Los gobiernos de Estados Unidos y Japón presentaron los primeros proyectos derivados de un fondo de inversión valorado en USD 550 mil millones, impulsando un acuerdo económico y comercial de alto perfil semanas antes del encuentro entre la primera ministra japonesa Sanae Takaichi y el presidente estadounidense Donald Trump. El propio Trump anunció en redes sociales que la primera fase del fondo financiará una planta de gas en Ohio, una mina de minerales críticos en Georgia y una instalación de gas natural licuado en Texas. No se especificó el mecanismo de financiamiento ni las compañías participantes en estos desarrollos.
Trump destacó la magnitud de estas inversiones, señalando que solo han sido posibles gracias a la política de aranceles implementada durante su administración. La selección de los proyectos se realizó tras la reunión, en diciembre, de un comité conjunto creado por Trump, quien tomó la decisión final tras considerar las recomendaciones de su comité de inversiones y la asesoría de funcionarios japoneses.
El fondo busca estimular la inversión japonesa en sectores estratégicos estadounidenses y constituye el eje principal del acuerdo arancelario alcanzado el año pasado. En ese pacto, Trump accedió a fijar los aranceles a las importaciones japonesas en 15%, una medida que benefició especialmente a la industria automotriz japonesa. La ejecución del acuerdo comercial figura entre los temas centrales de la agenda para la reunión de ambos mandatarios programada en Washington el 19 de marzo.
El secretario de Comercio de Estados Unidos, Howard Lutnick, y el ministro de Comercio de Japón, Ryosei Akazawa, mantuvieron la semana pasada un encuentro en Washington para definir los detalles de la primera fase de inversiones. Akazawa anticipó que los proyectos respaldados por el fondo priorizarán la seguridad financiera, evitando iniciativas de alto riesgo y alto retorno, en línea con la preferencia japonesa por inversiones conservadoras.
Durante la visita de Trump a Japón el año pasado, ambos países identificaron posibles inversiones de entre USD 350 millones y USD 100 mil millones en sectores como energía, inteligencia artificial y minerales críticos, con la participación de empresas como SoftBank Group, Westinghouse y Toshiba. El Banco Japonés para la Cooperación Internacional y la aseguradora estatal Nippon Export and Investment Insurance tendrán un rol clave en la financiación, aunque la mayoría de los recursos provendrá de préstamos y garantías, y solo entre 1 y 2% del fondo será inversión directa, según Akazawa.
Una vez seleccionado un proyecto, Japón dispone de 45 días hábiles para concretar la financiación. Si opta por no hacerlo, Estados Unidos puede recuperar ingresos o restablecer aranceles, lo que podría elevar las tasas sobre importaciones japonesas. Trump ya amenazó con llevar los aranceles al 25%, aunque los redujo al 15% tras el compromiso japonés de incrementar su inversión en territorio estadounidense.
El proceso de implementación se produce tras el reciente triunfo electoral de Sanae Takaichi, quien ha reiterado su intención de fortalecer la relación bilateral. Trump expresó su respaldo a Takaichi, deseándole éxito en su agenda conservadora enfocada en la seguridad y la cooperación internacional.
(Con información de Bloomberg)