Dos hombres de 31 y 32 años, oriundos de Rosario, quedaron bajo prisión preventiva tras ser señalados como coautores de una violenta entradera ocurrida en Cañada de Gómez el pasado 7 de enero. El matrimonio atacado se encontraba cenando cuando fueron sorprendidos.
El caso cobró notoriedad por la crudeza del asalto. Según relató Gladys, una de las víctimas, al canal local Diario Visión: “Fue un espanto. Estábamos con mi esposo cenando en la galería y ellos entraron por una de las puertas. A mi esposo, que está enfermo de cáncer, lo redujeron en el piso, le pegaron».
Los atacantes dieron vuelta la casa en busca de dinero y en menos de media hora se fueron con el abultado botín. “Me gritaban y me decían que me iban a matar si no les daba la plata”, añadió la mujer, quien brindó detalles del calvario que vivieron. “Nos llevaron al baño, nos tuvieron en la oscuridad, revolvieron toda la casa, todo lo que se puede imaginar: cajones, placards, sábanas, colchas, todo al suelo. Me pedían la plata; obviamente, yo les di lo que tenía”, sostuvo en sus declaraciones.
“Lo que ellos buscaban eran dólares, porque alguien les había dicho que acá había dólares, algo que no es real. Nosotros no tenemos dólares en la casa”, señaló Gladys. Del domicilio totalmente dado vuelta, los delincuentes se llevaron cuatro anillos de oro, 200 mil pesos, un juego de cuchillos, celulares y dos pagarés, además de otros objetos de menor valor, según informó Rosario 3.
La medida cautelar se tomó luego de que el juez Darío Pangrazi considerara suficientes las pruebas presentadas por el fiscal Franco Miatello, quien solicitó al menos cuatro meses de detención mientras avanza la investigación.
Entre los elementos que los investigadores obtuvieron, se encuentra un Ford Focus utilizado por los imputados, que fue registrado por cámaras a la hora del robo y posteriormente reconocido por el personal policial en Granadero Baigorria. L. V. y G. M., ambos domiciliados en el barrio La Lagunita del oeste rosarino, habían sido detenidos la madrugada del 22 de enero junto a una tercera persona, una mujer de 24 años, cuando intentaban huir tras una persecución. En el interior del vehículo, encontraron dos cortahierros, un martillo, tres guantes negros, un pasamontañas, una trincheta, dos destornilladores y una tijera corta lata.
El procedimiento, que culminó con las detenciones, inició cuando personal policial del Comando Radioeléctrico advirtió la circulación sospechosa del vehículo en Capitán Bermúdez. La persecución terminó en el barrio Batallán, donde fueron capturados todos los involucrados.
La investigación reveló también que el vehículo involucrado poseía la matrícula de un Chevrolet Corsa y había sido robado durante un escruche en Cafferata al 1900, en el barrio Bella Vista de la misma ciudad.
En aquel entonces, las imágenes de las cámaras municipales captaron tanto las siluetas y vestimenta de los intrusos como el mismo Ford Focus, lo que permitió confirmar su participación en ambos hechos. En el último de los robos cometidos, uno de los sospechosos llevaba puesta la ropa que usaba al momento de la aprehensión.
Durante la audiencia, la imputación a cargo de la Fiscalía enfatizó la triple calificación del robo llevado a cabo en Ovidio Lagos al 500, por la utilización de armas y las circunstancias de extrema violencia exhibidas.
Armados y encapuchados robaron en una pollería de Rosario

Cuatro delincuentes armados irrumpieron en una pollería de Rosario, ubicada en San Juan al 5200, donde maniataron a nueve empleados y robaron dinero en efectivo y teléfonos móviles.
Tras el asalto en el local, los asaltantes se dirigieron a la vivienda contigua de los propietarios y amenazaron a uno de los hijos del dueño para obtener las llaves. Los intrusos, que llevaban el rostro cubierto, desconectaron los equipos eléctricos y continuaron con el robo en esa vivienda.
De la casa lograron llevarse alrededor de 200 mil pesos y 4.000 euros, según reportó la víctima, quien relató que se encontraba dormido cuando dos de los ladrones lo encañonaron con un revólver. “Le dijeron que le cortaban un dedo si no entregaba las llaves de mi casa”, afirmó el comerciante tras el hecho.
Poco después del hecho, los teléfonos sustraídos a los empleados fueron hallados en un contenedor de residuos, coincidiendo con la ubicación reportada por los sistemas de GPS de los dispositivos.