
La dermcidina, una molécula producida por el propio cuerpo, podría ser parte de una estrategia en la lucha contra la infección de la gripe.
Un grupo de investigadores en España detectó que quienes tienen más dermcidina en sangre suelen atravesar la exposición al virus sin síntomas.
El hallazgo, que fue publicado en la revista PNAS de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, abre la posibilidad de contar con herramientas más eficaces para prevenir o tratar infecciones respiratorias.

La investigación estuvo a cargo de Paula Corell-Escuin, Sonia Belmonte-Ballester, Anmol Adhav y María Desamparados Ferrer, junto a un equipo de diecisiete investigadores.
Participaron la Fundación Fisabio, el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública, el Instituto de Biomedicina de Valencia y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Raras.
También colaboraron investigadores del Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche de la Universidad Miguel Hernández, la Universitat de València y el Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas en España.
Postularon que la dermcidina podría fortalecer la respuesta natural del organismo frente a la gripe y otros virus.
El enigma de la gripe y la defensa silenciosa

Cada año, el virus de la gripe afecta a millones, pero no a todos por igual. Muchas personas se contagian y no sienten molestias, mientras otras desarrollan fiebre, dolores y fatiga.
En el campo de la virología, se busca entender la razón de esa diferencia. Las investigaciones solían centrarse en el sistema inmune y en las vacunas, pero los resultados no explicaban por completo por qué hay personas que ni siquiera se enteran de la infección.
El equipo de investigadores en España decidió mirar más allá de los mecanismos habituales. Pusieron el ojo en la dermcidina, una molécula que el cuerpo produce de forma natural y que ya era conocida por su acción contra bacterias y hongos.
Se enfocaron en determinar si la dermcidina también podía desempeñar un papel clave frente a los virus respiratorios.
Un escudo invisible en las rutas del virus

La dermcidina se detectó en el sudor, la saliva, la nasofaringe y las lágrimas. Esas zonas funcionan como puertas de entrada para los virus respiratorios y son el primer punto de contacto entre el patógeno y el cuerpo. Los investigadores midieron la cantidad de dermcidina en personas con y sin síntomas gripales.
Descubrieron que quienes no desarrollaron síntomas tenían hasta seis veces más dermcidina en su organismo que quienes sí enfermaron.
Las pruebas incluyeron experimentos en células y en ratones. En ambos modelos, la dermcidina mostró capacidad para bloquear la infección del virus de la gripe tipo A.

El modo de acción de la dermcidina resultó novedoso. La molécula se une a la hemaglutinina, una proteína del virus que funciona como llave para entrar en las células humanas. Al unirse, la dermcidina altera esa proteína y el virus no puede infectar la célula.
A diferencia de los antivirales convencionales, que suelen atacar la neuraminidasa y pueden perder eficacia por resistencias, la dermcidina actúa sobre zonas del virus que casi no cambian entre subtipos.
En laboratorio, la dermcidina también bloqueó otros virus respiratorios, como el del sarampión y algunos coronavirus comunes. Los investigadores creen que esta propiedad de amplio espectro podría servir en el futuro para enfrentar distintas infecciones.
Una puerta a nuevas terapias y sus límites

El equipo señaló que la dermcidina representa un candidato prometedor para desarrollar nuevos antivirales. Además, estudian si podría ayudar a regular la respuesta inmune y reforzar la defensa del organismo.
El estudio remarcó limitaciones. Los resultados se obtuvieron en laboratorio y en animales, por lo que falta comprobar la eficacia en humanos. La dermcidina no reemplaza las vacunas ni los cuidados habituales, pero abre una vía novedosa para investigar tratamientos.
La investigación recibió apoyo de la Agencia Valenciana de Innovación, la Unión Europea, el Instituto de Salud Carlos III y el Ministerio de Economía y Competitividad.
La dermcidina revela que el cuerpo humano todavía tiene barreras naturales por explorar, y que la ciencia puede encontrar aliados inesperados en la propia biología.













