Al igual que el año pasado, al cumplirse el plazo de 15 días dado por Trump, EEUU e Israel bombardearon en forma coordinada. Al parecer, el presidente estadounidense no quiso continuar “negociando” con un régimen que estaba haciendo lo mismo que ha hecho en toda ocasión desde 1979, es decir, simplemente dilatando, buscando el paso del tiempo y el aburrimiento del interlocutor. ¿Cuánto durará la ofensiva esta vez? No lo sabemos, ya que la guerra de 12 días de Israel o el ataque de entrada y salida de EE. UU. no sirve de referencia, ya que esta vez, Trump ha reconocido que se busca el cambio de régimen.
Irán parece aún más débil, aunque esta vez mejor preparado para absorber los golpes y reaccionar, aunque sin duda el objetivo expresado por Trump es más ambicioso, toda vez que habla del fin de la República Islámica (difícil a mi juicio), al mismo tiempo que llama al pueblo a rebelarse una vez que se detengan las bombas. Israel declaró el estado de emergencia, el cierre de su espacio aéreo y pidió a sus ciudadanos que se dirigieran al sistema de refugios que ha salvado tantas vidas. Netanyahu habló en términos de una lucha existencial para su país.
El 2024 cuando Irán atacó y el 2025 cuando reaccionó a la ofensiva israelí, los daños causados fueron menores, ya que no solo la inmensa mayoría fueron interceptados por el sistema de defensa que Israel posee, sino que también, como gran novedad, varios países árabes colaboraron para interceptar misiles iraníes, además que el año pasado, los aviones israelíes cruzaron territorio árabe en su camino a Teherán. La duda es si esta vez Irán utilizará carga química o biológica, con lo que la destrucción que causarían los que logren pasar, será incomparablemente mayor.
En todo caso, Irán no dejó alternativa, recordando las muchas veces que en Venezuela Maduro rechazó ofertas muy convenientes para su persona. Esta vez, todo indica que el líder supremo, el ayatollah Khamenei, prefirió el martirio de su pueblo, un poco lo de Hitler cuando los soviéticos ya habían llegado a Berlín. En todo caso, mi impresión es que por ahora sobrevive la República Islámica, aunque no sabemos si lo hará la voluntad de continuar con los restos del programa atómico, aunque por la superioridad aérea que Israel demostró e impuso, con cierta seguridad se encargará de destruir el programa de drones y el de misiles que podrían llegar incluso a Europa. Todo apunta a otra paliza humillante para Irán, aunque solo una negociación podría ponerle fin al programa atómico, por debilitados que estén los ayatollahs.
En un nuevo escenario, Israel se podría mover también contra Hamas, o al menos asegurarse que se consolide la línea amarilla que hoy divide en dos a Gaza, con la casi totalidad de la población todavía bajo control del grupo terrorista, y así darle una oportunidad a la segunda etapa del único plan de paz que existe, el de Trump por muchas críticas que reciba, ya que de otra manera muchos países árabes no enviarán tropas de paz mientras exista esa amenaza terrorista, como tampoco habrá reconstrucción. Y algo más, en este Medio Oriente cambiado, es posible que, salvo declaraciones generales de condena, ni Hezbollah ni los Hutíes reaccionen en forma significativa en lo militar, dados los golpes recibidos desde 2023, como tampoco me sorprendería que el gobierno actual de Siria apoye a Israel contra Hezbollah en El Líbano, por el rol jugado por este grupo en defensa de la dictadura de Al-Asad en la guerra civil.
Por su parte, Europa se sigue hundiendo en la irrelevancia, precisamente un continente donde hay países que no movieron un dedo mientras miles de manifestantes pacíficos eran masacrados. No solo Francia, sino que, por primera vez en mucho tiempo, el Reino Unido no solo no participa, sino que pone obstáculos a EEUU, todo un manifiesto después que EEUU fuera a dos guerras mundiales para salvarlos de una derrota ante Alemania. Noruega habla exageradamente de “ilegalidad” y violación de la Carta de la ONU.
No creo que de aquí surja una guerra regional, como tampoco apareció cuando después de la invasión de Hamas a Israel, con los proxis en una guerra en siete frentes y con la intervención directa de Irán, lo que era una guerra más entre Israel y los palestinos se convirtió en una yihad antioccidental, a lo que hay que sumar lo que ocurrió en importantes ciudades de EEUU, Europa, Canadá, Australia, en apoyo de Hamas, con el antisemitismo desatado y llamados “a globalizar la intifada”.
En Irán podemos esperar que se movilicen minorías como los Kurdos, tantas veces traicionados en la región, no solo en Irán, sino también en Siria e Irak, como también quienes quieren recrear el Beluchistán del imperio persa o minorías árabes. Esta vez Irán se ha preparado para reaccionar inmediatamente y no en días como el año pasado, y ya han tenido lugar ataques a bases estadounidenses distribuidas en distintos países árabes, como también a países sunitas como Arabia Saudita o los Emiratos, incomprensiblemente atacados después que no quisieron respaldar el ataque estadounidense, y ahora, después de ser agredidos se han unido al frente anti-Teherán.
¿Se quebrará territorialmente Irán? Recordemos que no solo es un país donde se impuso una dictadura religiosa a partir de 1979, sino que es el heredero de uno de los más grandes imperios de la antigüedad, el persa. No lo sabemos, es un temor sobre todo de los países árabes sunitas, ya que hay una minoría de ese origen aplastada por el chiismo, una guerra que ya dura al menos 13 siglos, y que recuerda a protestantes contra católicos en Europa. Por lo menos, el castigo va a ser severo, ya que, en su segunda cadena nacional, Trump ha hablado de la destrucción de la marina de guerra y de la industria misilera persa.
EEUU tiene un interés muy grande que esta guerra al igual que el año pasado no se prolongue en el tiempo, ya que de otra manera sería una desgracia electoral para Trump, aun entre sus partidarios, ya que estos no creen en intervenciones militares de este tipo en el exterior, ni siquiera en Ucrania. Por cierto, distinto es el caso para Israel, aunque ahora ambos le piden a los iraníes que no dejen pasar esta oportunidad. En el caso de Trump, ha repetido que esta vez tienen todo el apoyo de EEUU como también su compromiso personal, ya que ha dicho estar dispuesto a hacer lo que “nunca” hiciera antes otro mandatario estadounidense: “La hora de su libertad está cerca” “Permanezcan resguardados. No salgan de sus hogares. Es muy peligroso afuera. Caerán bombas por todos lados”. Sin embargo, a continuación, ha agregado “cuando terminemos tomen el control de su gobierno. Les pertenecerá a ustedes”, invitando al derrocamiento de la república islámica.
¿Qué viene después de Irán?
Ahí sabemos la respuesta, ya que lo que ello fue anticipado por el Estado de la Unión del martes 24 de febrero recién pasado, ya que el discurso ante el Congreso Pleno clarificó ante el país y el mundo las prioridades del presidente Trump, toda vez que la mayor parte del tiempo disponible estuvo dedicado a su estrategia para ganar las elecciones de medio término que hoy están cuesta arriba, ya que todo indica que las pierde, como por lo demás ocurre habitualmente en EEUU en estos comicios a la mitad del mandato, que en general, con la excepción de Clinton, favorecen a la oposición, y que de perderlas, transformaría al actual mandatario y su programa en un “pato cojo”, ya que a partir de ese momento toda la atención se centraría en la próxima elección presidencial, en la cual Trump no puede competir, por lo que claramente en su discurso hubo anuncios de distribuir dinero que ha ingresado por aranceles entre la población.
Habría por cierto perdedores en lo internacional. De partida, la atención a Venezuela y Cuba disminuiría o adquiriría un protagonismo distinto a la democratización, sobre todo, que la oposición democrática de ambos países no parece tener un canal expedito hacia el presidente, como ha quedado visible en el protectorado que se ha establecido en Venezuela, hasta el minuto alrededor del tema petrolero o la presencia estelar del exdiputado Enrique Márquez en el Congreso esa noche, demostrando que hoy por hoy, aunque gane la próxima presidencial, María Corina Machado (MCM) no es la favorita de la Casa Blanca. Más aún, ni en Venezuela ni en Cuba parece que vaya a haber una resolución rápida, ya que lo único seguro en elecciones, con la dificultad que parece mostrar la de noviembre, es que Washington puede cambiar de opinión y de prioridades, siendo el problema no tanto que EEUU intervenga aún más como que, por el contrario, a mi juicio, pierda interés.
Es por ello, que todo indica que MCM debe regresar a Venezuela a hacer el trabajo de masas que le permitió arrasar en las primarias como también que la oposición ganara con Edmundo González el 28 de julio. Como, por cierto, se fue el dictador, pero se mantiene la dictadura, existe un tema de seguridad personal, por lo que la presión debe ser sobre la Casa Blanca para que la propia Delcy Rodríguez garantice personalmente esa protección para evitar una detención arbitraria como también, al igual que en otras transiciones, se pueda convertir en interlocutora legítima, con la cual se negocie, y no solo con Rubio, la democratización.
Del mismo modo, la fase 2 del plan de paz para Gaza difícilmente va a progresar sin el desarme de Hamas. Igualmente, con el interés de la Casa Blanca en otra parte, se va a ver afectada la búsqueda de un cese del fuego ruso en Ucrania.
Definido el camino que tomará Irán, aunque no quede resuelto el tema, toda la energía de la administración Trump se orientará a intentar ganar la elección, y con seguridad habrá novedades como también ganadores y perdedores, ya que, en periodo electoral, no hay nada que desvíe a Washington o a Trump de esa meta. Y el martes 24 el presidente se lo informó a EEUU y al mundo. De partida, en el tema de los aranceles, mucha gente se apresuró a opinar sin haber leído el fallo de la Corte Suprema, ya que, aunque resolvió en contra, fue la propia Corte Suprema la que le indicó al presidente como debe actuar.
En efecto, además de rechazar el camino legal seguido por la administración Trump, lo más llamativo de la sentencia es el camino de solución que la propia sentencia abre para el gobierno en la parte resolutiva, lo que no debiera sorprender, ya que, por sus características especiales, la Corte Suprema lo ha hecho en otras sentencias a través de la historia, ya que no solo actúa como tribunal de derecho, sino, sobre todo, en su doble rol, de ser a la vez Tribunal Constitucional.
Desde que integré el Tribunal Constitucional chileno me habitué a leer las sentencias de la Corte Suprema, admirando que en general sus fallos utilizan un lenguaje al alcance de toda persona culta e interesada, sin caer en argumentos innecesariamente técnicos. Es así como leí el fallo y lo que dice la sentencia, es que tal como se esperaba, los aranceles son una forma de impuesto, y como tales, la constitución los reserva para el Congreso. Sin embargo, el voto de mayoría indica que hay otros caminos abiertos al presidente, por ejemplo, aquella legislación que permite aranceles de hasta 15% durante 150 días. Es en ese sentido, que ese camino que ya recibió aprobación estaría abierto a la Casa Blanca, superando el límite del 10% que se autoimpuso en otros casos. Es así como la Unión Europea solicitó rápidamente que se mantuviera lo ya negociado, y otro país de la relevancia de Japón, ya anunció que, a pesar del fallo judicial, mantendría exactamente igual el programa anunciado de inversiones. Y todo eso, a pesar de toda la molestia e innecesarias descalificaciones del presidente Trump.
Como las elecciones se ganan más por el bolsillo que por lo que ocurre en otros países, la importancia de la economía familiar se hace evidente en los anuncios que surgieron en el Congreso Pleno el martes 24, toda vez que Trump hizo público que se buscará gastar US$ 1.776 (además, referencia a la independencia de EEUU) a ser entregados a contribuyentes de bajos ingresos junto a un nuevo programa, donde se abrirá una cuenta bancaria a todo nuevo nacimiento de estadounidenses para que sean invertidos en capitalismo popular y lo puedan recibir al cumplir 18 años, es decir, gasto público que ayude a ganar la próxima elección.
Fue también un discurso donde hubo abundantes guiños a la base MAGA con condecoraciones a militares de distintas generaciones, incluyendo aquellos que participaron en la captura de Maduro al igual que en la intervención de Trump fueron destacados quienes hoy encabezarían la dupla republicana, es decir, el vicepresidente Vance y Marco Rubio, en ese orden.
En todo caso, sigue pendiente el lugar que obtuvo China con el problema que le creó a EEUU con su embargo a las tierras raras, ganándose el privilegio casi único de negociar en igualdad de condiciones los aranceles, con lo que de llegar a un acuerdo, es tan potente la suma de ambas economías, que para todos los efectos prácticos, será el equivalente a las nuevas reglas del juego que reemplazarán a las que están desapareciendo, con lo que todo otro país, chico o grande, tendrá que sumarse, quiéralo o no.
Es, por lo demás, lo mismo que dice la Estrategia de Seguridad Nacional 2025, de que además del cambio tecnológico representado por la Inteligencia Artificial, la competencia con China se decidirá a nivel económico, para lo cual EEUU se concentra en el llamado hemisferio occidental de la Doctrina Monroe, más el corolario Trump, es decir, Latinoamérica y el Caribe, aunque a diferencia de la guerra fría, China es un rival muy distinto a lo que fue la desaparecida URSS, debido a su poder económico, que la transforma en el principal socio económico de muchos países de la región, y para esa competencia, EEUU hoy no tiene nada del atractivo equivalente en infraestructura a la Ruta de la Seda, ya que incluso la trampa de la deuda china es para algunos países tan o más atractiva que las condiciones de Wall Street, al menos, en lo inmediato.
Por lo demás, Latinoamérica no ha entendido del todo que no es el comercio la característica principal del momento que estamos viviendo, y que lo que ahora impulsa a que Washington esté destruyendo las reglas que el propio país creara después de la segunda gran guerra es la geopolítica, siendo el último que se ha equivocado el gobierno de Kast en Chile, país donde EEUU ha sancionado a tres funcionarios por intentar un cable de comunicaciones directo entre Chile y China, que más que ser dirigido contra un gobierno fracasado que abandona el poder el 11 de marzo como el de Boric, debe ser entendido como un “téngase presente”, una notificación al nuevo gobierno que asume ese día, que EEUU esta vez no busca un socio comercial sino un aliado geopolítico.
Como la atención de la Casa Blanca se centrará en ganar las elecciones, hay que hacer un balance de cómo es esperable que continúen elementos internacionales que fueron hasta ahora muy importantes, pero que seguramente continuarán en piloto automático. En el caso de Europa, es necesario enfatizar la importancia del discurso que hiciera Marco Rubio en Munich, acerca de lo que ese continente aparentemente ha abandonado, cual lo es la defensa de occidente, ya que este punto marcará elementos de cercanía y alejamiento, dado el escaso avance para la paz en Ucrania.
En el Medio Oriente, dependiendo de cómo evolucione la difícil posibilidad de cambio de régimen en Irán, en el caso de Gaza, los miles de millones de dólares anunciados, sin desarme de Hamas es difícil que algo avance en la reconstrucción, si el grupo terrorista mantiene su capacidad destructiva, y sin una fase dos, el globo de ensayo que la Junta de Paz parece ser para reemplazar a la ONU, que dejó hace tiempo de cumplir su misión principal de mantención de la paz, principalmente por irrelevancia, corrupción, sesgo y una obsesión malsana con Israel, país que difícilmente puede permitirse el lujo que Hamas se convierta en un nuevo Hezbollah. Quizás, Israel se decida a apoyar a una milicia rival de Hamas, en el escenario de que la línea amarilla divida a Gaza por mitades. Por último, también Israel puede distanciarse en un futuro cercano de EEUU si este país se decide a apoyar la creación del Estado palestino, todavía el requisito exigido por Arabia Saudita para suscribir los Pactos de Abraham.
En el caso de Hamas, aunque se desmilitarice un futuro Estado palestino, nada se obtiene si al mismo tiempo no hay desradicalización similar a la desnazificación alemana, con el agregado que la derrota de Hamas fue militar. pero al ser un movimiento similar a Hezbollah, es decir, al mismo tiempo un movimiento político-religioso que entrega salarios y cumple funciones educacionales, de salud y de seguridad social que no cumple el Estado, puede sobrevivir por esas vías, además, que casos como los de Al Qaeda e ISIS, hoy ambos muy presentes en África, demuestra cómo pueden mantenerse vigentes. Por mucho que Israel haya logrado un desarrollo, que por primera vez consigue a un muy bajo costo un rayo láser capaz de interceptar cohetes y misiles, la invasión del 7 de octubre sigue siendo ejemplo que los recursos humanos continúan siendo más importantes que las novedades tecnológicas.
Ese es solo un balance somero de los temas que quedarían pendientes a la espera que EEUU, Trump y la Casa Blanca superen lo que es hoy su desafío más importante, ganar las elecciones de medio término en noviembre, ya que, por ahora, Irán sigue mostrando que no hay forma de cumplir lo que Sun Tzu esperaba hace dos milenios y medio, que la mejor victoria era vencer sin combatir. No, al menos en el Medio Oriente.
@israelzipper
Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex), Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)