Las investigaciones advierten sobre la reducción acelerada de ejemplares en los bosques tropicales australianos debido a la roya del mirto, mientras los equipos científicos implementan estrategias para evitar la desaparición total de esta especie nativa. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Equipos científicos en Australia trabajan contrarreloj para evitar la desaparición de Rhodamnia zombi, nombrada “árbol zombi” debido a su incapacidad de reproducirse. Identificada recientemente en las selvas tropicales de Queensland, esta especie no puede generar flores, frutos ni semillas como resultado de la roya del mirto, una enfermedad causada por el hongo Austropuccinia psidii. El patógeno afecta a diversas poblaciones silvestres y, si no se controla, podría causar la extinción del árbol en una generación.

Según la revista de divulgación científica Live Science, la roya del mirto se propaga rápidamente desde su detección en Australia en 2010 y afecta a muchas especies de la familia Myrtaceae. El hongo genera esporas que pueden desplazarse por el viento, así como mediante aves, insectos y maquinaria agrícola. Las plantas nativas australianas, al carecer de defensas naturales frente al patógeno, presentan altos niveles de vulnerabilidad como “huéspedes ingenuos”.

Avance de la roya del mirto y sus consecuencias

Un estudio de la revista académica especializada en ecología australiana Austral Ecology señala que al menos 16 especies adicionales podrían enfrentar una situación similar. Los árboles infectados muestran pústulas de esporas de colores amarillo, naranja o marrón en las hojas, lo que agota los nutrientes de la planta y la debilita progresivamente. El 10 % de las poblaciones conocidas de R. zombi ya han desaparecido, mientras que los ejemplares restantes han perdido la capacidad reproductiva en estado silvestre.

Un patógeno originario de sudamérica afecta al árbol zombi y a otras especies nativas, provocando la pérdida de fertilidad, disminución poblacional y alteraciones ecológicas que comprometen la diversidad vegetal en la región. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La roya del mirto tuvo su origen en Sudamérica, donde las plantas locales desarrollaron resistencia tras una larga coevolución. En Australia, el hongo llegó a través del comercio internacional de plantas y se ha expandido rápidamente en entornos húmedos como Brisbane, donde encuentra condiciones ideales para infectar nuevas especies. La enfermedad compromete no solo la reproducción de Rhodamnia zombi sino la estabilidad de los ecosistemas de selva tropical, en los que estas especies cumplen funciones determinantes en la estructura y diversidad vegetal.

La dispersión incontrolada del hongo afecta la biodiversidad y el equilibrio de los bosques tropicales australianos. Las especies perjudicadas dejan de producir semillas viables, lo que interrumpe la regeneración natural. Como resultado, se observa la disminución de plantas y cambios en la fauna asociada y los procesos ecológicos de los bosques, de acuerdo a especialistas.

Live Science indica que los expertos consideran que el hongo depende de condiciones ambientales muy específicas y es difícil de erradicar una vez que se establece. Esta situación se agrava por la aparición de nuevas variantes del patógeno y la ausencia de resistencia en las especies endémicas.

Estrategias científicas y conservación

Los investigadores pusieron en marcha programas de clonación y cultivo de esquejes de árboles supervivientes en viveros. La reproducción asexual permite multiplicar ejemplares resistentes y trasladar estos árboles a zonas menos favorables para el hongo. Así buscan mantener la variabilidad genética de la especie y su continuidad. El uso de fungicidas puede prolongar la vida de algunos árboles en áreas infectadas el tiempo suficiente para recolectar semillas, aunque esta técnica tiene efectividad limitada.

Las especies endémicas muestran falta de defensas frente a Austropuccinia psidii, lo que genera efectos en cascada sobre la reproducción de plantas, el equilibrio de los bosques y la resiliencia de los ecosistemas locales. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De forma complementaria, se desarrolla una vacuna de ARN para plantas en fase experimental. Se estudia la posibilidad de inducir tolerancia al patógeno mediante tratamientos moleculares. Hasta ahora, los resultados son preliminares. La acción inmediata se orienta a identificar y multiplicar los ejemplares más resistentes, con vistas a su reinserción en áreas protegidas una vez que las condiciones lo permitan.

La comunidad científica resalta la importancia de monitorear las poblaciones y registrar la evolución de la enfermedad. Evaluar de cerca a las especies afectadas contribuirá a identificar individuos más tolerantes y adaptar las estrategias de conservación de acuerdo a los resultados. La cooperación entre organismos y el apoyo económico a las investigaciones permiten avanzar en el manejo de este problema ecológico.

El caso del árbol zombi muestra los riesgos que enfrentan las especies endémicas ante la introducción de patógenos exóticos y el impacto del cambio climático. La rápida propagación de la roya del mirto en Australia pone de manifiesto la vulnerabilidad de los ecosistemas insulares y la necesidad de respuestas coordinadas. La posible desaparición de Rhodamnia zombi y otras especies asociadas tendría efectos relevantes para la selva tropical de Queensland y en el patrimonio natural australiano.