
El básquet es uno de los deportes más federales de la Argentina y así lo demuestra la tercera categoría del país, con un torneo que reúne a 93 equipos de distintas provincias divididos en siete conferencias. Entre tantos participantes, se van descubriendo nuevas historias de los protagonistas, como la de Julián Ros, entrenador del club Concepción BB de Tucumán, quien se convirtió en el más joven de la Liga Federal con solamente 22 años.
Su debut como DT profesional, que quedará guardado en su memoria para siempre, se dio el sábado 7 de marzo y fue con una contundente victoria por 95-78 frente a Belgrano de Tucumán como visitante en la fecha 1 de la Conferencia NOA. Este triunfo, que se edificó tras un gran último cuarto, le suma un valor agregado, ya que para Concepción significó un desquite de la final perdida ante el mismo rival por la liga local hace unos meses. “Nos quedó esa espina porque nos sacó el título que tanto queríamos”, le dijo Ros a Infobae en una charla telefónica.
Para este joven director técnico, que ya venía de sumar rodaje como conductor de grupo en las formativas del Tucumán BB, el salto a la Primera División se le dio demasiado rápido y tras un evento inesperado. “Arranqué a los 19 años en el club, que estaba atravesando una dura situación económica y no conseguía entrenadores. Además, había fallecido el presidente del club, por lo que se hizo cargo otro grupo de gente. Preguntó quién estaba para dar una mano, me ofrecí y ahí se inició todo”, describió acerca de sus inicios. El básquet en su vida estuvo ligado desde los 4 años, cuando empezó a picar la pelota. A los 12 se fue a jugar al Estudiantes tucumano y, una vez cumplida la mayoría de edad, decidió volcarse a la conducción técnica.

“Estoy viviendo todo esto con mucha tranquilidad, desde el día que supe que iba a ser el entrenador. Siento que es una responsabilidad que no me pesa. Lo que sí estoy es ansioso por el torneo porque fue una pretemporada larga”, confesó a este medio Julián Ros, quien tiene el desafío de liderar a un grupo que lo supera en edad. Sin embargo, esta diferencia no le impide liderar con confianza: “El día a día con los jugadores es con mucho respeto. Cuando llegué al club, hace ya un año, tomé al equipo con el torneo iniciado en medio de un bache en el rendimiento y pudimos corregir algunas cosas. Desde que asumí, demostré que tranquilamente podía ser el entrenador. Ellos confiaron en mi idea de trabajo, en mi filosofía y creo que ahí me fui ganando el respeto. Creo que todo entrenador se gana el respeto de los jugadores dependiendo qué tanto sabe. El respeto es mutuo todo el tiempo».
Como valor agregado a su historia personal, Ros tuvo un momento en su vida en el que decidió pausar el básquet porque “no se encontraba con el deporte” y decidió probar suerte en México. Junto a su mejor amigo viajó a Tulum y estuvo seis meses trabajando en un hotel como cajero de la barra de tragos de la playa. “Lo hice solamente para vivir la experiencia, no por lo económico. Cuando volví no tenía pensado volver a trabajar en el básquet por un tiempo. Quería disfrutar de ver a mi familia, que los estaba extrañando bastante, y se me dio esta oportunidad. Vine a Concepción y creo que fue la mejor decisión que tomé. Desde que estoy acá están pasando cosas muy lindas», sintetizó.

La familia también juega un papel fundamental en el proceso de consolidar el salto en su carrera, con apoyo permanente. Julián está viviendo en casa de su abuela por la cercanía con el club, pero sus padres lo siguen en cada jornada. “Siempre van a la cancha. Creo que ellos están más ansiosos y me parece que desde que juego que no faltaron nunca. Si tienen que dejar algo por ir dos horas al partido, lo hacen y retoman sus actividades. Se hicieron fanáticos del básquet por mí”, agregó con serenidad.
Por otra parte, el joven DT que está haciendo historia en el básquet argentino les agradeció a todos los entrenadores que le fueron enseñando durante su recorrido, como por ejemplo Fabrizio Espósito, Gustavo Gaete y Gabriel Albornoz: “Ellos son personas que admiro y son los que me dan una mano siempre. Hablo con técnicos de la zona que me dan su apoyo y están para lo que necesite o cualquier ayuda”. Entre sus modelos a seguir, Julián reveló que es admirador de Federico Fernández, conductor de Ferro en la Liga Nacional, donde además juega su amigo y coterráneo Emiliano Lezcano. “Veo siempre sus partidos. Su idea de juego es distinta a la de los demás, me gusta mucho. Así que me identifico también con él, creo que trato de darle un poco a mi equipo lo que veo y en lo que trabajan ahí”, explicó.

Su historia como entrenador más precoz en debutar en la Liga Federal se hizo conocida a través de las redes sociales y los medios de comunicación, lo que provocó que su nombre se hiciera viral. Pero Julián Ros lo toma con calma, sin marearse y aprovecha el momento para seguir aprendiendo. “Me llegaron muchos mensajes, todos buenos. Algunos me deseaban suerte, que la rompa y que no mire nunca para atrás, que siga adelante. Mi papá se emociona por lo bien que se habla de mí en las redes y demás, pero a mí no me gusta mucho la exposición. Sé también que es una buena imagen para el club, ya que me está dando la oportunidad», agradece. El camino recién comienza y Concepción, su equipo, lo inició con el pie derecho en uno de los torneos más exigentes.