Esta semana podrían realizarle un tratamiento especial para curar sus quemaduras (Facebook: Primicias Paraná)

A más de dos semanas de que un nene de 12 años terminara en terapia intensiva tras haberse electrocutado con el portón de la casa del cura César Jesús Schdmidt de Paraná, Esteban experimentó una recuperación progresiva. No obstante, continúa internado en el Hospital San Roque.

La descarga eléctrica que sufrió el menor de edad provocó extensas lesiones cutáneas cuya evolución fue evaluada periódicamente por personal especializado. “Me vino a visitar la médica que me estaba viendo y me dijo que desde su vista clínica estaba todo bien, pero faltaba lo de mis quemaduras”, relató la víctima.

A pesar de la gravedad del hecho, el adolescente se mantuvo positivo al manifestar que se recuperaba “de a poquito”. La familia vivió los primeros días tras el accidente en estado de alarma, pero, como explicó su padre, Carlos, “lo peor ya pasó. Ahora es acompañar en este proceso a Esteban, que los profesionales lo están haciendo de la mejor manera, dándole lo mejor”.

Durante un diálogo con El Once, el papá de Esteban contó que “posiblemente el día miércoles venga personal del Hospital Garrahan para hacerle el trabajo de implantación de célula en la pierna”, como parte del tratamiento curativo de las quemaduras.

El menor evoluciona, mientras continúa hospitalizado

“Se están haciendo las tratativas para obtener los elementos que no se tienen acá y algunos instrumentos que tampoco se poseen para tener todo lo necesario para llevar a cabo el procedimiento”, relató el hombre al destacar el compromiso del equipo médico que atendía al nene. “Ellos siguen atendiéndolo, buscando los medios, haciendo todos los trámites necesarios para brindarle lo mejor a Esteban”, valoró.

De la misma manera, Esteban reconoció que espera con ansias el alta. “Ese día yo tendría ganas de hacer todo para el fútbol, hacer karate, pero tengo que recuperarme”, afirmó. Sin embargo, hasta tanto permanezca en el hospital, su motivación seguirá puesta en “volver a la escuela, reencontrarse con sus compañeros y retomar sus actividades deportivas”.

Por el hecho, la fiscal Patricia Yedró imputó al sacerdote por intento de homicidio. La calificación penal fue formalizada durante una audiencia realizada ante el juez de Garantías Eduardo Ruhl el pasado 12 de marzo. Asimismo, solicitó que el acusado fijara domicilio, le prohibieran salir de la ciudad y la obligación de mantenerse a disposición de la fiscalía mientras avanza la investigación.

El hecho ocurrió el 7 de marzo, cuando el nene hizo contacto con el portón de la casa del cura. Según reconstruyeron por medio de los testimonios de testigos, intentaba recuperar una pelota que había caído en el patio de la vivienda cuando, al no obtener respuesta al tocar el timbre, intentó trepar el perímetro.

Una vecina logró salvarle la vida, tras despegarlo con un palo de madera

El flujo eléctrico lo mantuvo inmovilizado ante la presencia de vecinos, quienes estimaron que la descarga se prolongó más de un minuto. Otro residente sufrió una descarga al intentar socorrerlo, hasta que una mujer logró liberar al menor empleando un palo de madera.

A raíz de esto, el menor fue trasladado de urgencia al Hospital San Roque, donde el equipo médico debió iniciar maniobras de reanimación y sedación, además de conectarlo a asistencia respiratoria mecánica. Incluso, en los primeros días tuvieron que realizar una administración controlada de agua mediante jeringas para proteger el funcionamiento renal.

En respuesta al accidente, Lisandro Amavet, defensor del Pueblo de Paraná, advirtió sobre las consecuencias legales que enfrentan los propietarios que optan por cercos energizados. “No es una medida sana ni legal electrificar con 220 volts un cerco perimetral, un portón o una vivienda”, apuntó.

“La reacción no puede ser desmedida. Si una persona muere por una descarga de este tipo, puede existir una responsabilidad penal por homicidio culposo para el propietario de la vivienda”, advirtió al agregar que “también existe una responsabilidad civil que deberá afrontarse por los daños y perjuicios que puedan ocasionarse, ya sea sobre la vida o por las lesiones que eventualmente pueda sufrir la persona afectada”.