
Con los precios del petróleo muy volátiles desde hace un mes, la brecha entre el litro de nafta premium y del gasoil premium pasó de ser favorable al primero a fin de año pasado y comienzos de 2026, a la situación inversa. Hoy, un litro de diésel euro tiene un precio aproximado a un 3% de diferencia respecto a la nafta de mayor calidad.
Así, mientras en enero llenar el tanque de 80 litros de una pick-up Toyota Hilux o una Ford Ranger, costaba unos $145.000, ese costo subió a $149.000 en febrero y ahora representa un gasto de $187.000, por lo que el aumento es de un 28,9%.
Si se hace la misma cuenta con un diésel común, el conocido como grado 2, el litro pasó de $1.600 a $2025 en dos meses, un 26,5%, pero es sabido que este tipo de gasoil no es recomendado en las camionetas actuales con motores turbo debido a su mayor contenido de azufre, por lo que no se justifica el riesgo por un aumento mínimo.
Los motores diésel aspirados de las pick-up más antiguas y los autos de calle gasoleros que no tienen turbo, en cambio, sí pueden cargar gasoil Grado 2, el conocido diésel común.

El cambio de precio en los nafteros
En las naftas, en cambio, la diferencia de aumento fue menor. El litro de gasolina Súper pasó de $1.566 en enero a $1.966 en marzo, un 25,5%, mientras que la nafta premium subió menos aún en proporción, de $1.780 a $2.162, lo que implica un 21,4%. De este modo, llenar el tanque de un auto normal mediano como un Fiat Cronos o un Peugeot 208, que carga Súper sin problema alguno y tienen un tanque de 48 y 47 litros respectivamente, costaba $75.100 en enero y hoy representa un gasto de $94.300 en el caso del primer modelo.
El problema que tienen los usuarios argentinos, es que no se puede elegir una versión naftera o diésel actualmente porque el mercado tomó uno u otro camino pero no ambos salvo contadas excepciones.
Hoy, los autos y SUV ya no tienen versiones gasoleras, mientras que las pick-up fueron en el camino contrario dependiendo el segmento, porque no existen las camionetas medianas nafteras, y la mayoría de las compactas y las Full Size no tienen versiones diésel. En realidad, la elección que sí se puede hacer hoy al decidir la compra de un auto teniendo en cuenta el consumo es elegir entre un auto naftero o un híbrido, que consume entre un 30 y un 40% de gasolina.

Qué modelos hay con nafta o gasoil
La Fiat Toro, que tiene ambas motorizaciones, cuesta $47.490.000 para su versión naftera de acceso y ofrece la turbodiésel en $57.190.000, con la salvedad de tener un motor 2.2 litros y tracción integral que justifican ese mayor precio. La misma situación ocurre con los Jeep Renegade y Jeep Compass, donde existe la posibilidad de comparar naftero con diésel, pero este último solo se vende con tracción 4×4 y las nafteras no.
En cambio, la mejor referencia la presenta también Stellantis con la pick-up compacta RAM Rampage, que se ofrece en las dos motorizaciones y el mismo sistema de tracción integral. En este caso, para comparar versiones equivalentes, la Rampage Bighorn está equipada con el Multijet 2.2 turbodiésel y tiene un precio de $62.500.000, mientras que la Rampage Rebel, la más accesible de las nafteras 2.0 litros turbo cuesta $68.500.000.

Sin embargo ambas tienen distinta capacidad del depósito de combustible. Mientras la diésel carga 60 litros, con lo que el tanque lleno cuesta $133.500, la naftera carga 55 litros, por lo tanto completar el tanque tiene un precio de $118.900. Y si se quiere comparar el costo ante la misma cantidad de combustible, la gasolera gastará $122.400 contra los mismos $118.900 de la naftera.
La otra comparación que se puede establecer es la de las SUV 4×4, derivadas de una pick-up, donde hay tres modelos en el mercado, dos con diésel y una con naftero. Las gasoleras son la Chevrolet Trailblazer, que cuesta $79.793.000, y la Toyota SW4 que tiene un precio de acceso a la gama en $91.585.000; mientras que la única naftera es la Ford Everest, que es naftera 2.3 litros turbo y se vende en $93.292.200.