
En los inviernos de Colorado, Estados Unidos, un puñado de especies despliega una de las adaptaciones más fascinantes del reino animal: el cambio estacional de pelaje o plumaje a blanco total. Esta transformación, documentada por Phys Science y el periodista Jonathan Shikes, es una rareza en el mundo natural y ocurre en apenas cuatro animales en el estado.
El fenómeno no solo despierta la curiosidad de científicos y naturalistas, sino que ilustra cómo la vida logra persistir en algunos de los entornos más rigurosos de América del Norte.
El mecanismo biológico detrás del camuflaje invernal
El cambio de color en estas especies representa una adaptación compleja y poco frecuente a nivel mundial. Solo 21 especies en todo el planeta exhiben este tipo de transformación, y en Colorado ocurre en la liebres de raquetas de nieve, la perdiz nival y las comadrejas de cola corta y larga. El proceso responde a la variación de las horas de luz solar a medida que se acerca el invierno, fenómeno conocido como fotoperiodo.
Hannah Rumble, directora de Programas Comunitarios en Walking Mountains Science Center, destacó la singularidad de este mecanismo al describirlo como “bastante raro… Realmente poco común”.

El objetivo fundamental es el camuflaje: al adoptar un pelaje o plumaje blanco, los animales se mimetizan con la nieve, evitando tanto a depredadores como a sus propias presas.
En el caso de las comadrejas, el camuflaje también les permite acercarse sigilosamente a sus víctimas. La ausencia de melanina vuelve huecas las fibras, mejorando el aislamiento térmico y brindando protección ante las temperaturas extremas del invierno.
Este mecanismo no es universal entre los mamíferos y aves de Colorado. Especies como la liebre de cola negra mantienen su color durante todo el año porque habitan en regiones de escasa nieve.
Bridget O’Rourke, vocera de Colorado Parks & Wildlife (CPW), explicó a Phys Science que en zonas abiertas o con poca nieve, otras estrategias defensivas han demostrado ser más eficaces y el cambio de color deja de ser una ventaja evolutiva.
Las especies protagonistas: camuflaje extremo en acción
El listado de especies que desarrollan pelaje o plumaje blanco en invierno en Colorado es breve, pero sus historias de supervivencia son notables.

Las comadrejas de cola corta y de cola larga, conocidas como “ermine”, cambian su pelaje marrón por uno blanco intenso en los meses fríos, conservando siempre la punta de la cola negra como marca característica. La segunda de ellas suele encontrarse en tierras públicas, mientras que la otra prefiere bosques de montaña.
Rumble relató que, en una excursión guiada, presenció a una comadreja de cola larga transportar un conejo de cola de algodón, demostrando la eficacia del camuflaje en la caza y la supervivencia. Este tipo de escenas ilustra la capacidad de los animales para desenvolverse en un entorno desafiante y hostil.
La liebre raqueta de nieve presenta un camuflaje tan efectivo que rara vez se deja ver, aunque sus huellas delatan su paso sobre la nieve profunda gracias a sus grandes patas traseras.

La perdiz nival, por su parte, permanece todo el año en la tundra alpina por encima de 2.900 metros (9.500 pies) y es experta en mimetizarse con el entorno. En verano, su plumaje imita los tonos de las rocas y arbustos, pero al llegar el invierno adopta un blanco puro que la confunde con la nieve. Rumble señaló a Phys Science que la observación de esta ave es difícil por la inaccesibilidad de su hábitat, lo que exige paciencia y una dosis de suerte.
La amenaza del cambio climático: un futuro incierto
El calentamiento global representa una amenaza directa para la supervivencia de estas adaptaciones. El aumento de las temperaturas reduce la cantidad y duración de la nieve, incrementando el riesgo de desajuste fenotípico. Este fenómeno ocurre cuando los animales mantienen su pelaje blanco incluso cuando el entorno ya ha perdido la cobertura de nieve, volviéndose mucho más visibles para los depredadores.

Rumble advirtió que existe “mucha preocupación por las especies alpinas”, ya que este desajuste compromete tanto la eficacia del camuflaje como la viabilidad de muchas poblaciones.
En ese sentido, los expertos temen que la pérdida de este mecanismo adaptativo pueda desencadenar un descenso en la supervivencia de estas especies, alterando de manera irreversible los ecosistemas de montaña.
El fenómeno plantea interrogantes sobre la capacidad de las especies para adaptarse a cambios rápidos en su entorno. Las investigaciones continúan para entender mejor cómo podrían responder estos animales y qué acciones de conservación podrían ser efectivas en el futuro.
La adaptación al frío extremo, el camuflaje perfecto y la persistencia de la vida en entornos hostiles siguen asombrando a quienes logran descubrir a estos animales en su hábitat natural.