Maresca y Enzo Fernández. El italiano venía sonando como posible reemplazante de Guardiola si se marcha del City (REUTERS/Hannah Mckay)

Enzo Maresca, entrenador del Chelsea, atraviesa una etapa de inestabilidad tras el empate 2-2 frente al Bournemouth, un resultado que aumentó la tensión en el club londinense. La relación del técnico italiano con la directiva del Chelsea, especialmente con el copropietario Behdad Eghbali y los codirectores deportivos Paul Winstanley y Laurence Stewart, se ha deteriorado significativamente en los últimos meses, según informó The Sun. Esta situación ha colocado el futuro del italiano en el club en una zona de incertidumbre, mientras el propio entrenador evalúa sus opciones sin haber tomado todavía una decisión final sobre su permanencia en Stamford Bridge.

De acuerdo con The Sun, tras el reciente empate ante el Bournemouth, Maresca decidió no presentarse en la rueda de prensa posterior al encuentro. Aunque el club comunicó que su ausencia se debía a motivos de salud, el citado medio sostiene que fue una decisión consciente del orientador, de 45 años, relacionada con la necesidad de tomarse un tiempo para reflexionar sobre su futuro inmediato. A pesar de la crisis, el técnico mantiene el respeto tanto por la institución como por la afición y aún no ha firmado su desvinculación, aspecto que mantiene en suspenso cualquier desenlace.

El distanciamiento entre Maresca y la cúpula directiva del Chelsea responde, principalmente, a las condiciones y exigencias impuestas desde la dirigencia. El entrenador considera que estas demandas dificultan el trabajo de cualquier profesional de élite y ha expresado su frustración porque siente que no le permiten desempeñar su labor como desea. Maresca, que llegó al club tras dirigir al Leicester City, confiaba en que los títulos recientes —la Conference League y el Mundial de Clubes— le otorgaran respaldo suficiente para consolidar su proyecto. Sin embargo, la falta de sintonía con la directiva y la presión institucional han mermado sus expectativas.

Durante el último partido en Stamford Bridge, los seguidores ubicados en la grada Matthew Harding dirigieron cánticos críticos hacia Maresca tras la sustitución de Cole Palmer, y los abucheos reflejaron el creciente malestar en el entorno del club. El propio Maresca, según recogió The Sun, llegó a reconocer que vivió “las peores 48 horas desde que llegué al club porque la gente no me apoyó a mí ni al equipo”. Los resultados recientes han acrecentado la presión: el Chelsea ha dejado escapar 15 puntos tras ir ganando en la Premier League, 13 de ellos como local.

La inestabilidad en el banquillo azul no es un hecho aislado. Desde la adquisición del club por el consorcio Clearlake en 2022, Maresca podría unirse a la lista de entrenadores de corta duración —Thomas Tuchel, Frank Lampard, Graham Potter y Mauricio Pochettino— que abandonaron el cargo tras poco tiempo.

En el plano competitivo, si el Chelsea no logra revertir la situación en los próximos partidos frente al Manchester City y al Fulham, el riesgo de quedar en la zona media de la clasificación se intensifica. Hoy aparece quinto, a un escalón de la última plaza para la próxima edición de la Liga de Campeones. No acceder al máximo certamen continental pondría en entredicho tanto la estabilidad financiera de la entidad como su prestigio en el fútbol inglés.

Al mismo tiempo, en la actual Champions, el conjunto londinense surge 13º en la fase liga, con 10 puntos, en zona de playoff.