La Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV) detuvo dos viajes sobre la Ruta Nacional 9, durante operativos de control en el peaje Zárate. En ambos casos, los agentes interceptaron automóviles conducidos por personas que habían consumido alcohol y que, además de ir acompañados por sus familias, transportaban menores en los asientos traseros.
En el primer caso, el conductor, al ser consultado por el personal de la ANSV, reconoció su consumo con un escueto: “Sí, algo sí”. Luego, mientras esperaba el resultado de la prueba, agregó que fue durante el mediodía, cuando se encontraban en el camping.
En ese instante, el aparato arrojó un resultado de 1,60 gramos por litro de alcohol en sangre en el test de alcoholemia. El destino era Escobar, a más de 50 kilómetros, y los chicos viajaban sentados atrás, ninguno de ellos abrochado con cinturón de seguridad.

“Hasta Escobar… Más o menos cuarenta, cincuenta kilómetros de allá y venís circulando sobre ruta. Mire, viene con criaturas sueltas, ni siquiera con el cinturón. Tenemos que ser más conscientes en ese sentido. ¿Reconoce usted lo que está haciendo?”, cuestionó el personal de la Agencia al conductor.
El segundo episodio registrado durante la misma jornada involucró a un automovilista que nuevamente iba acompañado por su familia completa en el vehículo, incluidos menores de edad. También reconoció haber tomado alcohol durante el mediodía.
Tras realizar la alcoholemia, el resultado dio 0,76 g/l. El trayecto previsto era hacia Tigre, distante más de 70 kilómetros desde el punto de control.
“En la ley nacional dice que usted no puede beber alcohol, que tiene que ser cero para poder conducir. Más cuando usted viene con la familia, ¿sí? Viene con criaturas”, le remarcó el oficial al hombre.
Ambos conductores terminaron con la licencia de conducir retenida y quedaron impedidos de continuar circulando luego del control. La situación legal para ellos se complica: ahora enfrentan multas de hasta $1.800.000 y una posible inhabilitación para manejar, cuyo plazo quedará sujeto a lo que determine la Justicia.
Los operativos, subrayaron desde la agencia, se presentan como una herramienta fundamental para evitar siniestros y preservar la vida de todos los que transitan por las rutas. “Por eso los controles son claves, porque cada alcoholemia positiva detectada a tiempo es un siniestro vial que no ocurrió”, aseguraron.
Estos hechos reflejan una problemática persistente en las rutas argentinas: más de dos mil casos de alcoholemia positiva se registraron durante enero.
La ANSV realizó en enero un extenso operativo de control vehicular en distintos puntos del país. Durante ese mes, el organismo verificó 537.019 vehículos, lo que da cuenta del alcance de los controles en rutas nacionales, provinciales, autopistas y accesos a destinos turísticos de la Argentina. Estas tareas, coordinadas con gobiernos provinciales y municipales, se llevaron adelante todos los días en 39 ubicaciones estratégicas.
El resultado de estos controles fue la detección de 12.474 infracciones de tránsito. El consumo de alcohol al volante encabezó la lista de faltas, con 2.002 casos de alcoholemia positiva.
Esta infracción, considerada una de las principales responsables de los siniestros viales graves, motivó la aplicación inmediata de sanciones a los conductores involucrados. La ANSV enfatizó la gravedad de este tipo de conductas y la necesidad de sostener los operativos preventivos.
Además del alcohol, el informe mencionó otras infracciones: 2.453 vehículos circulaban sin Revisión Técnica Obligatoria (RTO), 1.433 conductores no utilizaban cinturón de seguridad, 1.375 no contaban con la documentación necesaria, 899 vehículos no tenían patente o la llevaban tapada y 292 superaban la velocidad permitida. Como resultado, los agentes de la ANSV retuvieron 3.493 licencias de conducir y 752 vehículos.