Bad Bunny populariza al sapo concho, un anfibio endémico de Puerto Rico, y lo convierte en símbolo de orgullo y conservación ambiental./Reuters

Bad Bunny, uno de los artistas más influyentes de la música urbana, está en la Argentina para dar conciertos (hoy es el último de 3 shows en Buenos Aires) y sobresale por haberle dado protagonismo al sapo concho, un anfibio endémico de su país natal, Puerto Rico.

Lo incluyó en sus videoclips, presentaciones y hasta en productos oficiales y lo convirtió en un símbolo de orgullo boricua y resistencia. Bad Bunny busca que más gente se interese por la fauna local y la conservación.

El sapo Concho es el personaje y símbolo central del sexto álbum de Bad Bunny, titulado DeBÍ TiRAR MáS FOToS /Archivo REUTERS/Ricardo Arduengo.

El impacto de esta movida fue tan grande que el sapo concho llegó al Super Bowl 2026, donde Bad Bunny lo usó como emblema central en su show y en la colección especial con la NFL.

Así, la figura del sapo concho saltó de la isla al escenario mundial y se mezcló la música, el deporte y la conciencia ambiental.

El sapo concho figura en shows y productos oficiales de Bad Bunny (Bad Bunny/Youtube)

En América, la situación para las especies de anfibios (que incluye ranas y sapos, salamandras y tritones, y cecilias) es preocupante: más del 40% de las especies del continente enfrentan algún tipo de riesgo de vulnerabilidad, según la IUCN.

La pérdida de hábitat, el avance de enfermedades y el cambio climático son las principales amenazas para su supervivencia.

El sapo concho, la rana de Darwin y la rana de Valcheta son ejemplos de especies endémicas de diferentes ambientes de América y hay iniciativas de científicos que desarrollan investigaciones para conocer la situación de sus poblaciones y recuperarlas.

Más del 40% de las especies de anfibios de América, como la rana de Darwin, está en riesgo según la IUCN (Nicolás Olejnik íNaturalist)

“Una especie endémica es aquella que habita exclusivamente en una región geográfica específica y no se encuentra de forma natural en ningún otro lugar del mundo”, explicó a Infobae el fundador de la Asociación Herpetológica Argentina, profesor emérito de la Universidad Nacional de La Plata y miembro honorario de la Fundación Azara, Jorge Williams.

Su distribución limitada la hace especialmente vulnerable a cambios ambientales y actividades humanas.

“Si se extingue, desaparece por completo del planeta, ya que no existe en ninguna otra región. Esta pérdida afecta el equilibrio del ecosistema local y reduce la biodiversidad global”, añadió Williams.

El guardián de charcas

El sapo concho es un anfibio “exclusivo” de Puerto Rico. Su nombre común se debe a que su piel parece una concha dura que lo protege. Es fácil de reconocer por su cabeza grande y sus crestas sobre los ojos.

El sapo concho depende de charcas temporales y enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat y el cambio climático en Puerto Rico. (Wikipedia)

Su población está en peligro porque solo puede vivir en charcas que aparecen cuando llueve mucho y después se secan.

Además, sufre por la destrucción de su hábitat y el cambio climático, que afectan la cantidad y calidad del agua en esos sitios.

Un grupo de biólogos de Puerto Rico, liderados por Alejandro Ríos-Franceschi, de la Universidad de Puerto Rico, se propuso mapear dónde puede sobrevivir el sapo concho, cuyo nombre científico es Peltophryne lemur.

Científicos de la Universidad de Puerto Rico usan modelos matemáticos para identificar zonas clave de conservación del sapo concho (Wikipedia)

Usaron computadoras y mapas y compilaron datos de lluvias, tipos de suelo y altura para ver qué sitios son ideales para el sapo.

Probaron cuatro modelos matemáticos y el que mejor funcionó fue el de Random Forest, que predijo con gran precisión los lugares más aptos.

El resultado mostró que las mejores zonas están en el sur de la isla, sobre todo en Guánica y Guayanilla, donde el clima y el terreno son perfectos para el sapo concho.

El sapo concho se alimenta principalmente de insectos y otros pequeños invertebrados que encuentra en Puerto Rico (Jan Zegarra, U.S. Fish and Wildlife Service)

En el estudio que publicaron en la revista Caribbean Journal of Science, los científicos recomendaron proteger esas áreas, evitar que se sigan destruyendo y usar estos mapas para planear reintroducciones y monitoreo. Aconsejaron tener en cuenta el impacto del cambio climático.

Si no se cuidan estos lugares y no se toman medidas, el sapo concho podría ser solo un recuerdo. Por eso, es clave proteger su ambiente antes de que desaparezca para siempre.

Tesoros ocultos bajo el bosque de la Patagonia

La rana de Darwin, endémica de los bosques del sur de Sudamérica, sufre graves brotes de un hongo letal y necesita protección urgente. (Sociedad Zoológica de Londres vía AP)

La rana de Darwin es un anfibio pequeño y muy especial que vive en los bosques del sur de Chile y en las provincias de Neuquén, Río Negro y Chubut, en la Argentina.

Se reconoce por su trompa puntiaguda y porque los machos cuidan a sus crías dentro de la boca, algo que pocas especies hacen.

Su nombre científico es Rhinoderma darwinii. Se llama así porque Charles Darwin, el naturalista británico, juntó ejemplares en su viaje por Sudamérica en el siglo XIX y los describió en sus notas.

Luego el zoólogo francés André Marie Constant Duméril y su asistente Gabriel Bibron en 1841 describieron a la especie y le pusieron el nombre como homenaje a Darwin por su descubrimiento y recolección del material original.

Investigadores implementan rescates y estrategias para reducir la transmisión del hongo Bd en poblaciones de rana de Darwin.
Crédito: (London Zoo)

Esa especie de rana enfrenta grandes problemas. El principal es un hongo llamado Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), que causa la enfermedad quitridiomicosis. Esta afección afecta la piel de los anfibios y puede matarlos en poco tiempo.

Además, la destrucción de los bosques y la fragmentación de su hábitat influyen en que sus poblaciones estén más aisladas y vulnerables.

Científicos de Chile, Reino Unido, Suiza y Francia analizaron recientemente qué tan grave es la situación y publicaron los resultados en la revista Nature Ecology & Evolution.

Los investigadores siguieron a cientos de ranas de Darwin y encontraron que el hongo Bd no afecta a todas las ranas de la misma manera, sino que aparecen brotes muy localizados.

La rana de Darwin se distingue por su trompa puntiaguda y porque los machos cuidan a sus crías dentro de la boca/Archivo Claudio Soto Azat

Pudieron también detallar que esos brotes causados por el hongo pueden destruir hasta el 98% de una subpoblación de ranas en solo un año, mientras otras ranas cercanas pueden no verse afectadas. Así, la epidemia puede pasar desapercibida si solo se mira el panorama general.

Esto significa que la quitridiomicosis puede estar causando daños mucho mayores de lo que se pensaba y que la rana de Darwin necesita protección urgente para sobrevivir.

El investigador Andrés Valenzuela-Sánchez, del Instituto de Zoología de la Sociedad Zoológica de Londres y el Colegio Universitario de Londres en el Reino Unido y la organización Ranita de Darwin de Chile, junto con colaboradores recomendaron dos acciones principales para proteger a la especie.

Actualmente existen varias iniciativas coordinadas para salvar a la rana de Darwin, incluyendo la Estrategia Binacional de Conservación entre Chile y Argentina, programas de cría en cautiverio y acciones de rescate lideradas por ONG y zoológicos internacionales/ REUTERS/Pablo Sanhueza

Primero, sugieren reducir la densidad de otras especies de anfibios tolerantes al hongo Bd. Ese cambio podría disminuir la transmisión de la enfermedad y ayudar a las poblaciones de rana de Darwin a recuperarse.

Incluso una reducción modesta de estas especies puede tener beneficios medibles para evitar el colapso de las ranas.

En segundo lugar, proponen mantener o reducir la sincronía entre subpoblaciones, es decir, evitar que los brotes de la enfermedad ocurran al mismo tiempo en todos los grupos. Eso podría aumentar la estabilidad y la resiliencia de la especie frente al hongo.

La rana de Darwin enfrenta amenazas como la destrucción de su hábitat y la propagación de enfermedades fúngicas./Archivo REUTERS/Pablo Sanhueza

Esas estrategias de manejo podrían limitar el contacto entre la rana de Darwin y otras especies de anfibios, y mantener separadas las subpoblaciones para que la epidemia no afecte a todas al mismo tiempo.

Por otra parte, cuando el hongo se detectó en las ranas en 2023 se lanzó una misión de rescate para establecer una población reproductora protegida de las ranas amenazadas.

Cincuenta y tres ranas libres del hongo fueron transportadas 13.000 kilómetros por barco, coche y avión en cajas especialmente diseñadas y con control climático hasta el Zoológico de Londres.

Allí están en espacios con bioseguridad y desde su llegada ya nacieron más de 30 ranitas.

La rana que solo existe en Valcheta

La rana de Valcheta habita solo en ambientes acuáticos restringidos del arroyo Valcheta, en la Patagonia argentina (Conicet)

La rana de Valcheta (Pleurodema somuncurense) es una especie endémica de la Patagonia argentina y está considerada en peligro crítico de extinción.

Este anfibio habita en ambientes acuáticos restringidos del arroyo Valcheta, en la meseta de Somuncura, en el límite entre las provincias de Río Negro y Chubut.

La principal amenaza que enfrenta esta rana es la pérdida y fragmentación de su hábitat debido a alteraciones en el curso de agua, introducción de especies exóticas y actividades humanas. Esos factores limitan los espacios aptos para su desarrollo y reproducción.

“Desde la Sección Herpetología del Museo de La Plata y en conjunto con la Fundación Somuncura se viene trabajando en el estudio y la conservación de la rana de Valcheta desde hace más de 10 años”, precisó Kacoliris.

Un equipo científico aplicó radiotelemetría para conocer los movimientos y el uso del espacio de la rana de Valcheta (Gobierno de Río Negro)

Con diferentes estudios, “hemos conseguido resultados de alto valor que incluyen no solo un aumento significativo del conocimiento sobre esta especie amenazada sino también su recuperación poblacional”, subrayó el biólogo Federico Kacoliris, investigador del Museo de la Universidad Nacional de La Plata y del Conicet.

Añadió: “Durante los últimos diez años ya logramos un incremento del 20% en el número total de individuos de la rana de Valcheta y la restauración y protección efectiva de gran parte de su hábitat”.

Con Rodrigo Calvo y otros colaboradores, Kacoliris aplicó por primera vez la radiotelemetría en seis ejemplares adultos de rana de Valcheta. Este enfoque permitió obtener información precisa sobre los movimientos y el uso de su hábitat.

Los investigadores colocaron seis radiotransmisores y monitorearon sus movimientos desde el atardecer hasta la noche, y luego hasta el amanecer.

Se registraron distancias promedio recorridas de aproximadamente 6,5 metros entre el atardecer y la noche, y 8,6 metros durante un ciclo completo de actividad.

Los trabajos de conservación permitieron aumentar la población y restaurar parte del hábitat de la especie en riesgo crítico (Conicet)

El área de acción estimada fue de 39 metros cuadrados al considerar a todos los individuos y de 30 metros cuadrados excluyendo a uno con movimientos inusuales.

“Nuestro estudio demostró la viabilidad del uso de radiotelemetría”, dijo a Infobae el doctor Kacoliris, quien fue galardonado con el Premio Whitley 2025, conocido como el “Óscar verde” en el Reino Unido, por sus estudios sobre la conservación de la rana de Valcheta.

Los resultados de su último trabajo, que fueron publicados en la revista Journal of Herpetology, resaltaron la importancia de mantener la conectividad del hábitat donde vive la rana.