
El oficialismo consiguió este jueves en la Cámara de Diputados la ratificación del acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea con 203 votos positivos, 42 en contra y 4 abstenciones. Ahora el tratado deberá pasar por el Senado para comenzar a ser aplicado.
El acuerdo contó con el apoyo de La Libertad Avanza, el PRO, la UCR, Provincias Unidas y casi todos los espacios provinciales. Pero el dato destacable fue que el peronismo votó dividido: 47 integrantes de Unión por la Patria se manifestaron a favor.
A diferencia de los proyectos de ley, el tratado entre el Mercosur y la UE no podía sufrir modificaciones. Debía ser aprobado o rechazado en su totalidad, lo que simplificó la discusión para el oficialismo.
Cuando el Poder Ejecutivo sumó su tratamiento al temario de las sesiones extraordinarias, explicaron que el objetivo es que Argentina sea el primer país de la región en ratificar parlamentariamente el tratado para poder aventajar a sus socios regionales.
Esto se debe a que el tratado se divide en una parte política y una económica. La parte política quedó frenada debido a que el Parlamento Europeo votó a favor de remitir el acuerdo al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para que revise su compatibilidad con los tratados comunitarios. Esta decisión fue interpretada como un revés político ya que la aprobación por los países europeos deberá esperar hasta que los jueces lleguen a una conclusión, lo que podría demorar el proceso hasta dos años.
Sin embargo, las facultades para avanzar con algunos procesos de integración económica ya fueron delegadas en el Consejo Europeo y este podrá comenzar a negociar con los países que ratifiquen el acuerdo, por ejemplo, para ser los primeros en cubrir cuotas de exportación de carne.
Tanto Brasil como Uruguay enviaron los acuerdos al Congreso. Brasil ya lo dictaminó y lo llevará al recinto después del Carnaval, el 24 de febrero. Mientras que Uruguay se tomará hasta el 27 de febrero para escuchar a todos los sectores productivos involucrados.
Durante el debate, el bullrichista Damián Arabia aseguró el acuerdo “representa el esfuerzo de una gran mayoría de argentinos”. “Cuando un país decide integrarse al mundo, decide crecer. Y cuando decide crecer amplía los horizontes posibles para sus ciudadanos. El desarrollo no es compatible con el aislamiento. Tratándose de un mercado sofisticado, no solo vamos a vender más, sino que vamos a vender mejor”, dijo.
“Este acuerdo también es previsibilidad, reglas claras, alineamiento con los estándares internacionales. En un mundo donde el capital busca un destino seguro, estamos en el lugar correcto”, agregó la diputada Juliana Santillán.
Dentro del peronismo, hubo voces muy críticas del acuerdo. El ex canciller Santiago Cafiero aseguró que la negociación que llevó más de 25 años se cerró en 2019 porque el gobierno argentina “se bajó los pantalones y entregó todo”. “Es un mal acuerdo para la industria porque abre indiscriminadamente y consigue rebajas en el 99% de los aranceles agropecuarios. Pero la rebaja arancelaria no otorga acceso a los mercados, porque por ejemplo existen barreras para-arancelarias y salvaguardas, que le permiten a Europa no cumplir este acuerdo”, señaló. Y agregó: “Estamos dejando que se nos defina como exportadores de materias primas, eso no va a generar empleo”.

En la misma línea, el diputado Itai Hagman, cercano a Juan Grabois, argumentó que “existen asimetrías entre los países de productividad y de desarrollo tecnológico, pero en este acuerdo no existe cláusulas para compensar estas asimetrías, por lo tanto se van a seguir profundizando”. “No estamos en contra de hacer acuerdo comerciales, pero las negociaciones tienen que defender el interés nacional”, concluyó.
Sin embargo, una parte importante del bloque Unión por la Patria decidió votar a favor del acuerdo. La posición de este sector, donde se destacan Victoria Tolosa Paz, Germán Martínez, Cecilia Moreau y Agustín Rossi, quedó plasmada en un documento que elaboraron y circularon en la previa del debate. Allí señalaron que la posibilidad de acceder a un mercado de veintisiete países, con elevado poder adquisitivo y estándares de calidad exigentes, representa “una oportunidad significativa para ampliar, diversificar y agregar valor a nuestras exportaciones”.
Asimismo, explicaron que el acuerdo constituye una “herramienta estratégica que, gestionada adecuadamente, puede contribuir a ampliar mercados, fortalecer las economías regionales y mejorar la inserción internacional de la República Argentina”.
Sin embargo, reclamaron que el Gobierno adopte inmediatamente “políticas complementarias de desarrollo productivo, fortalecimiento industrial y promoción de exportaciones que permitan maximizar sus beneficios y mitigar sus eventuales impactos adversos”.
“La experiencia internacional demuestra que la apertura comercial sólo resulta sostenible cuando se articula con instrumentos de política industrial, financiamiento estratégico e innovación tecnológica. Argentina dispone de capacidades consolidadas en sectores como energía nuclear, economía del conocimiento, informática y comunicaciones, que deben ser protegidos y potenciados en el marco de una estrategia nacional de desarrollo”, plantearon.
El ex ministro de Defensa y ex jefe de Gabinete, Agustín Rossi dijo que “es un acuerdo que fortalece el Mercosur, lo consolida como actor económico comercial y lo referencia desde el punto de vista internacional”. También destacó que muchos “compañeros diputados del interior han expresado lo que significa para sus economías regionales”. “En mi Santa Fe la faena de la carne genera 12 mil puestos de trabajo”, concluyó.
¿Qué implica el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea?
El acuerdo de asociación entre el Mercosur y la Unión Europea abarca dimensiones comerciales, políticas y de cooperación, y que origina uno de los espacios económicos integrados más relevantes, con cerca de 700 millones de personas y alrededor del 25% del PIB mundial.

El tratado propone la eliminación progresiva de más del 90% de los aranceles bilaterales, la reducción de barreras no arancelarias y la unificación de regulaciones en áreas como inversiones, propiedad intelectual y estándares sanitarios y técnicos.
Según el Gobierno, el acuerdo permitiría al Mercosur acceder de manera preferencial a uno de los mercados de mayor poder adquisitivo del mundo, lo que beneficiaría sobre todo a su sector agroindustrial y a la exportación de minerales, alimentos procesados y manufacturas agropecuarias. Para la Unión Europea, el acuerdo fortalecería su presencia en América del Sur y diversificaría sus proveedores estratégicos, especialmente en un contexto de competencia global creciente. Además, las empresas europeas podrían lograr un ahorro anual estimado en hasta 4.000 millones de euros por la reducción de derechos aduaneros, mientras que los flujos de inversión extranjera directa desde Europa hacia el Mercosur podrían duplicarse.
Para el caso argentino, Cancillería prevé que las exportaciones argentinas a la UE crezcan un 76% en los primeros cinco años de vigencia y hasta un 122% en un horizonte de diez años. En particular, destacan que habrá fuerte dinamismo de sectores como la energía y la minería, en particular los proyectos vinculados al litio, el cobre y los hidrocarburos.
Sin embargo, desde la oposición advirtieron sobre las asimetrías en la relación. Las manufacturas del Mercosur, como textiles, calzado y metalmecánica, enfrentarán mayor competencia europea. Como contracara, la agricultura europea teme el impacto de la entrada de productos sudamericanos. De ahí las protestas, especialmente en Francia.
Para la Unión Europea, el tratado servirá para reducir la dependencia de Asia y reforzar su influencia en América del Sur. En tanto, el Mercosur podrá diversificar alianzas, reducir la dependencia de China y reposicionarse como actor relevante en el comercio global.