
Si los actuales precios internacionales de los combustibles se mantienen “es inevitable” que haya nuevos reajustes de los precios de los combustibles dijo el exsecretario de Energía y expresidente de YPF Daniel Montamat, titular de la consultora energética Montamat & Asociados.
Al inicio de esta semana los precios de los combustibles en la Argentina, en particular en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires ya habían aumentado en torno del 9% respecto a los valores que tenían el 28 de febrero, cuando se iniciaron los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán y se inició la actual guerra en Medio Oriente, que prácticamente clausuró el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo y 33% del GNL mundial, se extendió con los bombardeos de Irán a otros países de la zona del Golfo y escaló en términos de daño energético con el bombardeo a infraestructuras clave tanto en Irán como en Qatar, lo que los mercados leyeron como el paso de un daño económico coyuntural a otro de tipo estructural, con importantes caídas de la producción de petróleo y gas y, por ende, aumentos duraderos de los combustibles a nivel mundial.
Precios internacionales
El barril de Brent cotizó ayer viernes a poco más de USD 112 el barril y empiezan a tambalear las previsiones implícitas en los mercados de futuros, que anticipaban un derrumbe de valores una vez superada la guerra, que se pensaba menos extendida geográfica y temporalmente.
En la semana, los precios de la nafta super de YPF en las estaciones de servicio de CABA pasaron de un promedio de $1.738 a $1.803, los de la nafta Infinia de $1.899 a $1.975 y los del Infinia Diesel (gasoil) de $1.955 a $2.033 y si bien Horacio Marín, presidente de la petrolera de mayoría estatal señaló hace unos días que la empresa irá “amortiguando los aumentos”, es incierto hasta qué punto podrá hacerlo y qué hacen las demás comercializadoras, bajo las marcas Shell, Axion y Puma.

Según Jorge Lapeña, presidente del Instituto de Energía Argentina General Mosconi, el Estado tiene herramientas para evitar que los precios en el mercado local sigan automáticamente los valores internacionales, priorizando el abastecimiento interno. Además, legisladores del kirchnerismo propusieron en el Congreso tratar un proyecto de ley para obligar a las petroleras y al Estado a informar por anticipado cualquier cambio de precios y restablecer el mecanismo oficial derogado por la resolución 717/2025, que establecía el “Sistema en Línea de Información de Precios en Surtidor” que obligaba a comunicar con no menos de 72 horas de anticipación cualquier ajuste en los valores de nafta y gasoil.
A partir de esa resolución, los cambios en los valores pueden hacerse sin comunicación previa, para que marcas y estaciones de servicio compitan más fuertemente por el favor de los automovilistas. Hubo también un amparo colectivo en ese sentido, a consideración de la Justicia.

De hecho, si bien el gobierno es claramente partidario del libre mercado, la aplicación del concepto de “paridad de exportación” (que el precio que se pague en el mercado interno refleje la evolución de los precios internacionales, indicador de la capacidad de las petroleras de hacerse de dólares exportando sus productos), una reciente señal refleja preocupación por los efectos que la situación podría tener sobre la economía local, en particular sobre la tasa de inflación.
Demoran aumento del gas
Producto de esa preocupación, la Secretaría de Energía introdujo un cambio en el período estacional para que se complete en abril la licitación para la importación privada de GNL, que será recién a partir del 1 de mayo, lo cual demorará el traslado a precios locales de la importación de GNL que la Argentina empieza a hacer a partir de abril para cubrir el aumento de gas de los meses de invierno.
Más allá del efecto “amortiguador” de YPF y de demorar al menos un mes el efecto de los mayores precios del gas, Montamat subrayó al sitio especializado Surtidores la altísima volatilidad del mercado internacional. “El barril sube a 116 y baja a 106 dólares según las expectativas del conflicto en el Golfo y lo que pase con el Estrecho de Ormuz” y la Argentina no puede ignorar esas referencias externas. “Las refinadoras no integradas están pagando paridad de exportación. El problema es que los combustibles no están todavía ajustados en el surtidor a esos valores”, indicó. Según sus estimaciones, cuando el barril promediaba entre 87 y 88 dólares, las naftas estaban un 6% por debajo de la paridad de importación y el gasoil un 16%. “Si se mantienen estos precios, es inevitable que haya nuevos reajustes”, concluyó.