El gobierno francés acusó a la izquierda radical de fomentar un clima de violencia en plena precampaña para las elecciones municipales de marzo, tras la muerte de Quentin Deranque, un joven de extrema derecha de 23 años, víctima de una agresión aún sin autores identificados. El hecho ocurrió la tarde del jueves en Lyon, al margen de una protesta organizada por grupos ultraderechistas en rechazo a una conferencia universitaria impartida por la eurodiputada Rima Hassan, integrante de La Francia Insumisa (LFI).
La fiscalía de Lyon, representada por Thierry Dran, confirmó que se investiga el caso como “homicidio voluntario” y que, hasta el momento, no se han producido detenciones, aunque la policía ha interrogado a una quincena de testigos. Según el ministerio público, al menos seis individuos encapuchados participaron en el ataque que derivó en la muerte de Deranque, quien resultó con un traumatismo craneoencefálico severo y falleció tras dos días en coma.
El suceso reavivó el enfrentamiento político entre la extrema derecha y la izquierda radical. La portavoz del gobierno de centroderecha, Maud Bregeon, atribuyó “responsabilidad moral” a LFI, señalando que el partido ha “alentado un clima de violencia durante años”.
Por su parte, la extrema derecha responsabilizó del ataque a militantes del grupo antifascista Jeune Garde, disuelto oficialmente en 2023 y cofundado por el diputado de LFI Raphaël Arnault antes de asumir su escaño. Tanto el grupo como el asistente parlamentario Jacques-Elie Favrot, señalado por algunos medios como presunto implicado, negaron cualquier participación en los hechos. Favrot anunció que abandonará provisionalmente sus funciones mientras avance la investigación.
De acuerdo con testigos y videos verificados difundidos por medios como TF1, una decena de personas agredió a tres jóvenes, dos de los cuales lograron huir. Se reportó el uso de barras de metal en el enfrentamiento y las imágenes muestran a Deranque en el suelo, recibiendo una patada en la cabeza. La autopsia confirmó el origen de las lesiones y descartó una muerte inmediata.
El incidente desató una oleada de reproches contra LFI y su líder, Jean-Luc Mélenchon, quien rechazó cualquier implicación y denunció los intentos de vincular a su partido con la violencia. No obstante, el clima político se tensó al sumar críticas de la mayoría de partidos, que cuestionaron el tono de la formación izquierdista y el respaldo público que en ocasiones ha manifestado hacia colectivos como Jeune Garde.

La muerte de Deranque se perfila como un eje clave de la campaña para las municipales, consideradas un termómetro para las presidenciales de 2027, en las que Marine Le Pen y su partido Agrupación Nacional (RN) aparecen como favoritos en las encuestas. La candidatura de Le Pen permanece en suspenso por una condena por malversación de fondos públicos, a la espera de una sentencia en apelación prevista para julio. En caso de confirmarse la inhabilitación, Jordan Bardella se posiciona como posible sucesor, con un reciente sondeo que lo sitúa como la figura preferida entre el electorado francés.
La investigación por “homicidio voluntario” sigue abierta, sin indicios públicos sobre la identificación de los responsables ni detenciones hasta la fecha, mientras la polarización política se profundiza de cara a los próximos comicios.
(Con información de AFP y EFE)