El acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea quedó a un paso de ser ratificado por el Congreso, algo que convertiría a la Argentina en el primer país de la región en en avalar el tratado que firmaron ambos bloques a mediados de enero. Con 46 firmas sobre 72 presentes, el oficialismo logró un dictamen de mayoría para que el convenio se trate en la sesión especial de mañana, jueves, junto con el régimen penal juvenil.
En la previa, el oficialismo confiaba en tener los votos para el dictamen en la reunión de las comisiones de Relaciones Exteriores y de Mercosur, a pesar de la resistencia de la oposición por el tratamiento exprés que busca impulsar La Libertad Avanza. “Un acuerdo con más de 20 años de negociaciones lo quieren aprobar en apenas cuatro días hábiles”, denunció Germán Martínez, jefe del bloque Unión por la Patria, antes de la discusión. Durante la reunión, se presentó con seis cajas con el acuerdo impreso y anunció que el peronismo se iba a abstener de firmar el dictamen de mayoría.
“Nosotros no vamos a firmar el dictamen. Creo que es absolutamente lógico lo que estamos pidiendo. Si a ustedes no los tuvieran a las corridas o a los empujones por parte de la Casa Rosada y le trasladan esas corridas y esos empujones al resto de sus aliados, este tema debería tener un tiempo mínimo razonable, que inclusive los otros países se lo están dando”, señaló.

“Acá, ni siquiera eso. Ayer definieron la integración de las comisiones. Hoy quieren sacar dictamen, mañana quieren el recinto. Yo creo, diputados y diputadas, y le hablo muy especialmente a los que son aliados del oficialismo que es un grave error no pedir esto. No pedir que la cancillería venga a informar, no pedir que se escuchen las voces de los distintos sectores económicos y productivos de las provincias y las regiones, no darnos un tiempo para ver cuáles son las políticas compensatorias que tenemos que dar y ser serios con nosotros mismos y no firmar a libro cerrado algo en un dictamen de hoy, que le aseguro que ninguno de los que hoy está firmando lo leyó en profundidad”, agregó.
En esta misma línea, el diputado Nicolás Trotta señaló hoy que “Argentina necesita acuerdos internacionales, pero con equilibrio y un proyecto de desarrollo que cuide la industria, el trabajo y nuestra soberanía económica”. Y recriminó: “A diferencia de Uruguay y Brasil, en Argentina el oficialismo ni siquiera convoca a funcionarios de Cancillería al Congreso. Este acuerdo tendrá un impacto enorme en desmedro del trabajo argentino y acelerará la primarización de nuestra economía”.
Más radical en su postura se expresó Juan Grabois. “Olvídense que vote el acuerdo con la UE No le sirve a la Argentina. Lula defendió bien los intereses de Brasil, Milei defendió bien los intereses de Alemania. Lo que está haciendo el cipayo con peluca es abrir aún más las compuertas para exportar materia prima e importar productos industriales”, sostuvo en sus redes sociales.
Desde el oficialismo, el presidente de la Cámara, Martín Menem, destacó el avance y lo calificó como “un logro histórico”. “El acuerdo permitirá la eliminación gradual de impuestos y aranceles para el 90% del comercio bilateral, garantizando mejores condiciones para exportaciones de carne, azúcar, arroz, miel, soja, productos manufacturados y economías regionales”, planteó en X.
Y amplió: “El desafío ahora es ser el primer país en aprobarlo, lo que posicionará a la Argentina en una situación ventajosa dentro de la mesa de negociación comercial y en la rápida implementación de sus beneficios. Un paso estratégico para consolidar la apertura, la competitividad y el crecimiento de la Argentina en el mundo”. En sintonía se manifestó el canciller Pablo Quirno: “La Argentina será próspera”, destacó.
La mención de Menem a los beneficios que implicaría ser el primer país de la región en ratificar el tratado no es azarosa. El acuerdo se divide en una parte política y una económica. La parte política quedó frenada debido a que el Parlamento Europeo votó a favor de remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que revise su compatibilidad con los tratados comunitarios. Se trata de un proceso que podría demorar hasta dos años.

En cuanto al aspecto económico, las facultades para avanzar con algunos procesos ya fueron delegadas en el Consejo Europeo y este podrá comenzar a negociar con los países que ratifiquen el acuerdo. “La entrada en vigencia del acuerdo permitiría cubrir cuotas de exportación de algunos productos, como la carne, antes que Brasil, por ejemplo”, explicaron desde el oficialismo.
Es por este último aspecto que los gobiernos que integran el Mercosur ingresaron en una suerte de carrera. El Gobierno uruguayo remitió este miércoles al Parlamento el acuerdo, mientras que el presidente de Brasil, Lula da Silva, envió al Congreso Nacional el acuerdo hace dos semanas y ayer el texto obtuvo dictamen de comisión, por lo que quedó listo para ser ratificado después del Carnaval. También lo hizo el presidente de Paraguay, Santiago Peña.
Por otro lado, el Parlamento Europeo aprobó ayer un paquete de cláusulas de salvaguardia diseñadas para proteger a los agricultores europeos frente a posibles distorsiones derivadas del acuerdo comercial entre los bloque regionales. La votación, celebrada en Estrasburgo, concluyó con 483 votos a favor, 102 en contra y 67 abstenciones, y las medidas buscan ofrecer garantías al sector primario europeo, aunque su aplicación efectiva depende de que el acuerdo, actualmente suspendido, entre finalmente en vigor.
Las salvaguardias establecen umbrales específicos para activar mecanismos de protección en sectores considerados sensibles: carne vacuna, aves de corral, azúcar, arroz, huevos y cítricos. Según el reglamento aprobado, la Comisión Europea iniciará una investigación si el precio de un producto procedente del Mercosur es inferior en al menos un 5% al del mismo producto en la UE, o si el volumen de las importaciones aumenta en más de esa proporción.