Vecinos del complejo Estación Buenos Aires aguardan en el perímetro del edificio para ingresar a retirar pertenencias bajo control de bomberos

Las familias del complejo Estación Buenos Aires, en Parque Patricios, atravesaron una semana marcada por la incertidumbre tras el colapso de una losa que obligó a evacuar a cientos de personas. En medio de un operativo inédito, los residentes afectados lograron retirar sus pertenencias esenciales bajo estrictas medidas de seguridad, mientras persiste el reclamo para regresar a sus hogares cuanto antes.

El pasado martes por la mañana, la rutina se vio abruptamente interrumpida cuando un derrumbe en el subsuelo del complejo habitacional sepultó decenas de autos y generó un riesgo estructural que obligó a desalojar varias torres. Desde entonces, la escena se transformó: vallados, efectivos policiales y la constante presencia de Bomberos de la Ciudad dieron marco al operativo montado para asistir a los vecinos.

Según información de la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, la asistencia incluyó desde la recepción de denuncias hasta el acompañamiento psicológico y la provisión de insumos básicos para los damnificados.

La jornada para retirar pertenencias comenzó temprano y no estuvo exenta de tensión. Los habitantes, debidamente inscriptos en un listado, aguardaron con valijas y bolsas en el perímetro del complejo a ser llamados uno a uno. Los bomberos acompañaban hasta la puerta de su departamento a los vecinos. Allí tenían aproximadamente unos 15 minutos, que se cuentan una vez que llegan a su departamento.

Las familias evacuadas enfrentan una estadía incierta en hoteles y reclaman por la falta de respuestas sobre la continuidad en el alojamiento y la exención de gastos como expensas y cuotas hipotecarias (Fotografía: Gastón Taylor)

Entre la documentación, ropa y objetos de valor sentimental que pudieron rescatar, muchas familias priorizaron elementos básicos para sobrellevar los días fuera de casa. Según reportó Noticias Argentinas, solo se permitió el ingreso de una persona por vivienda.

El operativo se extendió entre las 10 y las 14, horario en el que los residentes transitaban a contrarreloj, conscientes de la fragilidad de la estructura y de la estricta custodia policial que protegía el perímetro.

El acceso a los departamentos no fue igual para todos. Luis, uno de los vecinos, relató a C5N: “Quise entrar y no me dejaron porque los bomberos me dijeron que no puedo porque hay peligro de derrumbe en la parte donde estoy yo, en planta baja B. Me hicieron hacer la cola y todo, pero bueno, me dijeron que por orden de la fiscal no puedo ingresar. Necesito sacar más que nada ropa de invierno y algunos documentos que me quedaron, cosas que son importantes”. El testimonio refleja la preocupación de quienes todavía no pudieron recuperar sus pertenencias y tampoco obtuvieron certezas sobre cuándo podrán hacerlo.

Mientras tanto, las familias evacuadas permanecen alojadas en hoteles, con reservas que alcanzan solo unos días más. Yamila, otra de las vecinas, contó: “Estamos en el Hotel Regente, pero hasta el miércoles. Después no se sabe. Tengo un hijo con discapacidad; los nenes preguntan dónde vamos a dormir después. No se sabe, es una incertidumbre todo, ayer pedimos contención psicológica en el hotel, llamaron cuatro vecinos que están ahí y no vino nadie”. La escena se repite en distintos puntos de la Ciudad, donde la logística de la emergencia enfrenta sus propios límites.

Bomberos de la Ciudad escoltaron a los residentes hasta la puerta de sus departamentos durante el operativo de recuperación de objetos

La Defensoría del Pueblo desplegó un equipo multidisciplinario en el lugar, que durante la jornada recibió denuncias sobre “las condiciones de los hoteles a los que fueron derivadas las personas evacuadas, así como también la provisión de alimentos, vestimenta, movilidad para que los niños y niñas puedan asistir a la escuela y la situación de sus mascotas”.

A su vez, vecinos de otras torres del complejo alertaron sobre problemas previos: humedad, fisuras, inundaciones y deficiencias estructurales en patios y desagües.

A medida que avanzan las tareas de remoción de escombros y apuntalamiento, la incertidumbre sobre el futuro inmediato mantiene en vilo a las familias. El Banco Ciudad comunicó durante el fin de semana una suspensión por 90 días en el cobro de las cuotas de los créditos hipotecarios, medida que, según relataron vecinos como Lucas, “no la vamos a tener que pagar ahora, sino que va para el final del crédito”.

El administrador del edificio anticipó que las expensas “van a venir con un gasto mínimo, casi simbólico”, aunque el reclamo por la exención total persiste entre los afectados.

Personal policial y de emergencias refuerza la seguridad en el complejo tras el derrumbe y mantiene los accesos restringidos

El operativo desplegado en el complejo contó con la participación de más de 100 efectivos de la Policía de la Ciudad asignados de forma permanente, así como personal de la Guardia de Auxilio, Defensa Civil y agentes de prevención.

El área de Logística de la Subsecretaría de Emergencias instaló torres de iluminación en el perímetro, reforzando la seguridad mientras se mantienen los accesos restringidos.

En paralelo, el acompañamiento psicológico resultó insuficiente frente a la magnitud del impacto emocional. “Anoche en el hotel escuchábamos ruidos de arriba y yo miraba para arriba y pensaba, ‘¿se caerá el techo?’”, confesó Yamila, quien describió el temor y la angustia que atraviesan las familias. Una vecina psicóloga del complejo se acercó de forma espontánea para asistir a los casos más urgentes.

El reclamo para regresar a los hogares se reactivó con fuerza tras el retiro de pertenencias, mientras la autoridad judicial mantiene la restricción por riesgo estructural. La demanda de respuestas concretas suma presión a un contexto donde la vida cotidiana quedó suspendida y la espera se hace cada vez más difícil de sostener.