El impacto de Dany Lescano en la cumbia villera argentina ha persistido durante décadas, tanto por su voz particular como por una biografía marcada por desafíos y transformaciones personales. Hoy, a los 69 años, Lescano se mantiene tan vigente como cuando ayudó a cimentar los códigos de un género que revolucionó la música tropical argentina a fines de los años 90.

Lescano nació el 10 de septiembre de 1956 en Santiago del Estero y creció en el conurbano bonaerense, un entorno que incidió profundamente en el carácter de su música. Se le reconoce como el primer cantante de cumbia villera y una de las voces fundacionales del género.

Las experiencias de prisión que atravesó—primero durante cinco años cuando era joven, y luego en una detención de dos años tras una falsa acusación—no solo marcaron su vida, sino que intensificaron su compromiso artístico.

El itinerario de Lescano en la música comenzó a los 21 años con Los Delfines, en un contexto de auge de la cumbia tropical, donde empezó a definir su estilo. Su paso posterior por Persuasión y Quique y La Charanga Colombiana resultó decisivo para forjar la impronta vocal que lo distinguiría posteriormente. La trayectoria de Lescano se consolidó cuando asumió el rol principal en La Charanga entre 1993 y 1998.

El salto central en la carrera de Lescano se produjo en 1999, cuando se integró a Flor de Piedra, banda pionera de la cumbia villera. Su influencia en la consolidación estética y lírica del género resultó determinante. Dos álbumes marcaron la era Flor de Piedra: La vanda más loca (1999), impulsado por el hit “Sos un botón”, y Más duros que nunca (2000), con himnos como “La jarra loca” y “Patovicagón”, canciones que definieron la sonoridad irreverente del nuevo movimiento.

Dany Lescano está a punto de cumplir 50 años de carrera como cantante (Maximiliano Luna)

Aquí, los momentos más destacados de la charla:

—Dany Lescano, ¿está bien si digo un prócer de la cumbia villera?

—Eso lo dirán ustedes. Yo me dedico a hacer lo mío.

—Pasa que prócer me suena a gente grande y…

—Tengo casi setenta, 10 de septiembre del 56.

—Y casi treinta años de cumbia villera, ¿y cuánto con la música en general?

—Con la música sesenta años y pico.

—Toda la vida.

—Toda la vida.

—Aparte de la música, ¿algún otro laburo?

—Siempre mi mamá me decía que no cante porque era un vago (ríe) y nunca iba a ganar plata y nunca iba a ganar nada con, con la música (ríe). Pero vengo de familia de músicos…

—¿Y eras un poco vago?

—Sí, soy vago (ríe).

Dany Lescano en la entrevista que le hizo Manu Jove para Nunca me faltes (Maximiliano Luna)

—¿Hoy, con casi setenta años, ¿podés decir que te fue bien con la música?

—Yo creo que me fue bien y me sigue yendo bien. Pese a que los grandes empresarios… algunos no me valoran.

—¿Por qué lo decís?

—Y no te valoran porque te llaman poco, no se fijan la trayectoria que tengo…

—¿Cuando hablás de “empresarios”, ¿quiénes son? ¿Los bolicheros, los dueños de la bailanta…?

—Ahí los mezclo a todos. Pero, bueno, será porque no les gusta mi forma de ser…

—¿Te plantás demasiado, capaz?

—Exactamente. A mí me pagás lo que yo quiero y, si quiero, voy gratis (ríe). Pero igual no cobro mucho, ¿eh?

—¿Te seguís subiendo al escenario y es igual que el primer día?

—Igual, no me cambió la voz, nada. Sigo cantando como el primer día. No tengo la voz quebrada, no tengo nada. No soy borracho, no me drogo, no… nada.

—Me imagino que con toda la carrera que tenés habrás tenido muchas oportunidades para “pegártela”.

—Seguro, seguro. Pero tengo carácter. Si vos no tenés carácter, te van a llevar así. Vos tenés que saber decir que sí y tenés que saber decir no. Eso es lo que le enseño a mis hijos: guarda acá.

—O sea, en toda tu carrera, siempre firme en esa posición…

—Firme… (piensa unos segundos). Y nadie va a decir: “Lo vi a Dany embriagado”. Nadie puede decir nada…

—Y con tus hijos, ¿cómo te salió esa parte?

—Por suerte bien.

—Tenés ocho…

—Ocho hijos… y trece nietos.

—Y Mati también es cumbiero…

—Sí.

—¿Y cuánto tuviste que ver vos en que salga cumbiero?

—Ya nacemos para algo. Vos, yo, Fulano, Mengano, ya nacemos para algo, se lleva adentro.

Si a Dany Lescano le dan a elegir un género, no duda:

—¿Tu desembarco en la cumbia villera viene de la mano de Pablo Lescano, de alguna manera?

—A mí me gusta lo melódico: Ángeles Negros, Los Cuatro Soles, Los Galos, Los Linces.

—¿Pudiste resolver de vivir cien por ciento de la música con la cumbia villera?

—Sí, tengo ayuda de mi señora también, que tiene su trabajo y me ayuda. Nos complementamos bien los dos y pudimos lograr muchas cosas.

—¿Tu señora te sigue en tus shows?

—Siempre voy con ella; ella me acompaña porque es mi vendedora.

—¿Sos romántico vos?

—Muy romántico, demasiado.

—Y con los hijos, por ejemplo, ¿quién es más mano dura? ¿Alguno es más firme en la crianza?

—Yo.

—¿Siempre fuiste firme o fuiste aflojando con los años?

—No, no, siempre.

—Y después de todos estos años, ¿tus hijos te pueden cantar cada tanto eso de “Sos un botón” (risas)?

—Mirá, nunca me cantaron eso (risas). Nunca jamás, porque creo que soy una persona buena, ¿me entendés? Hago muchas cosas por la gente también. Voy a cantar por ahí para una gente amiga… La gente de Luján me da alimentos y vienen a mi casa criaturas chicas, gente grande, abuelos y yo les doy su bolsita de mercadería: azúcar, fideos, hierba, puré de tomate, arroz… Todo lo que me dan a mí se lo reparto a la gente que no tiene.

—Siempre tuviste un rol social, ¿no?

—Me gusta mucho ayudar. Ojalá yo tuviera mucho, como tienen algunos y no dan nada. Imaginate que no soy nadie, no tengo casi nada, tengo lo básico, ¿eh? Y ayudo a la gente. ¿Por qué no van a poder ayudar los que tienen mucho? Esa es mi indignación que tengo.

—Porque me imagino que en tu carrera tuviste muchas chances de juntar buena guita, pero da la sensación de que te alcanza con lo que tenés…

—Nunca gané buena guita, ¿eh?

—¿No?

—Nunca, pero esto de la música se lleva adentro, ¿entendés? Y vivo tranquilo, ¿entendés? Hay gente que no tiene y viene a mi casa: “Dani, ¿tenés algo para comer?“

—¿Y alguna vez en estos años, con tantas crisis que hubo en Argentina, te pasó que a vos de llegar…?

—Sí, me pasó muchas veces.

—¿Y ahí?

—Y por eso tengo tanto sentimiento con la gente que no tiene, porque sé lo que es.

—¿En algún momento estuviste en cana, no? Y en esos momentos duros, ¿hay menos gente que está dispuesta a darte una mano?

—No, la gente sabe lo que es uno y sabe que… que uno es incapaz de hacer algo, entonces… a mí siempre me dieron una mano.

—¿Porque caíste medio de rebote, no?

—Claro. Pero bueno, mejor olvidarse esos momentos tristes, ¿no? Tendría que haber conocido mejor la gente, porque yo soy muy dado… Pero nunca llegás a conocer a toda la gente.

—¿Y a partir de ahí, con los vínculos, hace que tengas más cuidado, que mires más de reojo?

—De todas las vivencias que vos hacés, siempre se aprende algo.

Dany Lescano con Manu Jove. Su sueño es conocer a Lionel Messi (Maximiliano Luna)

—Hablando de esto de seguir laburando a los setenta, ¿vos querés seguir cantando?

—Hasta que Dios y la Virgen quieran. Yo quiero cantar toda mi vida. Me da fuerza, quiero ver a la gente que me quiera. Hay gente que te quiere, hay gente que no te quiere. “Mirá este negro”, “Mirá este rubio”…

—Pero hay mucha gente que te quiere y cuando vos empezás a cantar tus clásicos se vuelven locos.

—Sí, cantan y saltan y eso me da placer, alegría, me da emoción. Porque me acuerdo de antes, ¿me entendés?

—¿De qué te acordás?

—De cuando era chico y quería llegar. Veía a tal o cual artista y decía “¿Y yo cuándo voy a salir en televisión, entendés?»

—¿Y cuándo sentiste o te diste cuenta de que habías llegado?

—¿Te digo la verdad? Nunca lo noté y eso me dice mi señora. Digo, para mí somos todos iguales: vos, yo, el, el que está detrás de cámara, el que barre, todos iguales.

—Y a vos, ¿quién te genera una admiración especial, sea de la cumbia o no…

—A mí… Siempre estoy diciendo: cuando venga Messi al predio de la AFA, voy a ir a verlo. Quiero ver si por ahí me conoce o no me conoce, ¿me entendés? Y me gustaría sacarme una foto con la Selección para llevarlo eso dentro mío.

—¿Nunca te lo cruzaste a Messi?

—Nunca. Un día me iba con mis hijos y la banda a México. Estábamos en Ezeiza y mi hijo lo vio a Diego y se sacó una foto. Diego y Messi, los dos más grandes.

—Bueno, vamos a ver si este programa, Nunca Me Faltes, te trae suerte, se enteran en la Selección, se entera Messi y…

—¡Uy, si se entera Messi o la Selección, me muero! ¡Me-mue-ro!

Podés disfrutar de los episodios semanales de Nunca Me Faltes por el Canal de YouTubede Infobae.