El riesgo país superó los 600 puntos básicos y tocó un máximo desde diciembre de 2025. (REUTERS/Brendan McDermid)

La incertidumbre que se apoderó de los mercados por la guerra desatada con Irán y el fuerte impacto en los precios del petróleo también le pegó a los activos argentinos. Tanto las acciones que cotizan en Wall Street como los bonos fueron golpeados en las últimas dos semanas y por ahora no presentan reacción positiva. Incluso ayer que fue una jornada de repunte para los mercados globales no hubo mejoras a nivel local.

El deterioro del precio de los bonos llevó ayer a que el riesgo país vuelva a niveles de 600 puntos básicos, prácticamente el mismo nivel al que había terminado el 2025. La mejora de las primeras semanas de enero, sobre todo a partir que se puso en marcha la compra de dólares por parte del Banco Central, quedó eclipsada por un contexto internacional mucho más complicado.

Aunque el golpe a acciones y bonos argentinos luce exagerado, también se explica por un motivo técnico: el “beta alto” de la Argentina. Esto significa que siendo un país considerado de alto riesgo todavía por los inversores es esperable que los precios reaccionen de manera exagerada, tanto a la suba como a la baja.

El poco entusiasmo que los mercados vienen mostrando con los activos argentinos llevó incluso al ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, a concentrarse en tomar financiamiento exclusivamente a través del mercado local. Ya lleva colocados USD 500 millones del Bonar 27 (bono que vence a fines de octubre del año que viene) y podría emitir alrededor de USD 2.000 millones hasta julio. De esta manera, se asegura un colchón para enfrentar el vencimiento de deuda de ese mes por alrededor de USD 4.200 millones entre capital e intereses. Además, dijo que podría utilizar fondos obtenidos por privatizaciones.

Con la guerra como telón fondo, Adcap Grupo Financiero lanzó sus recomendaciones para los inversores locales. En su informe semanal consideró que perdió atractivo la estrategia de carry trade: “Los bonos en pesos subieron 13% desde fines de enero. Si bien el mercado cambiario se mantiene notablemente estable en el corto plazo, los inversores cuya moneda de referencia es el dólar deberían comenzar a reducir la exposición a pesos sin cobertura, especialmente considerando que el contexto externo se ha vuelto más incierto”.

En ese sentido, la entidad consideró que “en lugar de reducir la exposición a Argentina en su conjunto, el ajuste más natural es rotar el riesgo hacia bonos soberanos en dólares, que recientemente han estado bajo presión y podrían beneficiarse del principal catalizador macro actual: la continua acumulación de reservas por parte del Banco Central”.

El BCRA lleva comprados más de USD 3.300 millones en lo que va del año y la cifra aumentaría de manera acelerada en el segundo trimestre, coincidiendo con la liquidación de la cosecha gruesa. La expectativa es que una hoja de balance más fuerte de la entidad también ayude a mejorar la confianza de los inversores.

Por otra parte, una tasa de interés más baja también actuaría como incentivo para pasarse de pesos a dólares. Sobre todo teniendo en cuenta la caída del tipo de cambio de las últimas semanas, con el peligro de un salto en la cotización que borre las ganancias en pesos de la noche a la mañana.

El informe también se refiere al conflicto en el Golfo Pérsico y sus efectos en Argentina: “El principal riesgo de corto plazo es el pass-through. Los mayores precios globales de la energía elevan el piso para los costos de combustibles y transporte; y el shock de oferta es más amplio que el petróleo”, señalaron en referencia a una mayor presión inflacionaria. “Para un exportador agrícola como Argentina, esa es una dinámica de doble filo: precios de commodities más firmes pueden respaldar los ingresos por exportaciones, pero mayores costos de fertilizantes pueden comprimir los márgenes y complicar la próxima temporada de siembra”, concluye el reporte.