
Desde algún momento del 7 de marzo de 2018, pero pasadas las 15:30 horas, Robinson Pachau Quille, Liz de la Cruz Barrientos y Gerson Silva Mendoza permanecieron cautivos en su restaurante, en la manzana 111 de la Villa 31 de Retiro, o en la casa 52 de la Manzana 105, más conocido como “la carnicería” o “el picadero”, un aguantadero de la banda del peruano César Morán de la Cruz, alias “El Loco”, uno de los narcos más feroces y sanguinarios del país.
En ese sitio, los tres fueron torturados. Luego les dispararon con, al menos, una pistola semiautomática de simple y doble acción, calibre 9X19mm, marca Bersa Thunder. Parte de los cuerpos fueron desmembrados y colocados en bolsas, para ser cargados en un carro cartonero y trasladados, hasta la Manzana 103, donde fueron incendiados.
El humo negro no llamó tanto la atención como el aroma que desprendían las llamas contra el “paredón de la muerte”, en la zona dominada por “Los Sampedranos”, narcos paraguayos.
Entre telas, maderas, alfombras y caucho, efectivos del Cuerpo de Prevención Barrial de la Policía de la Ciudad encontraron los cuerpos carbonizados. Ocurrió el 9 de marzo de ese año, a las 3:40 de la madrugada.

A ocho años de la escena que estremeció a los investigadores de la Fiscalía Federal N°1, en ese entonces a cargo del fallecido Jorge Di Lello, y tras la instrucción del secretario Javier Delio, el caso llegó a juicio.
El 19 de febrero de este año comenzaron las audiencias en el Tribunal Oral Criminal N°11, integrado por los jueces Julio Quiñones, Julio López Casariego y Matías Buenaventura (subrogante). Habrá un cuarto intermedio hasta este jueves 12 de marzo, indicaron fuentes judiciales a Infobae.
Aunque no se pudo acreditar la participación de “El Loco”, se cree que fue quien ordenó la ejecución y que varias personas participaron en la organización del triple homicidio. Sin embargo, solo una de ellas llegó al debate.
Se trata de Giancarlos Crisostomo “El Contador” Paredes, señalado como sicario del capo narco. Nació el 17 de marzo de 1993 y es de nacionalidad peruana. Vivía en la Manzana 107, pero se fugó tras los asesinatos y fue capturado en mayo de 2021 por Interpol, en Perú.
“El Contador”, que habría sido autor de otro crimen ocurrido ocho días antes de la triple ejecución, fue extraditado y, desde entonces, permanece encerrado en el Complejo Penitenciario Federal N° 1 de Ezeiza con prisión preventiva. Lo defiende una abogada ligada a Morán de la Cruz en diferentes causas.
Paredes habría sido el autor de los asesinatos junto a un argentino identificado como “el mecánico Adrián”. Ambos habrían contado con la colaboración de Alfredo Orlando “Remi”, Oscar David “El Indio” Barrios y Jonny Ringo “El Chino” Flores.
Ajuste de cuentas
“Estás muerto”. Esas dos palabras escuchó en el teléfono Robinson Pachau Quille días antes de ser asesinado. Junto a Barrientos, su esposa, había adquirido una casa en la Villa 31 en el 2015. Por razones que no pudieron ser esclarecidas, comenzaron a tener problemas con un grupo de personas que no les permitían vender esa propiedad. Detectives que participaron del caso aseguran que se trataba de integrantes de la banda de “El Loco”.

En noviembre de 2017, la pareja viajó a Perú a visitar a sus familiares. En esa oportunidad, comentaron los problemas que tenían con quien “manda en la Villa de Retiro, quien además está preso”. En enero del año siguiente, iban a regresar a ese país de visita, pero debieron interrumpir el viaje cuando se enteraron de que su casa había sido intrusada.
Barrientos denunció ante la comisaría 46ª que al arribar al su domicilio comprobó que la cerradura de ingreso a la vivienda había sido cambiada y, al golpear a la puerta, salieron del interior varios masculinos que la obligaron a retirarse del lugar.
Días después, el 22 de febrero de 2018, al ser requerida su presencia en sede judicial para ampliar la denuncia. La mujer aseguró que logró recuperar la vivienda y que se encontraba en el domicilio con su esposo e hijos. Dijo, además, que había recuperado todas sus pertenencias. Esa circunstancia motivó el archivo de esa investigación.
La intención de la pareja era vender sus bienes y regresar a Perú. A raíz de la imposibilidad de hacerlo, resolvieron instalar un restaurante que mantendrían alquilado durante su ausencia. Tampoco les fue permitido concretarlo. Lo hicieron igual y contrataron a Gerson Silva “Cachete” Mendoza.
Tras esa decisión temeraria, ninguna súplica evitó la ejecución de las tres víctimas.