La producción de pistachos argentinos crece a un ritmo sostenido y atrae inversores internacionales Pistachos (Freepik)

El pistacho se consolidó como un fenómeno global que combina tradición, salud y oportunidades de negocio. En la Argentina, el cultivo ganó terreno y se proyectó como un producto estratégico capaz de abastecer la creciente demanda internacional y ofrecer retornos económicos atractivos a los inversores. El 26 de febrero se celebra el Día Mundial del Pistacho, una fecha que resalta la relevancia del fruto y su influencia en la gastronomía y la economía local.

El mercado internacional mostró un crecimiento sostenido en la última década. La demanda global aumentó alrededor de 6,5% anual, mientras que la producción se concentró principalmente en Estados Unidos, Irán y Turquía. La brecha entre oferta y demanda provocó que los precios se duplicaran en varios mercados y generó interés por nuevos productores que pudieran abastecer a mercados con escasez. Según precisó a Infobae Juan Ignacio Ponelli, dueño de Agrofides, “el pistacho no es una moda. Viene creciendo hace veinte años a un 6,5% anual. La oferta tiene una barrera de entrada muy alta, principalmente agroclimática, y requiere capital intensivo al inicio. Eso hace que la brecha entre demanda y producción se agrande año contra año, y para 2040 se estima un déficit estructural de 250.000 toneladas”.

En la Argentina, el pistacho encontró un espacio de inversión con alto potencial de retorno. El modelo que adoptaron varios proyectos agrícolas combina la plantación de hectáreas, infraestructura y administración profesionalizada a través de fideicomisos rurales. Los costos por hectárea alcanzan los USD 72.000, considerando aporte inicial y gastos anuales. Los cultivos empiezan a generar ingresos a partir del séptimo año, con retornos anuales estimados entre 14% y 20% en dólares. Cada planta mantiene productividad durante más de 50 años, lo que convierte la inversión en un activo a largo plazo. Ponelli destacó que “en términos de precios, por la relación oferta y demanda, los valores del pistacho van creciendo año contra año. Hace veinte años que el pistacho aumenta en valor constantemente”.

El auge del pistacho en Argentina no solo se limita a la inversión y la producción. La gastronomía incorporó el fruto de manera creciente. Heladerías, chocolaterías y pastelerías adoptaron el pistacho como ingrediente central en preparaciones dulces y saladas. El fruto seco dejó de ser un producto exclusivo de nichos gourmet y se consolidó como tendencia de consumo. En ciudades como Buenos Aires, se ofrecen helados, bombones y postres con pistacho que captan la atención de consumidores de todas las edades; y la incorporación del fruto en recetas tradicionales y en combinaciones creativas con chocolate o frutos secos amplió su presencia en el mercado local.

El pistacho argentino se utiliza en helados, chocolates, postres y recetas gourmet, al mismo tiempo que impulsa producción, inversión y exportaciones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, el pistacho posee propiedades nutricionales destacadas. Su alto contenido de proteínas, grasas saludables y minerales lo convirtió en un fruto reconocido por sus beneficios para la salud. Su perfil nutricional y su aporte en dietas equilibradas reforzaron la percepción del pistacho como un producto funcional, más allá de su sabor y textura únicos. Esta característica elevó su atractivo tanto para consumidores conscientes de su alimentación como para la industria alimentaria que busca ingredientes naturales y saludables.

Expansión productiva del pistacho

En cuanto a la expansión productiva, la superficie sembrada con pistacho en Argentina aumentó significativamente en los últimos años. En San Juan se registraron alrededor de 6.500 hectáreas, que representan el 90% de la producción nacional, mientras que Mendoza concentra aproximadamente 770 hectáreas. Otras provincias como La Rioja y La Pampa sumaron áreas dispersas dedicadas al cultivo. Ponelli agregó: “Argentina creció aproximadamente 500% en superficie plantada en los últimos años, pero en proporciones mundiales sigue siendo muy pequeña. Eso nos da una posibilidad de crecimiento enorme y la oportunidad de reconvertir otros sectores, como la uva, que hoy está en crisis en varias regiones”.

La creciente demanda internacional por pistacho generó interés en nuevas modalidades de inversión. Muchos inversores adoptaron fideicomisos agrícolas que permiten participar en la propiedad de la tierra y en la producción, reduciendo riesgos y asegurando la administración profesional del cultivo. La combinación de clima adecuado, suelos fértiles y alta radiación solar en zonas del oeste argentino consolidó la región como un punto estratégico para la expansión del pistacho. Los productores optimizaron técnicas de riego, poda y cosecha para maximizar el rendimiento y garantizar la calidad de la fruta destinada tanto al consumo local como a la exportación.

En paralelo, el pistacho se consolidó como un activo económico para diversificación agrícola. Los agricultores encontraron en el fruto una alternativa rentable frente a cultivos tradicionales, especialmente en regiones donde las condiciones climáticas limitan otras producciones. Ponelli remarcó: “Hoy la Argentina no produce suficiente para abastecer toda la demanda local, pero cuando la producción de varios productores entre en pleno rendimiento, esa demanda se podrá satisfacer. Al mismo tiempo, ya hay producción que sale al exterior y se comercializa en mercados internacionales, sumando valor a la cadena productiva”.

Un gran potencial de generación de divisas

En términos económicos, la expansión del pistacho consolida oportunidades de divisas por exportación. Ponelli señaló: “Por las exportaciones, van a entrar divisas reales de negocios legítimos a la medida que aumente la producción. Comparado con los granos es marginal hoy, pero van a empezar a entrar muchas divisas de las exportaciones de pistachos. Eso es positivo para el país”. Agregó que su proyecto integra sustentabilidad: manejo de agua, impermeabilización de sistemas, riego por goteo con tecnología israelí y generación de energía solar. “Todo está pensado para ser eficiente y sostenible. Además, tiene impacto en la creación de empleo, tanto directo como indirecto, y mueve mucho la economía regional”.

Trabajadores en Piste, una empresa familiar pionera en el cultivo de pistachos en Argentina, preparan portainjertos de pistacho en la provincia de San Juan, Argentina. 17 nov, 2025. REUTERS/Ramiro Gomez

El fruto seco se consolidó como un emblema de innovación productiva y gastronómica. Los proyectos implementaron estrategias integrales para asegurar sostenibilidad, desde la selección de variedades adaptadas al clima hasta el manejo eficiente del riego y la cosecha. Esta planificación permitió maximizar el rendimiento, minimizar riesgos y posicionar a Argentina en un escenario global que exige calidad, volumen y regularidad en la entrega de productos. La combinación de factores climáticos, técnicos y comerciales consolidó la producción de pistachos como una actividad estratégica de alto valor agregado.