
Aunque la tasa de desempleo informado por el INDEC es del 6,6%, existe un conjunto de familias que atraviesa condiciones de precariedad laboral no reflejadas en las estadísticas oficiales, donde muchas personas realizan trabajos de pocas horas o de muy baja calidad que no se registran como desocupadas.
La discusión entre diferentes especialistas surge por la metodología empleada por el organismo oficial para confeccionar su estadística, sin poner en duda su veracidad. En la Encuestra Permanente de Hogares (EPH) el Indec pregunta si la persona encuestada trabajó al menos una hora durante la semana previa. Si la respuesta es afirmativa, se la considera ocupada. Si no trabajó, se consulta si está buscando empleo; quienes no trabajan pero buscan trabajo se clasifican como desocupados.
En este contexto, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) identifica un “desempleo blue” o ampliado del 7,2%. Al sumar ese indicador con el informado por el Indec, el instituto estima que la desocupación “encubierta” alcanza al 13,8% de la población.
El centro de estudios utilizó los microdatos del Indec para contemplar en la cifra a quienes buscan más trabajo, han trabajado muy pocas o ninguna hora durante la última semana (desocupados o subocupados) y cuyas horas trabajadas corresponden a actividades desprotegidas y de alta precariedad.

Afirman que la dinámica del “autoempleo” permite que abunden trabajos de mala calidad y de pocas horas que hacen que muchas personas no sean identificadas como “desocupadas”, pero que, de todas formas, presionen sobre el mercado de trabajo buscando más horas por ingresos insuficientes.
“En los últimos años, y a diferencia de la pre-pandemia, el ‘desempleo encubierto’ viene superando el desempleo tradicional. Es por esto que un indicador de estas características precisa ser medido: las insuficiencias del mercado laboral hoy no se expresan de manera clara y unívoca en la tradicional tasa de desempleo”, precisó el IAG, dirigido por Gabriel Katopodis.
Detallan que la variación del desempleo encubierto por edad refleja la misma tendencia que la precarización laboral: entre las personas de 66 años o más, los desocupados o trabajadores con pocas horas y condiciones deficientes que buscan empleo registraron un aumento del 34,1% en un año.
La comparación con el tercer trimestre de 2023 muestra un panorama aún más preocupante: en solo dos años, los jubilados en situación de desempleo encubierto se multiplicaron por 2,5.

Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, sostuvo: “Hay un fenómeno de ocupación informal en trabajos eventuales que nosotros llamamos ‘subempleo inestable’ o ‘subempleo de indigencia’. Son empleos de muy baja productividad: changas ocasionales, desde limpiavidrios hasta vendedores ambulantes, o servicios domésticos por hora, e incluso alguien que cuida chicos solo unas horas a la semana”.
“Ellos están ocupados para el Indec. Esto, sin dudas, está generando un subregistro del desempleo estructural que afecta a la economía argentina”, analizó Salvia.

Daniel Schteingart, sociólogo y Director de Desarrollo Productivo Sostenible de Fundar, explicó que “lo que se observa hoy es un desempleo relativamente bajo en términos históricos (6,6% es relativamente bajo para la media desde los ’90), y al mismo tiempo un mercado de trabajo que viene deteriorándose, dado que los ocupados son cada vez menos asalariados formales y cada vez más cuentapropistas, mayormente, informales”, apuntó.
Por su parte, Nuria Susmel, economista de FIEL, contó que el Indec publica desde hace años datos sobre el subempleo. Dentro de ellos, existe una categoría llamada subempleo demandante, que se refiere a quienes querrían trabajar más horas y, además, están buscando activamente hacerlo. En las encuestas, se les pregunta si desean trabajar más y si están en búsqueda de empleo adicional; quienes cumplen ambas condiciones forman parte de esta categoría.
El informe del IAG, dice Susmel, indica que cada vez hay más personas en el subempleo demandante. Esto se debe, en parte, a que hoy resulta más fácil encontrar trabajos rápidos y parciales, como los de plataformas tipo Rappi, Pedidos Ya o Uber, que permiten ingresar al mercado laboral de manera inmediata aunque no a tiempo completo.
“De hecho, si se observa la evolución del monotributo, se nota que es allí donde más crece el empleo. Esto se debe a que, en casi todas las aplicaciones para trabajar en plataformas, es necesario estar registrado como monotributista. Por lo tanto, gran parte del crecimiento del empleo proviene de este sector: personas que trabajan en plataformas digitales”, subrayó.
La especialista destacó igualmente que el desempleo ampliado descendió en 2025 frente a 2024, de 7,9% a 7,2%.