Pintaron un cartel con el rostro de Miguel Díaz-Canel (Archivo)

Cuba contabilizó un récord de 11.268 protestas, denuncias y declaraciones críticas durante 2025, de acuerdo con el más reciente informe del Observatorio Cubano de Conflictos (OCC).

La cifra representa un crecimiento superior al 25% con respecto a los datos de 2024, cuando se documentaron 8.443 casos. El reporte, enviado a Infobae, destaca la persistencia y aumento de la conflictividad social en medio del agravamiento de la crisis económica y sanitaria.

El OCC identificó cinco récords mensuales consecutivos de más de 1.000 protestas desde agosto, con una tendencia ascendente que culminó en diciembre con 1.333 acciones, la mayor cifra del año. Ese mes, la categoría Desafíos al Estado policial encabezó el listado, con 342 incidentes, incluidos cacerolazos, cortes de calles, barricadas incendiadas y enfrentamientos verbales con efectivos policiales, mayormente en La Habana.

El informe indicó que “las acciones abiertamente contestatarias aumentaron pese a la vigilancia y las leyes represivas”.

La policía y el ejército cubanos se encuentran junto a los escombros utilizados para bloquear una calle durante una protesta contra un apagón en La Habana (REUTERS/Norlys Pérez/Archivo)

La inseguridad alimentaria y la inflación continúan entre los principales motivos de protesta. En diciembre, la categoría Alimentación-Inflación-Agricultura sumó 199 episodios, donde la escasez de productos básicos y los precios inalcanzables provocaron escenas de desesperación en varias provincias. El OCC describió situaciones como “un anciano recogiendo sobras de comida en Artemisa y residentes de Alamar persiguiendo un camión de arroz”. En varias zonas, muchas familias no pudieron adquirir carne de cerdo para las celebraciones de fin de año.

La inseguridad ciudadana también mostró un repunte, con 194 denuncias y protestas en diciembre, 90 más que el mes anterior. El informe detalló 17 asesinatos u homicidios, 15 reportes de desapariciones —cuatro durante traslados internos— y 43 delitos de robo, asalto o estafa. Además, se relevaron 17 casos de robo al Estado y cinco de robo o sacrificio de ganado, elementos que, según el OCC, reflejan el deterioro de las condiciones sociales.

La crisis sanitaria se agravó durante 2025. El área de Salud Pública ocupó el cuarto lugar con 184 protestas impulsadas por la epidemia de dengue y chikunguña, la falta de insumos médicos y el colapso hospitalario. El Ministerio de Salud Pública reconoció 55 muertes por arbovirosis, pero el OCC documentó 95 decesos tras contrastar varias fuentes.

Los servicios públicos continuaron generando malestar social. En diciembre, 157 manifestaciones se relacionaron con cortes eléctricos, principalmente en La Habana, donde las interrupciones llegaron a 12 horas y en otras zonas hasta 30.

Una mujer realiza un cacerolazo con su niña en brazos contra los apagones (AP Photo/Ramón Espinosa/Archivo)

El observatorio señaló que, mientras se justificaban los apagones por falta de combustible, reportes internacionales como el de The New York Times expusieron la reventa de petróleo cubano en mercados asiáticos.

El informe también dio cuenta de 154 actos represivos en diciembre, con especial énfasis en el hostigamiento a presos políticos, activistas y periodistas independientes, coincidiendo con el Día Internacional de los Derechos Humanos y las celebraciones navideñas. El OCC observó una ofensiva contra el mercado informal y los pequeños empresarios privados durante los últimos días del año.

En el apartado Otros problemas sociales se destacaron 71 denuncias sobre trabajo y mendicidad infantil, el servicio militar obligatorio, la falta de maestros y la expansión de las drogas sintéticas entre jóvenes. Por último, 32 protestas se centraron en la situación de la vivienda, agravada por los daños del huracán Melissa y los derrumbes de edificios tras décadas sin mantenimiento.

El Observatorio Cubano de Conflictos concluyó que “la espiral de crisis y la respuesta represiva han impulsado una mayor audacia en la protesta social”, mientras el régimen mantiene su postura de intolerancia ante las demandas ciudadanas. La organización sostiene que la tendencia al alza en las protestas podría continuar si no se producen cambios en la gestión de la crisis.