
Más de 120 millones de personas desplazadas en el mundo, la mitad de ellas mujeres y niñas, enfrentan niveles alarmantes de violencia de género, especialmente en contextos de crisis humanitarias. Fundación ACNUR Argentina impulsa la campaña “Huir para Vivir” en marzo, Mes de la Mujer, para alertar sobre la magnitud de esta problemática y convocar a la sociedad a aportar soluciones urgentes.
Las mujeres y niñas desplazadas sufren el impacto desproporcionado de la violencia de género: el 70% padece algún tipo de abuso, cifra que duplica el promedio global. La campaña busca concienciar y movilizar recursos para ofrecer protección efectiva mediante servicios médicos, legales y educativos, haciendo un llamado directo a la colaboración social.
Entre 2023 y 2024, la violencia sexual relacionada con conflictos aumentó un 50%. Cada año, 4 millones de niñas sufren mutilación genital femenina, de las cuales más de 2 millones son menores de cinco años. El matrimonio infantil sigue presente: 12 millones de niñas menores de 18 años son obligadas a casarse anualmente, lo que equivale a una adolescente cada tres segundos.

La discriminación legal incrementa la vulnerabilidad. En 2025, veinticuatro países aún impedían que las mujeres transmitieran su nacionalidad en condiciones de igualdad, perpetuando la apatridia y la exclusión social. En regiones en conflicto, la prevalencia del matrimonio infantil es más de 14 puntos porcentuales superior respecto a países sin conflicto.
La situación es especialmente grave en ciertos lugares. En Mozambique, el 54% de las personas desplazadas internas son mujeres, y más de un tercio recurre a mecanismos negativos de supervivencia, como la explotación sexual o el matrimonio infantil, para cubrir necesidades básicas. En Afganistán, el 78% de las jóvenes no accede a la educación, y el 64% de las mujeres se siente insegura al salir de casa, frente al 2% de los hombres.
El tránsito representa una fase de alto riesgo. Se estima que entre el 60% y el 80% de las mujeres migrantes en Centroamérica sufren violencia durante el desplazamiento, muchas veces mientras huyen de situaciones peligrosas en sus lugares de origen. La carencia de documentación, redes de apoyo y acceso a servicios incrementa el peligro.
Riesgos y causas de la violencia de género en mujeres desplazadas
Diversos factores aumentan la exposición de mujeres y niñas refugiadas a la violencia. La guerra, la discriminación, la falta de protección legal, el entorno adverso y la carencia de recursos obligan a muchas a transitar rutas peligrosas.
Normas sociales perjudiciales y leyes discriminatorias limitan el acceso a la justicia y a derechos básicos. La falta de apoyo y recursos facilita que se multipliquen las situaciones de abuso y explotación antes, durante y después del desplazamiento. El momento del tránsito es el más riesgoso, pero la amenaza permanece incluso una vez finalizado.
Frente a este escenario, la campaña “Huir para Vivir” busca derribar barreras a través de acciones concretas. Fundación ACNUR Argentina y ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, destacan la importancia de sumar esfuerzos para garantizar servicios esenciales a millones de mujeres y niñas en riesgo.
ACNUR ofrece atención médica y psicológica, espacios seguros, protección legal y acceso a educación y empleo en más de 130 países. Solo en 2024, sus programas de prevención y respuesta ante la violencia de género alcanzaron a 1,7 millones de personas en 86 países. La falta de financiamiento internacional amenaza la continuidad de estos programas, por lo que el apoyo comunitario es clave para sostener y fortalecer la respuesta.