque de frustración. En el Wells Fargo Championship de 2022, el español tuvo un enfrentamiento con los oficiales por una bola perdida. El año pasado, en el Open Championship, rompió su driver durante la ronda final por un nuevo acceso de ira.

A pesar del episodio, García logró salvar el par en el hoyo 2, pero completó la vuelta final sin su driver y terminó con ocho golpes sobre el par. La transmisión oficial del torneo mostró que el español jugó el resto de la jornada con trece palos en vez de los catorce permitidos.

Durante la semana, García había expresado su descontento con su rendimiento y deslizó la posibilidad de alejarse del circuito profesional. El viernes, en declaraciones recogidas por medios españoles, reconoció: “Porque pegarle así me trae pensamientos que no son de los más bonitos. Nos vamos acercando, cada vez estamos más cerca. No es un calentón de una semana, es un calentón de cuatro meses”.

Mientras tanto, la organización del Masters no ha informado si tomará medidas adicionales contra el español más allá de la advertencia. La polémica continúa abierta entre los seguidores y especialistas, en un torneo en el que Rory McIlroy acaparó los titulares por consagrarse como campeón por segundo año consecutivo, mientras la actuación de Sergio García quedó marcada por su comportamiento fuera de lo deportivo.